sábado, 30 de octubre de 2021

PLANTAS Y ANIMALES DE VIVER (y alrededores), 2ª entrega (1ª parte de 5)

Nota previa: este es el segundo documento (segunda entrega) sobre la misma temática; al igual que la entrega anterior, y también para facilitar su publicación en el blog, se ha dividido en cinco partes, siendo esta entrada la primera de dichas partes; en la entrada correspondiente a la quinta parte se facilitará un enlace mediante el que se podrá acceder a la totalidad de esta segunda entrega.


Octubre de 2021.

Autor (texto y fotografías): Paco Mas.

Colaboradores: José Juesas, José Ángel Cobo, José Antonio Martínez, Jesús Miguel Evangelio, Alida Ruiz, Sergio Callau “Maño”, Vicente Ferrer.


Tras la primera edición del cuaderno “Plantas y animales de Viver (y alrededores)” en diciembre de 2020, cuya publicación impresa se dio a conocer en julio de 2021, y como continuación de este trabajo sobre la naturaleza de Viver, se presenta ahora un segundo cuaderno que completa y amplía contenidos, siendo conscientes de que no se abarca la totalidad de los animales y plantas de esta zona y no se pretende ser exhaustivo en su abordaje. En este documento se mantienen los mismos objetivos, metodología y formato que en el cuaderno número 1. Si bien la bibliografía es la misma, en el número 2 hay que  añadir que también se han consultado diferentes números de la revista IDEA@ publicada por la Sociedad Entomológica Aragonesa (SEA), así como la revista “Mundo artrópodo”.
 
El primer cuaderno se puede ver y descargar en el siguiente enlace:
https://drive.google.com/file/d/1LaZsGbibKpVVIG2wEVVmN4TAwGR9qbLg/view?usp=sharing

En este segundo número se muestran las siguientes especies o grupos de seres vivos, de los que se aportan sus nombres comunes y científicos, varias fotografías, algunas referencias, curiosidades y el ámbito de localización.


1. Espino albar.
2. Endrino.
3. Cerrajas.
4. Espantalobos.
5. Carrasca y coscoja.
6. Golondrinas, aviones y vencejos.
7. Escarabajos.
8. Arañas tejedoras de grandes telas geométricas.
9. Libélulas y caballitos.
10. Hongos descomponedores de madera (Xilófagos).



1. ESPINO ALBAR


Nombres comunes: espino albar, majuelo.
Nombre científico: Crataegus monogyna.
Familia botánica: Rosáceas.

 Ejemplar de espino albar, en plena floración, en el barranco de Aguamala

Referencias y curiosidades:

El espino albar, o simplemente espino, pues así es nombrado con frecuencia por nuestras tierras, es un arbolillo o arbusto grande, perteneciente a la destacada familia botánica de las rosáceas, y por tanto emparentado con los rosales, las zarzas, los endrinos, y también con frutales como el manzano, el peral, el membrillero, el albaricoque, el cerezo, el almendro, etc. Suele ser abundante desde los 500 metros de altitud, por lo que ya es fácil encontrarlo por diversas zonas de Viver, en general con carácter disperso.

Es caducifolio, su hoja tiene unos dientes o puntas características, y su fruto es una bolita roja, del tamaño de un garbanzo, que madura en otoño, comestible, aunque bastante insípida. Su flor es blanca, con los 5 pétalos típicos de las rosáceas, floreciendo por nuestro terreno hacia abril y mayo.

El espino albar es una planta muy apreciada en muchas culturas de otras zonas de España y de Europa, y en nuestra tierra he podido observar el valor que le otorga alguna gente mayor, aunque en general no es muy conocido. Además del valor nutritivo de sus frutos, algo importante cuando había poca comida (se han encontrado sus semillas en yacimientos prehistóricos, cuando éramos fundamentalmente cazadores-recolectores), se le atribuyen también diversos usos en medicina tradicional. Tiene asimismo importancia en la apicultura, pues sus flores son muy visitadas por las abejas. Otro uso frecuente en otras zonas es utilizarlo como setos entre propiedades; así podremos ver en zonas del Norte de España alargadas líneas de setos naturales donde el espino albar es una de las plantas principales. También ha sido utilizado como porte para injertar especies frutales. Desde un punto de vista ecológico, son plantas muy importantes como alimento y como cobijo para la fauna silvestre. En zonas más septentrionales, donde es más abundante, se le atribuyen connotaciones mágicas, y es fácil encontrar referencias en leyendas, así como en algunos refranes.

Es una planta que toda persona amante de la naturaleza debería conocer. Y si bien todas (o casi todas) las especies tienen su valor y deben ser respetadas, podemos afirmar que el espino albar es una de las que más deberíamos salvaguardar y favorecer.
 

Flores del espino albar
 
 Frutos del espino albar, comúnmente llamados majuelos


Ámbito: en Viver es fácil encontrar ejemplares dispersos, aun no siendo demasiado abundante. Suele destacar más en otoño, por la presencia de sus frutos. En la zona del barranco de Aguamala (Benabal) hay bastantes, así como en el barranco de las Ramblillas, y en la zona del río Palancia. Y en los Ojos del Prao hay unos ejemplares pequeños con cartel señalizador.


2. ENDRINO


Nombres comunes: endrino, ciruelo silvestre, arañonero.
Nombre científico: Prunus spinosa.
Familia botánica: Rosáceas.

 

Mata de endrino en plena floración

Referencias y curiosidades:

El endrino es un matorral que viene a medir por nuestras tierras sobre un metro de alto, alcanzando los dos metros en zonas más al Norte. Pertenece, como el espino albar, a la familia botánica de las rosáceas, y por tanto está emparentado con los rosales, las zarzas, las fresas, y también con frutales como el manzano, el peral, el membrillero, el albaricoque, el almendro,  el cerezo, etc. Es raro de encontrar por tierras bajas, y abunda entre los 500 y los 1000 metros de altitud. Por Viver se le encuentra de forma dispersa, sin ser abundante.

Es caducifolio, de tallos espinosos, siendo su hoja de forma oval-lanceolada, con el margen aserrado. Su fruto es un bolita del tamaño de un garbanzo, o algo mayor, morada en la madurez y con el tacto pruinoso; no en vano es primo del ciruelo (Prunus domestica). Se puede comer, si bien es muy ácido y áspero, por lo que su principal uso es la maceración en anís o cazalla para obtener la bebida conocida como pacharán. Florece intensamente en marzo o abril, y su fruto madura en otoño, aunque algunos años son escasos en producción.

Es una planta bien apreciada en el Norte de España y en otros países de Europa, donde es más abundante. Ha sido utilizado en medicina tradicional, si bien ese uso ha decaído actualmente, aunque por nuestra zona nunca he oído hablar de ello. También le han sido atribuidas propiedades mágicas. Como la mayoría de las rosáceas, tiene un alto valor melífero; y al igual que el espino albar, por su robustez y por sus espinas, es frecuente que sea utilizado en los setos espesos e impenetrables que separan propiedades y parcelas. Estos setos tienen además un alto valor ecológico, pues suponen lugares donde se refugia parte de la fauna silvestre.

Aunque en nuestra zona no sea una planta abundante y muy conocida, tiene su importancia, y como tal debería ser más reconocida y valorada, así como fomentada en repoblaciones, tanto en el monte como en parques.

 Flores del endrino

 

Endrinas en proceso de maduración


Ámbito: en Viver es posible encontrar ejemplares dispersos, aunque no es demasiado abundante. Destacan más en otoño, por la presencia de sus frutos, y suelen estar mezclados con los zarzales.