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viernes, 21 de junio de 2019

RUTA DE SENDERISMO POR LAS SIERRAS DE CERDAÑA Y DE ESPINA: “PINA A SANTA BÁRBARA”

RUTA DE SENDERISMO POR LAS SIERRAS DE CERDAÑA Y DE ESPINA: “PINA A SANTA BÁRBARA”


DATOS:

Duración aproximada: poco más de 3 horas la opción larga, y algo menos las variantes de bajada más directas.
Distancia: 9 kilómetros la opción larga, las otras algo menos.
Dificultad: media, con un desnivel de unos 400 metros, y si se opta por las variantes de bajada el trazado es fuera de senda, aunque el terreno no es complicado.
Tipo: circular.
Nota: en el archivo GPX se han enlazado todas las opciones para que salgan en un único track.


Ruta principal y variantes de la misma descritas en el texto

REFERENCIAS GENERALES:

Inicio y final: Pueblo de Pina, plaza de las Eras Bajas.

Esta conocida ruta asciende al pico Santa Bárbara, o Pina, de 1402 msnm, el más alto del conjunto de Sierra Espina y de todo este entorno. Es una ruta circular que sale del pueblo de Pina y vuelve al mismo. El ascenso lo hemos planteado por la senda de la solana, pero para la vuelta planteamos tres opciones, aunque recomendamos “perderse” un poco entre el pinar o en el rebollar, espacios agradables y fáciles de transitar debido a que en general están relativamente despejados. Los pinares de estos montes, principalmente de la especie de pino rodeno, pero también de pino albar (o silvestre) están en bastante buen estado de conservación. Y en cuanto a los rebollares, por estas laderas está una de las pocas extensiones que tenemos en la Comunidad Valenciana de roble melojo (Quercus pyrenaica), conocido en nuestro terreno como rebollo; aunque también hay abundantes ejemplares de otro roble, el quejigo (Quercus faginea), también llamado por aquí indistintamente como rebollo.

Hojas de rebollo (melojo), de rebollo (quejigo) y de  carrasca

Agalla, frecuente en los rebollos de tipo quejigo, provocada por la picadura de un insecto de la orden de los himenópteros
 
DESCRIPCIÓN: 

Situados en la plaza de las Eras Bajas de Pina, tomamos el camino señalizado que parte hacia el Este. En el primer cruce seguimos a la derecha, aunque el camino habitual para subir en vehículo al pico toma el de la izquierda. Tras pasar una zona con grandes cárcavas llegamos al paraje de la Fuente, uno de los pocos sitios del pueblo donde mantener una pequeña huerta. Además de la fuente, hay un abrevadero y el que era el principal lavadero del pueblo en otros tiempos. Enseguida tomamos el desvío a la izquierda que por una senda marcada como PRV-62 nos dirige, atravesando unas lomas, al área de recreo de la Pimpollada (en el inicio hay dos sendas, que son la misma luego). Este espacio, habitualmente solitario, es un pinar muy despejado y bien tranquilo. Antes de llegar habremos cruzado la pista que por la solana permite subir en coche al pico.

Desde la Pimpollada, la senda sube mantenida pero sin gran pendiente, primero entre el pinar, y luego ya por la zona despejada, fruto del incendio de 1994, y hoy en día llena de jaras. Por unas últimas revueltas llegamos a la cumbre, donde hay algunas mesas, un aljibe, la ermita de Santa Bárbara, varias antenas y una torre de vigilancia forestal. Este punto tiene grandes vistas hacia todos los contornos, pero debido a los elementos, y los pinos, hay que ir dándole la vuelta para poder observar todos los puntos, Gúdar y Peñagolosa al Norte; las sierras de Espina, de Caudiel y de Espadán al Este, con el Desierto de las Palmas al fondo; el mar y Valencia al Sureste; las sierras Calderona, del Toro y Javalambre al Sur; y el altiplano de Pina, Barracas y el Toro, que continua hacia Sarrión, al Oeste. Además de muchos otros puntos que podemos entretenernos en averiguar cuáles son. Desde Pina al pico suele costar sobre 1h 30'.

Ermita de Santa Bárbara, en la cumbre del mismo nombre
 Para la vuelta proponemos tres opciones. La primera es un recorrido algo más largo, pero más cómodo, ya que es casi todo por pistas, y que discurre por la umbría del monte. Saldremos del monte por la pista apta para coches, que al poco gira y va hacia el Este; poco antes de un cruce podremos optar por una atajo que baja directo pero que no recomendamos tomar. En el próximo cruce tomamos la pista de la izquierda, que transita por una zona llena de jaras, y que se dirige a un collado conocido como Pino Rey, punto en el que podríamos ir hacia Montán o hacia el Barranco del Mas del Moro (y hacia el Mas de Noguera). Seguimos por la cordal, con excelentes vistas a ambos lados, hasta llegar a otro cruce donde dejamos el camino principal y tomamos a la izquierda, pasando a la vertiente norte de la sierra, la umbría de Santa Bárbara. 

Fuente de la Marrionda
La pista entra de nuevo en el pinar, y al poco llegamos a la Fuente de la Marrionda, que ahora suele estar seca, pero que era una fuente muy apreciada antaño. Por toda esta zona podremos observar unas cajas nido para murciélagos, colocadas recientemente, en los intentos que está habiendo para ayudar a evitar los descensos de población de estos interesantes animales, tan beneficiosos para el entorno, y tan denostados por esos otros “bichejos” llamados humanos. Remontamos suavemente por unas revueltas, hasta girar de nuevo y comenzar a bajar, justo cuando doblamos la cresta  espolón que baja directo desde la cumbre. Nosotros seguimos nuestra pista que nos llevaría al pueblo, aunque proponemos en un punto desviarnos por un carril para atajar un poco, y que luego desembocará de nuevo en la pista que nos dejará ya en nuestro punto de partida. En realidad esta última parte la podemos hacer por donde más nos plazca, entre las opciones aportadas u otras variantes.

Cajas nido para murciélagos en la umbría de Santa Bárbara
Variante 1: Esta propuesta de descenso es más corta y directa, si bien es más abrupta y va por una senda algo mala. Pese a ello la recomendamos, si no toda, sí desde que se cruza con la principal en la cordal, punto indicado como “cruce”. Desde la cumbre salir por la pista apta para coches, y en unos minutos, cuando ésta gira de sentido, nosotros tomamos una senda a la izquierda, marcada con hitos de piedra. La traza de la senda nos lleva bajando por toda la suave cresta o espolón, entre el pinar. En un punto cruzamos una pista (por la que iríamos en caso de bajar por la opción principal), pero nosotros seguimos el rumbo que llevábamos, sin traza clara pero sin problemas de caminar entre el despejado pinar, hasta alcanzar el Collado Verde, por donde cruza el camino apto para coches que va hacia la Villanueva de Viver. En ese punto buscamos unos hitos de piedra que indican una senda de bajada hacia el Sur, que tomamos y nos llevan un tramo por una senda algo incómoda, pero que luego ensanchará en un viejo carril. De nuevo desembocamos en la pista principal, que al poco volvemos a dejar (atención al punto en el GPS o los hitos de piedra), para seguir a nuestra derecha por una senda muy bonita entre pinos y rebollos (quejigos), que acabará desembocando en otra pista que nos llevará definitivamente a Pina.

Sendero entre los rebollos
Variante 2. Esta propuesta de descenso es un alargamiento de la anterior, y también bastante interesante. Seguimos la variante 1 hasta el punto del Collado Verde, donde en vez de bajar hacia Pina, proseguimos la cordal hacia el Oeste, primero subiendo una trocha corta pero algo penosa, y luego ya manteniendo más o menos el nivel, hasta llegar al Collado del Lobo. Toda esta zona caminamos sin apenas traza, pero sin problemas, ya que el pinar sigue estando muy despejado. Más que un bosque de pinos, esto es en realidad un cultivo de pinos, y aunque la limpieza del sotobosque aleja problemas como los incendios, deja un espacio natural muy pobre en diversidad, tanto de flora como de fauna.

Pinar, despejado de sotobosque, en el collado del Lobo
En el Collado del Lobo tomamos la tradicional senda que iba de Pina a la Villanueva (y al revés), marcada como PRV-63.3, en sus trazas amarilla y blanca, en dirección al Sur, o a nuestra izquierda según llegamos. Al poco comienzan de nuevo a aparecer los rebollos, principalmente quejigos, pero bajo de ellos se adivina otra especie, de hoja más grande y con profundos y desiguales lóbulos; son los ejemplares de roble melojo, que como ya  hemos dicho por aquí se les llama igualmente rebollos. Más adelante veremos ejemplares de mayor porte. Y en general podremos observar cómo surgen unos y otros entre los pinos, intentando recolonizar el territorio que antaño dominaron, pero que perdieron por la acción del hombre, con sus talas y sus repoblaciones de pinos. Estos rebollos (los melojos) son muy escasos en la Comunidad Valenciana, y tienen en estos montes uno de sus mayores reductos. Son muy selectivos con el suelo, ya que únicamente se fijan sobre suelos ácidos (silíceos), como es el caso de Sierra Espina y Sierra Espadán (en las faldas norte de la Rápita podremos ver otro reducto). Siguiendo nuestra senda alcanzaremos una pista, que nos lleva a Pina, pasando antes junto al cementerio.


Fecha de edición de la ruta: Junio de 2019.
Autores: Paco Mas, José Luis Asensi y José Ángel Cobo (Club Excursionista del Alto Palancia, CEAP).


Enlace para descargar el track:
https://drive.google.com/file/d/1gA-aUx5MXKXt4l4On6_hxChx_XsS2iFM/view?usp=sharing









lunes, 10 de junio de 2019

RUTA DE SENDERISMO POR LA SIERRA DE CERDAÑA: “BARRANCOS DE VALDEHURÓN Y CARLOS”

RUTA DE SENDERISMO POR LA SIERRA DE CERDAÑA: “BARRANCOS DE VALDEHURÓN Y CARLOS”


DATOS:

Duración aproximada: unas 3 horas.
Distancia: 10,5 kilómetros.
Dificultad: media, sin apenas desnivel, pero se camina bastante por sendas, algunas de ellas sin apenas traza.
Tipo: circular.
Para quienes deseen una ruta más larga, esta propuesta se puede enlazar fácilmente con la ruta de Montanero.

Plano de la ruta descrita en el texto

REFERENCIAS GENERALES:

Inicio y final: Apeadero de Masadas Blancas, en la Vía Verde de Ojos Negros (término de Viver, cerca de las Masías de Ragudo).

La ruta recorre parte de los barrancos conocidos como Valdehurón o Barranco del Hurón, y Barranco Carlos (o Guijarrosa), situados en la zona Sur de la Sierra de Cerdaña.
Poco conocida esta zona y apenas transitada, nos permitirá conocer algunos rincones y caminos interesantes, por parajes muy tranquilos, donde solo molestará algunos ratos el ruido de la autovía. Ruta recomendada para quienes les gusta conocer nuevos sitios y tranquilos.
Los paisajes están conformados por suaves barrancos entre redondeados cerros y algunos peñascos, en suelos calizos, donde las vegetaciones predominantes serán los pinares de repoblación por un lado, y los coscojares con carrascas, sabinas y rebollos por otro lado, que es la vegetación natural que tiende a regenerarse. También hay zonas de zarzales en los rincones de umbría, así como matorral de aliagas y romeros.


DESCRIPCIÓN:

Al apeadero de Masadas Blancas de la Vía Verde de Ojos Negros se llega por la N-234 desde Viver, y pasadas las Masías de Ragudo (los conjuntos de Parrela y Masada del Sordo), al cruzar por encima de las vías del tren, tomar a la derecha en la rotonda, y ahí cerca está el punto donde dejar el vehículo.

Desde este punto remontaremos hacia el NO por el borde de unos bancales, buscando cruzar una estrecha carretera, donde ya nos situamos junto al apenas visible cauce del Barranco Hurón o Valdehurón, que suele llevar una hilada de agua oculto entre las zarzas. Entre los campos de almendros podremos ver la Balsa del riego de los Ruejos o de los Juncares. Seguimos por el borde de un bancal, y pegados a las zarzas que marcan el cauce del barranco, y al poco llegamos al Manantial de los Ruejos, un afloramiento de agua entre los juncos y zarzas.

Desde aquí nuestro camino irá siempre paralelo al cauce del barranco, por un pinar bastante despejado. No hay una senda propia, sino multitud de trazas, entre la que elegiremos la que más nos agrade, pasando tal vez de un margen al otro en ocasiones. Por esta zona pasaba antaño el antiguo camino medieval (y tal vez también romano) que unía Sagunto y Valencia con las tierras de Aragón y Zaragoza, del cual no quedan más que pequeños rastros puntuales; pero como veremos en nuestro andar, el suave trazado era ideal para llevar un camino que permitiese superar con cierta comodidad los conjuntos de montes entre los valles medios y el altiplano de Barracas.

Pasaremos por un punto donde podremos ver marcas de extracción de ruejos o piedras para molinos de cereal, en el mismo cauce. También podremos ver los restos de una calera y los restos de un puente que se trazó en la guerra civil de 1936-39 para pasar tropas y vehículos. Cuando ya se acabe el pinar, podremos ver a nuestra derecha el cilíndrico mojón de términos que marca la divisoria de términos entre Viver, Pina y Benafer. Hasta este punto hemos venido caminando por la división de términos entre Benafer y Viver, conformada por el Barranco Hurón, y desde este punto caminaremos por término de Pina. El barranco Hurón es a su vez la divisoria entre los Montes de Ragudo (al suroeste) y la Sierra de Cerdaña (noreste).

Desde este punto ya caminaremos por una senda con mejor traza, que discurre prácticamente por el cauce del barranco, serpenteando entre los montes. Vamos a cruzar por debajo de los puentes de la autovía A-23, pero poco antes, y si ha llovido fuerte, puede que veamos el afloramiento del Manantial de la Peña del Águila, conjunto de peñascos que hay detrás del puente, y en el cual podremos adivinar algunos abrigos, siendo uno de ellos bastante cómodo para la protección de quienes circulasen antiguamente por estos lares. Todo este rincón sale frecuentemente referenciado hasta 1800 con el topónimo de Lacova (o Lacoba), pero este nombre se ha perdido en las cartografías y en la memoria de la gente. Es un topónimo relacionado con una pendiente en un camino importante, que como ya hemos comentado subía antiguamente por esta zona el Camino Real de Aragón, salvando el desnivel del escalón de Ragudo. Estamos preparando un documento sobre ese asunto que se publicará más adelante en el blog donde publicamos estas rutas.

Texto de las Concordias de 1568 entre Jérica, Viver y San Miguel de los Reyes, donde se menciona el topónimo "Lacova", en el Camino Real de Viver a Barracas


Peña del Águila, con su abrigo principal y otros menos relevantes
 Junto a unos restos de corrales veremos una caseta blanca, que es el pozo del que toman agua los habitantes de Pina, tras bombearla por encima de los montes hasta el pueblo. Esas faldas de monte, repletas de coscoja, se conocen como las Solanas. A nuestra izquierda discurre la estrecha carretera que lleva a Pina desde Ragudo, y por encima de ella, la autovía. En un punto cruzamos la vieja carretera, bajo el puente conocido como de la Media Legua. No mucho después, cuando la traza de la senda se pierde, vemos otro puente, llamado de Valdehurón. En este punto dejamos el barranco del Hurón, por donde seguiría el viejo camino medieval, hacia la cercana Fuente de Valdehurón (apenas mana agua, y no está en buen uso) y de ahí al altiplano, hacia la ya algo lejana Fuente de Mairana. Nosotros subimos a la carretera y tomamos una senda a la derecha justo antes del puente. 

Restos de lo que consideramos era el antiguo Camino Real, más arriba de la Fuente de Valdehurón







Ascenderemos cómodamente por una senda que discurre por un barranquito, entre coscojas y carrascas, y que nos llevará a un carril que tomamos a la izquierda, y que nos dirige hacia los aerogeneradores del parque eólico, bien extendidos por estos montes de Cerdaña y de Ragudo. Llegamos al molino con el cartel ACI-1, y seguimos por un estrecho carril que se dirige al sureste primero por unas lomas, y luego bajar hacia otro nuevo barranco, hasta una explanada donde muere. Hay otra forma de llegar a este punto, por el corral nuevo de Navajo Grande (visible desde los altos), pero no lo recomendamos debido a la abundante maleza.

Puente del Águila, desde el Cerro de la Corraliza, con los Montes de Ragudo al fondo

Desde esta explanada salen dos sendas, de las cuales nosotros tomamos la que baja suavemente hacia el barranco, por la derecha. Esta senda como veremos mantiene un tramo de muy buen trazado, aunque tristemente el resto se ha perdido. Corresponde al antiguo camino de herradura conocido por los de Pina como el Camino de Ragudo, y por los de Ragudo como el Camino del Cierzo. Actualmente el trazado es utilizado con frecuencia por vehículos de dos ruedas. La senda discurre cómodamente, pasando bajo un pequeño abrigo apenas visible, y de pronto deja la traza (que enseguida se perderá del todo), y baja al cauce del barranco por donde seguirá el resto del camino, con buen trazado.

Este barranco en su parte alta es llamado de la Guijarrosa, pero en esta zona donde ya hemos entrado de nuevo en el término de Benafer es llamado en las cartografías como Barranco Carlos (aunque las personas consultadas no lo llaman así, ni de ninguna manera).

En nuestro discurrir por la cómoda senda por dentro del barranco, entre pinos, aliagas y zarzas, cruzaremos dos pistas; en una de ellas hay una curiosa rueda de bicicleta a modo de señal de ruta ciclista. Cuando lleguemos al puente del antiguo ferrocarril subiremos al mismo por nuestra derecha, y seguiremos por la Vía Verde hacia el Oeste, hasta llegar a nuestro punto de partida, el apeadero de Masadas Blancas.


Fecha de edición de la ruta: Junio de 2019.
Autores: Paco Mas y José Ángel Cobo, (Club Excursionista del Alto Palancia, CEAP).
Enlace para descargar el track:
https://drive.google.com/file/d/1R5UHr_9GXBm1nuZ8G9CTPezpCu9GLgRB/view?usp=sharing










RUTA DE SENDERISMO POR LA SIERRA DE CERDAÑA: “MONTANERO”

RUTA DE SENDERISMO POR LA SIERRA DE CERDAÑA: “MONTANERO”


DATOS:

Duración aproximada: de 2,5 a 3 horas.
Distancia: 9 kilómetros.
Dificultad: sencilla, sin apenas desnivel, y aunque en algunos casos se camina fuera de senda, el terreno despejado es fácil e intuitivo.
Tipo: circular.
Para quienes deseen una ruta más larga, esta propuesta se puede enlazar fácilmente con la ruta de los Barrancos Valdehurón y Carlos.

Ruta y variante descritas en el texto


REFERENCIAS GENERALES:

Inicio y final: Pueblo de Pina, área de recreo junto al polideportivo.

La ruta recorre la zona norte de la Sierra de Cerdaña, configurada por suaves cerros, y en ocasiones muy despejada de vegetación, donde las sabinas se alternan con carrascas y coscojas, y un suelo que en primavera y verano se puebla de aromáticas como la ajedrea, el tomillo, la salvia, el romero y la ontina.
Es un terreno apenas conocido por los senderistas y donde lo más probable es que no nos encontremos a ningún caminante, por lo que es una ruta adecuada para quienes tienen interés en conocer nuevos parajes y gustan de zonas no masificadas.

Extracto de la planimetría del IGE de 1908, del término de Pina, donde se aprecian los caminos y topónimos de la zona de Montanero hacia el Sur

DESCRIPCIÓN: 

Situados en el aparcamiento entre el polideportivo y el área de recreo, nos dirigimos hacia el pueblo, y pronto, donde está la Fuente Vieja con su lavadero y abrevadero (o gamellón), tomamos el camino a la derecha, indicado como a la Cueva de Cerdaña. Tras pasar un pequeño puente con unas planchas metálicas (el Puente López), en el siguiente cruce vamos por el camino de la derecha, dejando al frente la Ermita de la Virgen de Gracia. Seguiremos el camino principal, avanzando por la amplia vaguada conocida como Hoya de las Viñas, en la que a nuestra derecha podremos ver las ruinas de unos corrales llamados con el mismo nombre de la hoya.

El camino subirá suavemente, empeorando el firme, y en un cruce tomamos el que sigue recto, descartando el que sube a la derecha y que se dirige a los Corrales de Montanero. Nuestro camino finaliza junto al Pozo Montanero, con sus curiosos abrevaderos cruzados, un importante punto de agua en estos secos paisajes. Seguimos la senda que continua en la misma dirección que llevábamos hasta alcanzar la base de un aerogenerador, en una cordal de suaves lomas que es conocida como la Ceja de la Almagra por los lugareños, pero en las cartografías aparece con el topónimo de la Cruz (nombre no reconocido por la gente consultada).

Pozo de Montanero

Desde este punto si tomásemos a la izquierda iríamos al cercano collado conocido como los Bataneros, con unos corrales en ruinas, y de ahí podríamos seguir hacia el Pozo y la Cueva de Cerdaña. Pero nosotros tomaremos la cordal hacia la derecha, bajando suavemente por el camino acondicionado para el parque eólico. Al pasar junto al aerogenerador ACI-10 podemos tomar una variante que se comenta más abajo.

Caminando por la cordal disfrutaremos de grandes vistas en todos los lados, por estos montes bastante despejados, cuyo silencio solo rompe el viento y el ruido de los aerogeneradores.

Aerogenerador en la niebla, zona de Montanero

Poco antes de llegar a un corral de reciente construcción en la partida de Navajo Grande, tomamos un camino apto para coches a nuestra derecha, por el cual bajaremos entre abundantes coscojas, carrascas y sabinas, pasando junto a un navajo reciente acondicionado, cuyo uso es el almacenar agua de escorrentías para la fauna silvestre y el ganado.

Aerogeneradores en la Ceja de la Almagra, con el corral de Navajo Grande

Atentos a un punto donde sale un estrecho carril a nuestra derecha, por el cual nos iremos, hasta que muera junto a un vallado de carrascas truferas, cuyos cultivos se siguen extendiendo por numerosos puntos de la sierra. Cerca hay ruinas de otro corral. Nosotros seguiremos hacia el Norte, por una senda junto a un suave barranco. Esta senda, bastante cómoda pero con escasa traza, nos lleva en ascenso hasta culminar en unas redondeadas y despejadas lomas, en la partida conocida como Montanero, que forman parte de la divisoria de aguas entre la cuenca del río Palancia y la cuenca del río Mijares.

Corrales de Montanero, en las suaves y amplias lomas

Desde aquí seguiremos las lomas hacia el Oeste; no hay camino, pero siempre hay paso cómodo y despejado entre las escasas sabinas y carrascas. Alcanzaremos una suave colina conocida como el Cerro de la Fuente, para luego bajar a un extenso collado, evidente paso de ganados, y conocido como el Collado de las Horcas. Sin camino pero sin dificultad alguna, buscaremos la bajada más directa y cómoda hacia el pueblo de Pina, que llevamos viendo buen rato, hasta llegar a una estrecha pista ya cerca de los Corrales de Paredes o del Regajo, y que al poco nos dejará en la carretera, muy cerca de nuestro punto de partida de la ruta.



Variante: proponemos una variante que es más corta, discurriendo por una zona con escasa traza de la antigua senda, y que tiene el interés de conocer otro rincón de esta solitaria zona. También se puede ir por ella desde las lomas de Montanero, en un rato de pasear ida y vuelta. Situados en la cordal principal donde están los aerogeneradores, al pasar junto al numerado ACI-10, buscaremos unas varillas y tras ellas seguiremos en dirección hacia el Norte, bajando suavemente a media ladera. Es recomendable seguir este tramo con ayuda del GPS, pues la traza del antiguo camino es muy poco visible. Esta variante nos llevará por las lomas principales de la divisoria de aguas hasta los Corrales de Montanero, y siguiendo por las lomas hacia el Oeste empalmaremos con la ruta principal propuesta, hacia el Cerro de la Fuente.


Fecha de edición de la ruta: Junio de 2019.
Autores: Paco Mas y José Ángel Cobo, (Club Excursionista del Alto Palancia, CEAP).

Enlace para descargar el track:
https://drive.google.com/open?id=1lUfugWFFFxDogYTxLhhjCQ1YPoJt4SFf

               
 










miércoles, 10 de abril de 2019

CATALOGACIÓN DE REFUGIOS DE GUERRA EN JÉRICA, SECTOR DE LAS TRINCHERAS, CAMINO DE BENAVAL



CATALOGACIÓN DE REFUGIOS DE GUERRA EN JÉRICA, SECTOR DE LAS TRINCHERAS, CAMINO DE BENAVAL


Fecha: 9/4/19.
Autor: Paco Mas.
Grupo de Exploraciones Subterráneas del Alto Palancia (GESAP).


Se ha procedido a revisar y datar algunos de los refugios que se han localizado en las largas y complejas líneas de trincheras que hay en el monte de la Muela, por encima del camino de Benaval, en la población de Jérica. Esta zona es conocida popularmente como “las trincheras”.

Todas estas construcciones se realizaron durante el conflicto de la Guerra Civil de España de los años 1936-1939, y más concretamente cuando se consolidó el llamado frente de Levante, en el verano de 1938. El frente republicano, con el fin de detener el avance de las tropas franquistas (o rebeldes, aunque se les suele llamar incorrectamente “nacionales”), preparó la línea conocida como XYZ, extensa raya repleta de elementos defensivos. Tras unos días de intenso conflicto, durante casi nueve meses después el frente quedó estacionado, tiempo en el cual ambos bandos siguieron construyendo elementos defensivos. Uno de los puntos calientes del conflicto fue la cercana población de Viver, donde estuvo prácticamente establecido el frente, ya que los rebeldes intentaban avanzar por lo que es la carretera de Teruel-Sagunto.

Esta larga línea de trincheras que ocupa casi toda esta ladera del monte de la Muela casi seguro fue la segunda línea defensiva del bando republicano, preparada para defenderse en esta posición si caía la primera línea, la situada en el mismo Viver, donde también hay abundantes vestigios como los refugios y trincheras de los montes de Santa Cruz y de San Roque, además de otras zonas a lo largo de todo el término.

Las trincheras fueron en parte arregladas en un Taller de Empleo hace ya varios años. Hay además diversos senderos que recorren parte de ellas. La red, como ya hemos dicho, es compleja, con líneas paralelas a diferentes alturas, y otras líneas que unen diversos puntos en sentido perpendicular a la pendiente de la ladera. Hemos localizado refugios en diversos puntos, de diferente tamaño, muchos de ellos ya colmatados. Hacia el Sur también hay más refugios, pero que sepamos no los hay de tamaño relevante.

En la zona inicial de la senda hemos encontrado cuatro refugios de tamaño medio, los cuales reseñamos; no obstante hay más de tamaño menor, así como otros cuya boca actual es muy pequeña, por colmatación por tierra, y que no sabemos si tienen interés por su tamaño.

Adjuntamos varias fotos de los tramos reacondicionados de las trincheras.





 
Refugio Trincheras 1.

Refugio en típica forma de U, con dos bocas. Boca 1 de 0,60 x 0,60 metros, y boca 2 de 0,70 x 0,80 metros. Tiene un desarrollo de unos 20 metros. La anchura en su interior oscila entre 0,60 a 0,80 metros, y su altura entre 0,80 a 1,30 metros.

Coordenadas b1: N39.91224 W0.57865
Coordenadas b2: N39.91227 W0.57874

Boca 1 del Refugio nº 1
Refugio nº 2, con sus dos bocas

Refugio Trincheras 2.

Refugio en típica forma de U, con dos bocas muy cercanas, y que curiosamente en la foto tiene apariencia de cara de erizo. Boca 1 de 0,50 x 0,50 metros, y boca 2 de 0,50 x 0,40 metros. Tiene un desarrollo de unos 8 metros. La anchura en su interior oscila entre 0,60 a 1,50 metros, y su altura entre 0,70 a 1,00 metros.

Coordenadas: N39.91229 W0.57958



Refugio Trincheras 3.

Refugio en típica forma de U, con dos bocas. Boca 1 de 0,60 x 0,80 metros, y boca 2 de 0,60 x 0,70 metros. Tiene un desarrollo de unos 12 metros. La anchura en su interior oscila entre 0,70 a 1,10 metros, y su altura entre 0,50 a 1,20 metros.

Coordenadas b1: N39.91239 W0.58015
Coordenadas b2: N39.91239 W0.58018

Boca 2 del Refugio nº 3

Refugio Trincheras 4.

Refugio en forma de T, con dos bocas. Boca 1 de 0,60 x 0,40 metros, y boca 2 de 0,70 x 0,80 metros. Tiene un desarrollo de unos 14 metros. La anchura en su interior oscila entre 0,70 a 1,10 metros, y su altura entre 1,00 a 1,20 metros.

Coordenadas b1: N39.91221 W0.58256
Coordenadas b2: N39.91212 W0.58259 



Bocas 1 y 2 del Refugio nº 4


 
Anexo

Con posterioridad a la publicación de esta entrada, apareció en el diario Levante-EMV, en su edición para la provincia de Castellón del día 24 de abril de 2019, la siguiente noticia relacionada:








sábado, 9 de marzo de 2019

INFORME DE ACTUALIZACIÓN DEL CATÁLOGO DE CAVIDADES DE LOS TÉRMINOS DE PINA Y BENAFER





INFORME DE ACTUALIZACIÓN DEL CATÁLOGO DE CAVIDADES DE LOS TÉRMINOS DE PINA Y BENAFER


Fecha: Febrero de 2019.
Autor: Paco Mas.
Grupo de Exploraciones subterráneas del Alto Palancia (GESAP).


Se ha procedido a publicar una actualización del Catálogo de Cavidades de los términos de Pina y Benafer, que básicamente son las de la Sierra de Cerdaña, y alguna más.

En esta entrada del blog sólo se publican algunas partes concretas del documento completo, el cual se puede descargar en el enlace:

https://drive.google.com/open?id=1SP6Yub9HlAjg2Y0YePNBcNoNnaJm3ire


Toda la información completa se puede consultar en la base de datos del SICE, del Espeleo Club Castelló (ECC), donde se van a volcar todos los datos, y a la cual se puede acceder en:

http://www.cuevascastellon.uji.es/


Este documento se complementa con otro, recién publicado, y denominado Geografía y Geología de la Sierra de Cerdaña, que constituye el núcleo principal de las cavidades de los dos pueblos tratados, el cual se puede descargar en el enlace:

https://drive.google.com/open?id=1JJ3JXVmi8joRE6iHwAhHqmNGArCCZCU-



Añadir que a día de hoy todavía queda trabajo de revisión de ciertas zonas más complicadas de explorar, que se irá elaborando poco a poco, y cuyos resultados serán añadidos en una futura actualización.


En el presente trabajo han colaborado en el trabajo de campo miembros del GESAP, entre los que cabe mencionar especialmente a Francisco Muñoz, Miguel Oury, Daniel Oury, José Vicente Bolumar y José Ángel Cobo.
Por supuesto agradecer especialmente la aportación de información del Espeleo Club de Castelló y de su base de datos SICE, a través de Joaquín Arenós.
Y también agradecer la aportación de información, que aunque escasa, siempre es interesante, por parte de personas locales.


En cuanto a las coordenadas que se adjuntan en este informe, por supuesto todas están actualizadas al Datum WGS-84 (o equivalente ETRS-89). Respecto a la notación se ha elegido poner la notación geográfica en grados decimales, primero porque solo las notaciones geográficas son reconocidas por sistemas como Google Maps, hoy en día ampliamente utilizado por multitud de usuarios que usan solamente el terminal móvil para orientarse, y porque dentro de ellas, la notación en grados decimales lleva menos caracteres y símbolos que otras, lo que puede disminuir errores al copiarlas.



RESUMEN LISTA REVISADA CAVIDADES PINA Y BENAFER. Febrero de 2019.

Agrupada por sectores.

SECTOR PEÑA DEL ÁGUILA.
Abrigo de la Peña del Águila = Abrigo de la Solana de la Olivera (SICE) = ¿Lacoba?
Abrigo Peña del Águila 2.
Abrigo Peña del Águila 3.
Agujero Peña del Águila 1.
Agujero Peña del Águila 2.

SECTOR CUEVA AHUMADA.
Cueva Ahumada = Cueva del Alemán = Alto del Agujero.
Abrigo del Barranco Carlos.
Abrigo del Barranco Poyatos.

SECTOR DEL PICAYO.
Cueva Corderina = El Cuvarcho.
Cueva Llatón.

SECTOR CUEVA DE CERDAÑA.
Cueva de Cerdaña.
Cueva de Cerdaña 2.
Cueva de Cerdaña 3.
Sima de Cerdaña 4.
Covacha de Cerdaña 5.
Covacha de Cerdaña 6.
Agujero de Cerdaña 7.
Covacha de Cerdaña 8.
Sima de Cerdaña 9.

SECTOR CÁRCAMAS DE CERDAÑA.
Cárcamas de Cerdaña (zona).
Gran Grieta.
Cueva de las Cárcamas 3.
Sima de las Cárcamas 1.
Sima de las Cárcamas 2.
Sima Cachimba.
Sima de la Quebrantada 1.
Sima de la Quebrantada 2.
Sima de la Quebrantada 3 = Sima Las Rozas = Sima del Pozo Ciego.
Sima del Acebo = Sima del Cura.

SIMAS DEL PARQUE EÓLICO.
Sima del Pozo de Cerdaña.
Sima Zapata 11.
Sima Zapata 4.

OTRAS CAVIDADES DISPERSAS.
Cueva de Pantorrilla.
Cueva del Baladrar.
Sima de la Peña de la Hiedra.
Covacha de la Peña de la Hiedra.
Sima de Peña Roya.
Refugio de la Vía Minera.
Simas del Camino de Bielsa.
Covacha del Barranco de las Clochas.

Total 40 referencias.
De toda esta lista de referencias, 22 pertenecen a Pina, 15 a Benafer, y 3 se pueden considerar en la misma linde, o en todo caso atribuibles también a Benafer.

Se adjunta un plano con la localización general de las principales cavidades o sectores de la zona trabajada.

Como se puede apreciar, prácticamente todas las cavidades, o al menos las más relevantes, se dan en el conjunto montañoso conocido como la Sierra de Cerdaña, que se desarrolla en una parte del término de Pina y en una esquina del de Benafer. Los materiales que forman esta  sierra son calizas del periodo Jurásico, litologías que favorecen la presencia de cavidades. Otras zonas como la del Picayo, donde está la Cueva Corderina, o la zona donde está la Sima de la Peña de la Hiedra, también están constituidas por materiales calcáreos, pero en este caso son calizas y dolomías del Triásico.




SECTOR PEÑA DEL ÁGUILA.

Primero haré algunas aportaciones respecto a los topónimos de esta zona. En opinión de la gente consultada, de diferentes pueblos (Pina, Benafer, Viver), la Peña del Águila es el conjunto de peñascos que se levantan sobre el Barranco Hurón, junto al viaducto de la A-23. En algunas cartografías este topónimo es situado en esa zona, pero en otras cartografías sitúa como Peña del Águila a todo el conjunto de cerros sobre esos peñascos y que se extiende hacia el Sureste. En adelante, y por criterio personal, yo consideraré como válida la opinión de la gente, es decir que la Peña del Águila es el conjunto de peñascos cerca del viaducto, y en todo caso por extensión, el monte que se eleva sobre ellos. Los cerros situados al Sureste los llamaré Alto de Cueva Ahumada (ver las referencias de esta cavidad). En esos peñascos hay varios abrigos o covachas, así como otros agujeros con menor relevancia, y otras diversas oquedades.




Abrigo de la Peña del Águila.



Coordenadas: N39.98381 W0.64791  (Pina).

Confortable abrigo, bien visible desde lejos, de casi 10 metros de anchura por 5 metros de profundidad y 3'50 metros de altura en visera. La zona central del abrigo presenta una altura media de 2 metros. El suelo es liso y cómodo, las paredes compactas y el techo se encuentra ennegrecido por fuego realizado en su interior. En la pared situada al fondo del abrigo se observa un hueco, que parece artificial, para recoger un goteo de agua.

Respecto al nombre Abrigo de la Peña del Águila, he elegido este nombre frente al del SICE porque la Solana de la Olivera (o Las Solanas) es la zona situada un poco más al Oeste. En cuanto al topónimo “Lacoba”, aporto unas referencias más adelante.

Me consta que en la guerra civil de 1936-1939 una persona que aun vive, nació en esta misma cavidad, donde su familia estaba refugiada en los primeros días de los intensos combates de julio de 1938, donde el frente se estacionó contra la llamada línea XYZ, junto a la cercana población de Viver.






En textos antiguos se menciona con frecuencia un importante topónimo, con diferentes grafías, como Lacoba, Lácoba, Lacova, La Cova. Este nombre no aparece en ninguna cartografía, y tampoco es reconocido por ninguna persona actualmente. Por las descripciones, es un punto situado por el Barranco Hurón, entre las sierras de Ragudo y Cerdaña, y por el cual pasaba el antiguo Camino Real, que discurría, según los textos, junto al Barranco Hurón. No puedo asegurar de ningún modo la etimología del nombre, pero se me ocurre la posibilidad de que fuese debido a la presencia de este cómoda covacha. En aquella época cualquier abrigo suponía un  buen punto de protección en caso de inclemencias meteorológicas, o para pernoctar en los lentos desplazamientos. Ya he mencionado que hace menos de 100 años fue el refugio de una familia, con nacimiento incluido. Hoy en día, con el cambio de usos del territorio y la forma de desplazarse, esa covacha no tiene nombre propio ni ningún valor.

Aporto algunas transcripciones, que me parecen curiosas.

Concordias entre Viver, Jérica y San Miguel de los Reyes, 1568:
“Asimismo, considerando que desde el puente de la acequia del Ponton, donde empieza el termino o limite de la dicha villa de Viver, es camino real, y desde la otra parte de la villa hasta la ermita de Nuestra Señora del Orito, donde se parten dos caminos, el uno que va de la dicha ermita a las Barracas por la Cova, ...”.

Amojonamiento de la divisoria de El Toro y Jérica, 1577, donde los de El Toro manifiestan:
“Desde el mojón de el Collado de el Adornillo, viniendo a dicha Torre del Ragudo, las aguas vertientes a mano derecha recayentes al término de Xérica, y las aguas vertientes a mano izquierda hazia la villa de El Toro recaen en el término propio e indubitado de la villa de El Toro, y por tal mojón divisorio de los términos de Toro y Xérica la dicha Torre de Ragudo de tiempo inmemorial a esta parte ha estado tenida y reputada por los convezinos y otras personas, y para mayor conservación de los derechos de su parte suplica se hiziesse visura, anotación y designación de dicha torre. Y también dixo en dicho nombre que la mojonera designada de dicha villa de El Toro discorre y va de la dicha Torre de Ragudo hasta de enzima de la bajada de la Lacova, y de allí va por el Camino Real por el que se va desde dicha Lacova de el reyno de Valencia al reyno de Aragón, pasando por medio de el lugar de las Barracas hasta el mojón que Vilacampa tiene designado ... divisiorio de los términos de las dichas villas de El Toro, y Xérica y Albentosa”.

Concesión de término a Pina, acuerdos entre Pina y el Duque de Liria y Jérica, 1726:
“... término particular, y distinto y separado de la villa de Xérica y el general de ésta, el qual deva confrontar y entenderse con el camino real que suve de la ciudad de Valencia a la de Zaragoza desde la Lacoba hasta la Masada del Barruezo con la partida nombrada de la Contienda, que se nombra de la Comunidad de Teruel; desde los mojones que dividen el reyno de Aragon asta el Barranco Majano del Pinar; desde este barranco al collado de los Arenachos y Cueva Cerdaña y tierras intituladas del Sequestro del lugar de Caudiel; y desde dicha Cueva Cerdaña hasta la Lacoba, ...”.

Documento del ARV, Bailia letra E, Apéndice, exp. 785, de 1828, referente a un conflicto sobre excavación en la Fuente de Ragudo:
“... D. Miguel de Casteloi, sucesor de D. Joaquín Manuel de Casteloi y Figuera, de las tierras de la falda del monte de Erragudo, estando en ella cogió yerbas, arrancó ramas y esparció puñados de tierra a los cuatro aires, en señal de la posesión que tomaba de los ocho quiñones de Erragudo confinantes con la torre de la Lacoba de la Atalaya o de Erragudo, con vertientes de la Oya Redonda, Camino Real de Teruel, y tierras de otro, vestigios de un mojón grande sobre la partida de los Ruejos, camino que guía a San Agustín y Pina, vestigio de casa o barraca al pie de la Lacoba, y vertientes hasta las Casas …”.

Estos textos han sido extraídos de diferentes documentos históricos, encontrados en los Ayuntamientos de Pina y Viver, en el Archivo del Reino de Valencia, y en la tesis de Françesc Torres Faus (Biblioteca de la UV).






SECTOR CUEVA AHUMADA.

Para empezar diremos que en el punto marcado en el mapa del ICV como Cueva Ahumada no existe ninguna cavidad. En algunas cartografías indica como Cueva Ahumada puntos por esa zona, alrededor del Barranco Carlos. También en alguna cartografía antigua se indican los topónimos de “Alto de Cueva Ahumada” o de “Peñas del Agujero” refiriéndose al monte que cierra el conjunto de la Peña del Águila, en la linde de términos entre Pina y Benafer, y que divide los barrancos de Carlos y del Hurón (o Valdehurón).

Respecto al barranco que mencionamos como Carlos, he elegido este nombre porque es el que más aparece en diferentes cartografías, si bien aparece también con otros nombres (Machero, Reguero, Guijarrosa). La gente consultada no reconoce el topónimo “Carlos”, ni ninguno de los otros; a lo sumo un par de personas creen que se llama Barranco de los Cerezos, pero no lo afirman. Sin embargo, el Barranco de los Cerezos está situado más al oriente en las cartografías. Esta cuestión estaría pendiente de resolver mejor, aunque francamente parece difícil poder aclararse.

En cuanto al topónimo “Cueva Ahumada”, este nombre no es identificado por nadie a día de hoy, aunque a algunas personas les suena, pero no aciertan a situarlo concretamente. A mi criterio personal, consideraré que Cueva Ahumada es la covacha situada en el alto que tendría el mismo nombre. Es una covacha no grande, pero cómoda, aunque situada muy lejana de puntos de paso, y por tanto de poco uso.

No muy lejos, tanto en el Barranco Carlos como en el cercano Barranco Poyatos, hay un abrigo en cada uno de ellos que por sus características pueden ser utilizados. El del Barranco Poyatos queda lejos de los caminos, y por tanto su uso podría ser muy ocasional. En cuanto al situado en el Barranco Carlos podría considerarse como Cueva Ahumada por la cercanía del punto indicado por el mapa del ICV, y porque a pesar de ser más pequeño e inapropiado para el uso, queda cerca de un antiguo camino (el del Cierzo o el de Ragudo, según lo miren los habitantes que se desplazan desde Ragudo o desde de Pina).

En base a todo ello, y a riesgo de equivocarme, con la escasa información que dispongo a día de hoy, opto por considerar como Cueva Ahumada el abrigo que está en el alto del cerro, el cual es bastante visible desde la antigua carretera de Ragudo.

Las referencias aportadas por el SICE para los topónimos Cueva del Alemán y Alto del Agujero coinciden con el punto elegido para Cueva Ahumada; estos dos primero topónimos tampoco han sido reconocidos por ningún informador. Yo voy a dar por supuesto que se refieren al mismo punto. Más al interior del Barranco Poyatos hay unas oquedades que parecen ser algo más desde lejos, pero que no pasan de ser unos resaltes sin posibilidades de uso como protección.


Cueva Ahumada (Cueva del Alemán, Alto del Agujero).

Coordenadas: N39.98106 W0.63881  (Pina).

Abrigo o covacha muy cómoda para su uso como protección, pero muy lejos de cualquier camino o acceso. Situada en la ladera oriental de un cerro nombrado en algunos mapas como Alto de Cueva Ahumada, y en otros como Peña del Águila. Ya se han aportado referencias en cuanto a su posible ubicación, toponimia y consideración, que no repito.

Se trata de una covacha con el suelo plano, de unos 6 metros de ancha, unos 3 metros de profunda y una altura de 2 a 3 metros. Hay signos de haber sido usada ocasionalmente.

Aporto una imagen de una planimetría del antiguo IGE, en la que se refleja esta zona y el nombre. La planimetría es de principios del siglo XX.









SECTOR CUEVA DE CERDAÑA.


Cueva de Cerdaña.

Coordenadas: N40.00001 W0.61216  (Pina).

La Cueva de Cerdaña es una importante cavidad, sin dudas la más grande, importante y conocida de la zona. Según una leyenda incluso daría nombre a toda la Sierra. Está muy cerca de la linde de términos entre Benafer y Pina, por escasos metros dentro del del Pina. Ha sido citada con frecuencia históricamente, y siempre dentro del término de Pina.

Presenta 2 bocas separadas entre sí unos 7 metros, la mayor de 6 x 2 metros da acceso a través de un descenso de 6 metros a una sala descendente de 60 x 35 x 15 metros en la que abundan los bloques y formaciones estalagmíticas. En su extremo NW a través de una fractura se accede entre bloques a una serie de pequeñas estáncias y simas, alcanzando una profundidad máxima de 85 metros. En el extremo N de la sala, y tras descender un estrecho pozo de 3 metros aparece una sala irregular muy caótica de unos 50 x 15 x 5 metros. Es notable la afluencia de columnas estalagtíticas situadas en la sala superior, que en algunos casos llegan a tener una altitud de unos 15 metros.

Dice la leyenda que hace muchos, muchos años, un soldado natural de Pina de Montalgrao se enamoró en la isla de Cerdeña de una hermosa chica la cual llevó a su pueblo. La familia del joven soldado que tenía reservados otros planes para él, no vio con buenos ojos aquella relación y no aceptó a la hermosa muchacha de la que se decía que era una bruja. El desolado joven se fugó con su amada refugiándose en una cueva cercana al pueblo, a él le gustaba salir a cazar mientras ella permanecía en la cueva. Un día la muchacha se puso a explorar las cavidades más profundas de la cueva, cuando su amado regresó no la encontró por más que buscó en los lugares recónditos y escondidos de la gruta, se dice que la joven se perdió para siempre y que su cuerpo inerte todavía reposa en su interior. Desde entonces a esa cavidad se la denomina la Cueva de Cerdaña. Según otras leyendas, desde su interior se oyen cantar los gallos de Pina.


Fue visitada por Cavanilles en el siglo XVIII. Pascual Madoz en su magna obra de 1850 también cita tanto la Cueva como la Sierra. Asimismo fue visitada a finales del siglo XIX por el histólogo Ramón y Cajal, y a principios del siglo XX por Sarthou Carreres y por los biólogos Jeannel y Racovitza. Por otra parte la Cueva es citada como referencia en las particiones de término de Pina de 1726 y de Caudiel de 1779.

Las primeras exploraciones arqueológicas en la cavidad se deben a Inocencio Sarrión Montañana, quien en compañía de José Soler Carnicer la exploró en 1966, fruto de esta visita y de otras posteriores son una serie de artículos en los que Sarrión estudia los numerosos restos de fauna y materiales arqueológicos obtenidos.

Debido a la amplitud de la cavidad, su iluminación y sus condiciones físicas, esta cueva ha sido
utilizada como lugar de habitat prolongado y estable desde la Edad del Bronce hasta la época ibérica, momento en que adquiriría la condición de cueva-santuario tal y como reflejan los numerosos vasitos caliciformes ibéricos recuperados de su interior.


Carlos Sarthou Carreres, además de geografo y fotógrafo, entre otras aficiones se le puede considerar también un espeleólogo pionero. Cita la Cueva de Cerdaña en su obra "Geografía General de Reino de Valencia" de 1913. Además, en el número 227 del año 1918 del seminario "La Esfera" publicó el relato de una visita a la Cueva de Cerdaña, que reproducimos a continuación, por su curiosidad.

"LA ESFERA, en un número del pasado año 1917, dio á conocer á los lectores las maravillas inenarrables de las grutas de Artá, lo más notable de la espeleología patria y de lo más célebre del mundo. Pero sin salir de la Península, y sin necesidad de traspasar el mar latino, puede visitarse, en Levante, otra oquedad, que, sin atesorar las galas naturales de los antros mallorquinos, es también gigantesca y maravillosa cueva. Nos referimos á la renombrada Cueva de Cerdaña, la mayor de las que se ocultan entre las rugosidades del laberinto montañoso que se eleva por el sudoeste de la provincia de Castellón.
Apeado el turista en la estación que el ferrocarril central de Aragón tiene en Caudiel, ha de tomar cabalgadura para ascender á la solitaria montaña de Cerdaña, que confina con los términos de Pina y de Montán.
A la hora y media de marcha por camino de herradura, cambia de aspecto el paisaje, desapareciendo los viñedos, olivares y bancales de verde sembradura. Y se emprende la ascensión lenta á la inculta Sierra, pedregosa y árida, cubierta, ora de maleza y punzantes aliagas, ora de olorosos romeros y manzanillas floridas. A lo lejos se ve descollar el picacho elevadísimo del Peñagolosa, dominando todas las cordilleras de la región valenciana—y que en invierno se cubre con un sudario de albura—. Al llegar á la cumbre del primer estribo montañoso, muéstrase al paso del caminante el arruinado y trágico corral de «las siete muertes». Los guías suelen referir la historia del atroz asesinato cometido en el solitario rincón. En aciaga noche, un matrimonio y sus cinco hijos sucumbieron bajo el cuchillo criminal de unos desalmados para satisfacer una venganza de familia. Saltando una tapia, pudo huir el padre, aprovechando la obscuridad, ocultándose bajo las zarzas del barranco; mas los ladridos de un can le descubrieron, y fue apuñalado. El relato, á la vista del lugar solitario de la ocurrencia, resulta espeluznante. Pero apartemos de allí los ojos y elevémoslos á la cumbre para ver en una cortadura del monte la entrada de la cueva.
Al salir del macabro barranco, en cuyo fondo se perdió todo rastro de camino, hay que emprender una tortuosa senda de difícil acceso para las caballerías, por lo quebrada y pendiente, y que, entre malezas y roquizales, serpentea las cuestas de las orográficas cresterías de dientes de rodeno. Impone ver trepar á los cuadrúpedos, á peligro de despeñarse rodando á un abismo al menor tropiezo. Los jinetes más prudentes se apean, conduciéndolos de las riendas. Un último esfuerzo, y se llega al término de la excursión.
Al asomarse por la ancha boca de entrada, que amenaza tragarse al atrevido explorador, la impresión es de sorpresa ante la fantástica oquedad. Una anchurosa claraboya, tragaluz ó ventanal que, naturalmente, se abre en el monte junto á la bóveda rocosa de la cueva, alumbra en su interior gigantescas estalactitas y estalacmitas de muchos metros de elevación, remedando caprichosas columnas góticas y churrigueras que unen el desnivelado piso con la alta y majestuosa peña de la techumbre. ¿A qué comparar la cueva? ¿A una rústica catedral, ó á una visión dantesca? Esparcidos los hombres por entre el laberinto de columnas, semejan figuritas animadas de fantástico juguete. Es, en fin, aquello un maravilloso capricho del Supremo Artista.
Los pequeños detalles que obraban al alcance del hombre aparecen destrozados por los turistas que no renunciaron á llevarse un recuerdo de su visita. La humedad es grande en el recinto. De lo alto se desprende el agua filtrada gota á gota, ¡y gota á gola se fueron agrandando esas magníficas estalactitas con lenta petrificación, á fuerza de sumar siglo sobre siglo y más siglos!... Obra, encarnación de la constancia, que nos da idea de la inmensidad del tiempo, al igual que las estrellas celestes la dan de la inmensidad del espacio.
Traspuesto el grandioso atrio de entrada, semejante á una artística escenografía de grande ópera, hay que rebuscar en el fondo el paso á otros departamentos. A mano derecha, en una rinconada honda y obscura, aparece en el suelo un orificio de un metro escaso de diámetro y de mojadas paredes, el cual, casi perpendicularmente y en forma de escalera de caracol sin peldaños, comunica con un subterráneo de la gruta. Para descender al fondo es forzoso atarse con cuerdas y proveerse de luz artificial. Después de haber sufrido no pocas incomodidades y peligros, puede admirarse otra caverna de menores proporciones y semejante factura que la anterior, y cuyo resbaladizo y oblicuo piso ofrece el peligro de resbalar á un fondo desconocido.
También existe, en la parte alta, otra cavidad que nace en la grieta de un desprendimiento de las peñas, y cuya boca de entrada, en forma de pozo, aparece algo obstruida, por los arrastres de las filtraciones y derrumbes. Su fondo ó término es incalculable con sondeos y luces de magnesio.
Se cuenta de esta gruta que no tiene fin o, por lo menos, que está á muchos kilómetros de profundidad. Lo primero lo inventó la ignorancia; lo segundo, el miedo. Esta cueva, como todas, tiene su fin, y no lejos de la entrada. Lo que ocurre y engaña al inexperto visitante es que medio kilómetro de marcha subterránea, salvando los continuos obstáculos que se oponen al paso, cuesta, á veces, muchas horas de avanzar, haciendo equivocar todo cálculo.
Después de impresionar—con fogonazos de magnesio—unos clichés fotográficos para LA ESFERA, salí á respirar el «plein air» de la montaña, aromatizado de tomillo y de romero; y, salvado el mal camino del descenso, ya en el barranco de las siete muertes, montado en el manso rucio, apunto en mi cartera estas impresiones, mientras el sol poniente alumbraba las rojizas cumbres dé los montes de Cerdaña, cuyos rodenos amenazan, siniestros, aplastar al viandante".


Información obtenida de la base de datos SICE, y del blog Las Cavernas.








                          Fotografía realizada por Carlos Sarthou alrededor de 1916                                        


Covacha de Cerdaña 8.

Coordenadas: N39.99840 W0.61204  (Benafer).

Covacha algo alejada de zona de paso, escondida detrás de unos resaltes y un pino, por encima de las dos referencias anteriores, es decir, en el margen derecho del barranco nombrado como del Chorrillo, frente a la zona donde se sitúa la Cueva de Cerdaña. Pese a no ser grande, es un excelente abrigo, con signos de uso, con el suelo plano y muy cómodo. Mide unos 4 metros de ancha, y unos 5 metros de honda, por una media de 1,70 metros de alta. Cerca hay otras oquedades sin importancia. Localizada en febrero de 2019 por José Ángel Cobo y Paco Mas.







martes, 5 de marzo de 2019

REFERENCIAS GEOGRÁFICAS Y GEOLÓGICAS DE LA SIERRA DE CERDAÑA

REFERENCIAS GEOGRÁFICAS Y GEOLÓGICAS DE LA SIERRA DE CERDAÑA


Febrero de 2019.
Autor: Paco Mas.

Este documento contiene referencias geográficas y geológicas de la Sierra de Cerdaña, acompañadas de varios planos que ayudan a la interpretación de los textos. Se ha elaborado como un anexo a la actualización que se está realizando del catálogo de cavidades de los términos municipales de Pina y de Benafer.


La Sierra de Cerdaña es un conjunto montañoso en gran parte formado por suaves y redondeados cerros, que sólo por su parte oriental cae de forma más abrupta. Sus suelos son mayoritariamente calizos, lo que facilita la presencia de algunas cavidades. La máxima altitud de esta sierra es el Alto Torres, con unos 1230 metros de altitud, situado en la franja nororiental de la zona, y en la que se dan las mayores cotas a lo largo de un par de cejas que bajan hacia el Sur.

Es muy conocida en esta sierra la Cueva de Cerdaña, interesante cavidad frecuentemente visitada e históricamente citada, con una gran sala y abundantes formaciones. En realidad es más conocida la Cueva de Cerdaña que la propia Sierra. Incluyo hay una leyenda (referida en la descripción de la cueva) que plantea que el nombre de la Sierra de Cerdaña proviene del de la Cueva de Cerdaña, relacionado a su vez con la isla de Cerdeña, en Italia. También es interesante el rincón conocido como las Cárcamas de Cerdaña, conjunto de grandes fracturas en la roca con bellos rincones y una vegetación especial en sus umbrías.

La Sierra de Cerdaña es la continuidad por el Norte de los Montes de Ragudo, de similar forma y constitución, los cuales son separados por el estrecho valle excavado por el Barranco Hurón (o del Hurón o de Valdehurón).

La Sierra se desarrolla principalmente en el término municipal de Pina de Montalgrao, aunque las faldas orientales pertenecen ya al término municipal de Benafer. Ambos pueblos están dentro de la comarca del Alto Palancia, al suroeste de la provincia de Castellón; si bien hay que decir que la parte Norte de la Sierra de Cerdaña constituye la divisoria natural de las aguas entre las cuencas del Río Palancia por el Sur, y las del Río Mijares por el Norte.



Desde gran parte de la Sierra de Cerdaña es visible al Norte la presencia de la Sierra Espina, con sus densos pinares y robledales, que con su pico Pina o Santa Bárbara de unos 1400 metros de altitud, constituye la máxima altura de este entorno. Separa la Sierra Espina de la Sierra de Cerdaña un pequeño altiplano donde está la población de Pina y la ermita de Santa Gracia, con la presencia de varios cerros como Monteagudo y grandes hoyas como el paraje de las Fuentes o la Huerta, el Rodeno y la Hoya de las Viñas. Este pequeño altiplano se sitúa entre los 1000 a 1100 metros de altitud.

Por el Oeste la Sierra cae a otro altiplano, conocido en general como Mairana (aunque con diferentes partidas como el Prospinal, Las Lomicas, el Castellar, etc), con unas cotas alrededor de los 1000 metros de altitud, estando el cual muy aprovechado agrícolamente.

Por el Sur su divisoria es el encajonado valle del Barranco Hurón; los montes que se elevan en la otra parte, con nombres como el Cerro Garramanchel y el Cerro de la Balsa entre otros, ya se conocen como parte de los Montes de Ragudo.

Por el Este la Sierra tiene sus laderas más abruptas, que caen por una parte hacia una zona constituida por suaves montes y diversos barrancos, en los términos de Benafer y Caudiel, donde dominan algunos altos como el Cerro Catalán, el Cerro Negro y el Cerro Jaime. Por la parte más al Noreste la Sierra cae bruscamente hacia el Barranco de Pantorrilla.


La Sierra propiamente está constituida por unas cuatro grandes cejas o cordales que dividen los diferentes barrancos. Decir que la toponimia recogida es las diferentes cartografías no siempre coincide entre ellas, o con los nombres utilizados por los habitantes de Pina, lo cual supone una complicación a la hora de describir el paisaje y dar las referencias. Hay una primera cordal, de montes poco elevados como el Cerro de la Fuente, collado de la Horca, Montanero y el collado de los Bataneros, que delimita la propia Sierra por el Norte, y forma como hemos dicho, la divisoria natural de aguas entre el Palancia y el Mijares.

La ceja o cordal situada más al Este es la que limita la Sierra por su lado oriental, y en ella están situados las máximas altitudes de la misma, como el Alto Torres, los Cerros de Cerdaña, la Ceja de las Moratillas y la Peña Roya. Otra ceja o cordal, bastante larga y también con cotas altas, cruza la Sierra por su zona central; el nombre principal de esta ceja sería la Loma de la Cierva, aunque en general los nombres de esta zona son confusos, como el cerro indicado en los mapas como de la Cruz (no reconocido por ninguna persona). Sobre estos montes se sitúan partidas como el Escorrentador y Navajo Grande. Más claro sería decir que es la cordal que separa el Barranco Poyatos de otro conjunto de barrancos indicado en las cartografías como Montanero o las Ramblillas. Ambos pertenecen a la cuenca del Barranco Hurón.

Hay una cuarta cordal, más discreta, que baja de norte a sur, desde el Cerro de las Fuentes, y que divide la cabecera del Barranco Hurón en el mismo collado Mairana, del conjunto antes mencionado de los Barrancos Montanero o Ramblillas. Por supuesto, hay otras cordales menores que diferencian otros barrancos y partidas. Más adelante se explican más detalles, cuando se traten los barrancos propiamente. La visión de los planos adjuntos ayuda a interpretar estos textos.






En general la sierra se presenta muy desforestada, fruto de antiguos cultivos y del intenso pastoreo. Hubo algunos intentos de repoblación con pinos aunque con no muy buen resultado. Hay diversas manchas de carrascas y robles, entre los que destaca el rebollar de la masía de las Monjas, de la especie “Quercus faginea”, frecuente por estos territorios. La especie vegetal arbustiva más abundante de la sierra es la coscoja, que en algunas zonas presenta densos rodales totalmente impenetrables. En algunos rincones como por ejemplo las Cárcamas de Cerdaña encontraremos interesantes rincones de umbría con especies singulares como el acebo, el arce y el guillomo. Actualmente en la Sierra, como en tantos otros lugares cercanos, se está procediendo a poner plantaciones de carrascas truferas.


Actualmente el paisaje de la Sierra de Cerdaña está muy condicionado por la presencia del Parque Eólico “Alto de las Casillas”, instalado en la primera década del presente siglo. Para los que vivimos por este territorio la presencia de los aerogeneradores es algo ya habitual, y a algunos nos cuesta ya imaginar el paisaje sin ellos. Sin considerar los beneficios que tiene, y los problemas ambientales que puede presentar, lo cierto es que el ruido y las sombras de estos inmensos aparatos provoca bastante molestia cuando se camina por estos parajes.



A continuación voy a intentar describir lo que sería la red hídrica superficial o de barrancos de la Sierra de Cerdaña. Por la parte Norte de la Sierra las aguas se recogen en dos direcciones. Por un lado y mayoritariamente hacia el Barranco de la Cañada, el cual desemboca en la Rambla del Barruezo (que forma el límite de provincias entre Castellón y Teruel). A su vez dicha Rambla pasará más adelante a denominarse Barranco de la Maimona, el cual desemboca en el Río Mijares junto a la población de Montanejos. Por la parte nororiental, las aguas se dirigen al Barranco de Pantorrilla, que afluye al Barranco del Mas del Moro, cuya continuidad es el Río Montán, el cual también desemboca asimismo en el Río Mijares en la población de Montanejos.




Por la parte occidental, los llanos de Mairana tienden a estancar las aguas. Pero si tuviesen capacidad de fluir, estas aguas irán hacia el llano de Barracas, y hacia la Rambla Orduña, la cual desemboca en el Río Palancia, junto al caserío del Molinar (perteneciente a El Toro, pero al cual se suele llegar por Bejís). De todos modos, como ya he dicho, las aguas de Mairana y de todo el llano de Barracas (y sobre todo la nieve) tienden a drenarse, alimentando los acuíferos subterráneos que manan tierras abajo.

Toda la parte central de la Sierra vierte aguas al Barranco Hurón (o Valdehurón). Bien desde la propia cabecera del mismo en el collado Mairana, o bien a través del conjunto de barrancos Montanero, Acebo y Ramblillas (nombres recogidos de las cartografías y de los informadores). Asimismo el conjunto de los barrancos Poyatos y Carlos, que recogen las aguas de las partes surorientales de esta sierra, también acabarán desembocando en el Barranco Hurón, el cual desemboca a su vez en el Río Palancia, cerca de la población de Viver.

Quedan las aguas que caen a las vertientes orientales. Las situadas más al Norte caen hacia el mencionado Barranco de Pantorrilla. Desde un collado llamado Piquer (o Piqueres), las aguas caen hacia un pequeño barranco conocido como de los Navarros, el cual también confluye con el Barranco del Mas del Moro. Desde otro discreto collado, llamado de Bisperris y situado entre el Mas de Noguera y el Mas del Bravo, las aguas cambian de vertiente, e irán ya hacia el Río Palancia, a través de diferentes barrancos que acabarán juntándose en el Barranco de las Clochas, el cual tras otros nombres intermedios, acabará siendo el Barranco del Cascajar, que desemboca en el Río Palancia ya en el mismo embalse del Regajo, término de Jérica. Todavía quedan unas pocas laderas que vierten hacia la Masía de Bielsa, en el llamado Barranco de la Cerera (según las cartografías), y que afluye al Barranco Hurón.



En cuanto a fuentes o manantiales, la Sierra de Cerdaña es bien escasa en ellos. Su sustrato calizo hace que las aguas tiendan a filtrarse, surgiendo en otros puntos más alejados. Al Norte de la Sierra, y ya pudiendo considerarse fuera de ella estaría el manantial de Monteagudo, escaso e irregular. En los llanos de Mairana, pero ya en término actual de Barracas está la pequeña fuente de Mairana. En el mismo lecho del Barranco Hurón se encuentra la Fuente de Valdehurón, con frecuencia seca. Poco más abajo hay un pozo artificial del cual se abastece el pueblo de Pina, bombeando el agua a través de la Sierra. Y más abajo, también en el mismo barranco y ya cerca del término de Viver, está el Nacimiento de la Peña del Águila, que sólo mana en época de fuertes lluvias, pero cuando lo hace tira un buen caudal.

Por el lado oriental, cerca de la Masía de Bielsa hay unos pequeños afloramientos, ya a pies de la sierra. Más hacia el Norte, y al pie de la Cueva de Cerdaña hay un manantial del cual se surte el Mas de Noguera. Y cerca había una pequeña fuente, conocida como del Chorrillo, ahora desaparecida. En la parte nororiental queda la Fuente de Pantorrilla, escasa pero en general fiable. Cabe mencionar un par de fuentes más, secas en general, como son la Fuente de la Cerrada y la Fuente de los Arrieros, ambas situadas también al Norte de la Sierra, aunque la segunda ya puede considerarse fuera de las misma. Cabe considerar que en épocas de lluvias, a veces el agua mana por otros puntos diferentes de estos montes, y en especial por las hoyas situadas entre ellos.

Además de estas fuentes, hay que mencionar dos pequeños pozos, con abrevaderos para el ganado, como son el Pozo de Cerdaña y el Pozo de Montanero. Hay dos pozos más que comentar. Uno el situado cerca del Collado Mairana, junto a una caseta, que suele tener agua pese a su altitud. Y otro el del Regajo (en realidad más de un pozo), hechos para agua de riego y para la población, pero que no han sido fiables ni suficientes, y situados muy cerca y al sureste de la población.





Respecto a la geología, la sierra de Cerdaña está constituida toda ella por diferentes materiales calizos de la época del Jurásico (entre aproximadamente 200 y 150 millones de años). Son los distintos colores azules del mapa adjunto. Estos suelos se prolongan hacia el Oeste, a través de los llanos de Mairana y los montes del Alto Limbo.

Por las partes Norte, Este y Sur, afloran distintos materiales de la época del Triásico, como son areniscas, calizas y dolomías, y sobre todo arcillas y yesos. Son los diferentes colores rosas del mapa geológico, que marcarían los límites de la Sierra de Cerdaña. Más al Norte hay una gran franja de color rosa más oscuro; son materiales de areniscas rojas, del Triásico inferior, que forman la llamada Sierra Espina.

Toda la zona suroriental de la Sierra de Cerdaña, que como ya he dicho forma la parte más abrupta de la misma, pertenece a la denominada falla denominada de Requena-Mora, extensa falla que va desde la población de Requena (provincia de Valencia) hasta la población de Mora del Ebre (provincia de Tarragona), y cuyos efectos pueden verse bien claramente tanto en los límites de  la Sierra de Cerdaña como en los Montes de Ragudo, que forman el abrupto escalón entre el altiplano de Barracas y Pina, y los valles inferiores y planicies de Caudiel y Viver.




Estos mapas geológicos, fruto de una intensa labor realizada al completo en España en los años 70 del pasado siglo, pueden consultarse y descargarse en:
http://info.igme.es/cartografiadigital/geologica/Magna50.aspx