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lunes, 19 de octubre de 2026

INCENDIOS FORESTALES Y REGENERACIÓN

 
El verano de 2026 ha sido duro en cuanto a los incendios forestales (no sólo en España). Y en consecuencia ha habido mucha opinión, en ocasiones poco informada, sectaria o interesada. Pero también ha habido opiniones e informes interesantes, que deberían tomarse en consideración para el establecimiento de las políticas estatales y autonómicas relativas a este asunto. 

Aportamos aquí unas cuestiones básicas sobre los incendios forestales y la regeneración, además de algunos enlaces a otros artículos de interés y fotografías de zonas afectadas por incendios y su evolución posterior.


ALGUNAS CUESTIONES BÁSICAS SOBRE LOS INCENDIOS FORESTALES Y LA REGENERACIÓN


1.- ¿Que es un bosque? 

Es la primera pregunta que deberíamos hacernos. ¿Cómo debería ser la masa forestal del monte mediterráneo? Un bosque no es un paisaje de árboles con espacios vacíos para andar, ni un jardín. Es un lugar con vegetación diversa, de edades diferentes, en general espeso (especialmente con abundancia de matorral en el caso del monte mediterráneo). También era antaño un lugar peligroso, algo que ya no es en nuestros días.

No nos queda bosque natural. Todo nuestro paisaje está muy alterado, muy antropizado por siglos de uso, a veces excesivo. Alrededor de 1900 fue el máximo de población rural en España, y en consecuencia el pico de alteración del paisaje por factores como el uso de la leña como combustible único, un pastoreo excesivo y un aprovechamiento agrícola rozando porcentajes muy altos de la superficie total. Sobre esas fechas se alcanzaron momentos de máxima desertización del paisaje, a lo que hay que añadir las talas masivas durante los siglos anteriores para, entre otras cosas, construir multitud de barcos, cuando la marina era la fuerza de dominio de los mares y del mundo, tanto militar como comercialmente.

¿Sería deseable conservar algunas zonas de bosque mediterráneo? ¿Acaso sería deseable combinar áreas de diferentes uso y estado? Por ejemplo, combinar zonas donde el bosque crezca a su libre albedrío, con otros espacios semicultivados (espacios cultivados con rodales silvestres), otras zonas destinadas a cultivos madereros o forestales, y también lugares muy despejados de vegetación que sirvieran de barrera en caso de incendio (el despeje podría conseguirse combinando a su vez actuaciones de desbroces continuados o por usos agropecuarios). Este tipo de gestión, combinando diferentes actuaciones, generaría  diversidad de paisajes y de flora y fauna asociadas. Y asimismo evitaría el riesgo de los grandes incendios debido a la continuidad de excesiva masa forestal.


2.- Los incendios forestales.

Los incendios forestales de origen natural han existido siempre, y por algunas crónicas sabemos que a veces fueron también desmesurados.
Sin embargo, en nuestra zona hasta mediados del siglo XX eran reducidos, pero los motivos principales eran la escasez de monte silvestre, a lo que hay que añadir el alto valor que tenía lo poco que quedaba, por lo que la población se volcaba en el apagado de los mismos.

Los incendios son parte del proceso de la vida del bosque. Como se puede observar fácilmente, la vegetación se regenera bastante bien tras un incendio y en unos 30 a 40 años apenas hay evidencias del mismo. Además, también se puede observar que existe una flora y una fauna  características de las diferentes fases del proceso de regeneración.

Dicho esto, no quiere decir que los incendios sean buenos, si no que en sus debidos plazos (se estiman unos 50 años para un bosque mediterráneo) y si son parciales y no excesivos en superficie, no son negativos para el medioambiente. Pero ahora, lamentablemente, ocurren en márgenes menores de tiempo y a veces con gran extensión, con el grave riesgo de erosión del suelo y de la progresiva desertización que conllevan.

No vamos a entrar en las causas de los incendios, que es otro tema interesante de tratar, pero podemos resumirlos en los siguientes factores, siendo sin duda el principal el cambio de uso del territorio, con el abandono del medio rural y las actividades vinculadas, principalmente las agropecuarias. También al cambio de las energías, siendo la leña hoy un recurso energético de bajo uso y escaso valor. Además, las reforestaciones y los grandes incendios de las últimas décadas nos han legado un monte con mucho pinar, muy denso y muy inflamable. Por cierto, además muy pobre en biodiversidad.

Debe quedar claro que un uso excesivo del monte no sería lo deseable, como pasaba a principios del siglo XX, cuando apenas quedaba masa forestal. Pero tampoco es deseable el estado actual de masas forestales extensas, densas (excesiva carga combustible) y continuas. Y, como hemos dicho, pobres en diversidad y excesivas en coníferas frente a especies de frondosas.

En las opciones intermedias deberíamos ser capaces de encontrar la solución. Un favorecimiento parcial de las actividades agrícolas y ganaderas extensivas, un manejo adecuado de determinadas zonas forestales, y una parcelación (lo que se llama zonas en mosaico) del territorio, definiendo los usos de cada una de ellas, y por supuesto combinando esos usos. Eso sería el objeto de una política forestal a largo plazo.

Los incendios continuarían existiendo, pero ya no serían tan grandes ni tan frecuentes, y en consecuencia tan dañinos para la naturaleza.


3.- La regeneración del medio natural.

Para empezar, y como en tantas cosas, lo aconsejable sería opinar menos (sin conocimiento) y observar más como se regenera el monte. Comparando la evolución de la regeneración con la vegetación previa al incendio, y tomando de referencia el modelo deseable del bosque mediterráneo.

Por otra parte, no es lo mismo que se queme un carrascal maduro o un bosque con predominancia de matorral, que un pinar de pino carrasco o un pinar de pino laricio (o negral). Y asimismo, tampoco es lo mismo un pinar de pino carrasco de unos 15 años de vida que el mismo pinar pero con unos 40 años de vida.

Las reforestaciones no siempre son necesarias, más bien en pocos casos lo son, pues el monte en general se regenera bastante bien, solo hay que verlo en muchos sitios que han sufrido un incendio.

Las actuaciones de reforestación pueden ser necesarias cuando, por los motivos que sea, la regeneración natural no es positiva, o cuando se quiere modificar la vegetación existente previa al incendio (por ejemplo, por exceso de pinar frente a frondosas). Aun así, no hay que abusar de las reforestaciones o del modo de ejecutarlas, pues las actuaciones con maquinaria pesada, como ocurrió con frecuencia en los años 70 y 80, deja peores secuelas al alterar duramente los suelos.

Un criterio a seguir podría ser el siguiente: tras un incendio no habría que reforestar en principio, pero pasados de unos 3 a 5 años, tras valorar cómo va la evolución, se podría proceder en todo caso a actuaciones de refuerzo.

Y aunque parezca contradictorio, lo que sí sería conveniente realizar a los pocos años del incendio, son las actuaciones de vaciado de pinos y parte del matorral cuando la regeneración natural está siendo excesiva, pues es muy eficaz y fácil reducir los pinos cuando tienen por ejemplo 3 años, con muy leve impacto sobre el terreno, pues en general han rebrotado ya las herbáceas y el matorral, y el suelo no es ya tan frágil frente a la erosión.

Otro tema diferente, pero también controvertido, es la corta del arbolado quemado. En esto (como en todo) hay diferentes opiniones, pero un criterio sería que en las zonas con poca pendiente puede ser apropiado retirar parte de la madera, ya que favorece otros usos y reduce el nivel de combustible en los siguientes años. Pero en las laderas con mucha pendiente con grave riesgo de erosión, en general sería aconsejable no retirar la madera quemada. Y como siempre y en buena lógica, podemos realizar actuaciones combinadas, como por ejemplo retirando franjas de madera, pero no toda. 

Hay que considerar que, a priori, todas las actuaciones con maquinaria o muchos operarios en zonas quemadas conlleva el aumento de la erosión en los terrenos, lo que a su vez produce la pérdida de materia orgánica y el posterior aumento de la desertización. Así que cuanta menos actuación hagamos los primeros años, mejor; lo cual no quiere decir que no se hagan actuaciones, pero que no sean excesivas, dejando que la naturaleza, con sus procesos, se regenere en buena parte de un modo adecuado.

La prevención es la mejor herramienta. Las actuaciones de fragmentación del territorio en mosaico con distintos usos y finalidades, es la solución más sencilla y más eficaz. En este paisaje variado, además de los campos cultivados y de pastoreo, se pueden utilizar los caminos para ampliar las bandas que sirvan de cortafuegos, ya que son muy accesibles para trabajar, tanto en las actuaciones preventivas como en las de un incendio propiamente.


ENLACES A OTROS ARTÍCULOS DE INTERÉS

- En el enlace siguiente, el autor (Luis Navarro), con un poco de mala leche, reflexiona sobre la necesidad de atender a los datos con rigor. También alude a que la mayoría de los incendios son provocados por el ser humano (intencionado, negligencia o accidente). Y aporta otras reflexiones respecto a lo que debería ser un ecosistema natural y los procesos de regeneración.

https://lnavarro.webs.uvigo.es/2026/07/28/a-la-mierda-vayanse-ustedes-a-la-mierda/?fbclid=IwY2xjawTe78xleHRuA2FlbQIxMABicmlkETBuNG5LSkNtMDlsZ3JNakVRc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHquzLh8QkEGL4lNzp2dEbWrugP7p27P4EKJHwRrErKqutUY38t3f6hR6y7gp_aem_16tr0iy6ZO_7T9e2f7ZFJQ


- En este otro enlace, el autor reflexiona sobre los criterios de las grandes reforestaciones que se realizaron en España a mediados del siglo XX, tan cuestionadas y mal interpretadas. Uno puede no estar de acuerdo en todo, pero es interesante la reflexión y los criterios de actuación, que con el tiempo se han distorsionado.

https://blog.ingenierosdemontes.org/2026/08/error-o-estrategia-el-legado-de-luis-ceballos-y-la-verdad-tras-los-pinos-en-espana/


- En este tercer enlace, publicado en el portal de Facebook “Espadànics escaldats”, el autor Josep Herrero, al hilo del gran incendio producido en la Sierra Espadán en agosto de 2026, reflexiona sobre los conceptos de diversidad, incendios y la prevención y actuaciones forestales.


https://www.facebook.com/espadaniques/posts/un-article-de-hui-escrit-per-josep-herrerojosep-herrero-cabanyes-ha-sigut-cofund/1752634516452327/


- El cuarto y último enlace es al portal de Facebook de la SASE (Societat d´Amics de la Serra Espadà), donde hay una presentación que explica de forma más gráfica algunas de las cuestiones comentadas.

https://www.facebook.com/societatdamicsserraespada/posts/pfbid02u5BAZoBH8HsYi3WVfejEbYNMwvuocStzz7EfwhDt2zqfPSMJe9kPocZDisGN2GmDl


FOTOGRAFÍAS DE ZONAS AFECTADAS POR LOS INCENDIOS Y SU EVOLUCIÓN

Regeneración de monte diverso, en el barranco de los Navarros, entre las Sierras de Espadán y Espina (término de Caudiel). Zona intensamente afectada en el incendio de 1994. Tres décadas después está igual o más denso que como estaba en 1990. Sin ninguna intervención humana.

 

Regeneración de monte, principalmente pinar, en la partida del Mas del Baile (Caudiel). Zona intensamente afectada en el incendio de 1994. Tres décadas después está similar a como era en 1990. La densa mancha de pinar ha sido el resultado de una reforestación humana.

 

Pinar de repoblación en el entorno del Mas de Noguera (Caudiel), zona afectada por el incendio de 1994. ¿Queremos volver a tener estos espesos pinares, sean espontáneos o replantados? A la larga son zonas muy peligrosas, con exceso de materia combustible, y con frecuencia de  una continuidad enorme, aparte de su escasa diversidad y bajo valor ambiental.

 

Reforestación artificial con coníferas en el Mas del Baile (Caudiel). Zona intensamente afectada en el incendio de 1994. El monte no está mejor que otras zonas regeneradas naturalmente. Además ha sido desbrozada de matorral, con lo que presenta una diversidad y un valor ambiental bajísimos. Los desbroces y entresacas pueden servir para parcelar zonas, pero siempre y cuando estén bien definidos y tengan continuidad y mantenimiento, y no como en este caso, que es solo un rodal aislado.

 

Regeneración de pinar sobre campos abandonados en la zona de la fuente de la Chana (Viver). Zona intensamente afectada en el incendio de 2022. Cuatro años después, con periodos de sequía incluidos, la regeneración espontánea del pinar es bien intensa.

 

Regeneración de monte de coscoja y carrasca en la zona de la fuente de la Chana (Viver). Zona intensamente afectada en el incendio de 2022. Cuatro años después, con periodos de sequía incluidos, la regeneración espontánea del matorral es bastante aceptable.

 

Regeneración de matorral en suelo de “clapiza” (con abundante piedra caliza), en la zona de la fuente de la Chana (Viver). Zona intensamente afectada en el incendio de 2022. Cuatro años después, con periodos de sequía incluidos, la regeneración espontánea del matorral en estas zonas es aceptable, sabiendo que previamente tampoco tenían mucha cubierta, en parte por el suelo, pero también por el excesivo pastoreo al que estuvieron sometidas.

 

Estas dos fotografías muestran entornos dentro del término de Sacañet (pero lo mismo valdría para zonas de Bejís, Torás o Teresa). Estas zonas, muy castigadas por un excesivo pastoreo y/o cultivos durante muchas décadas, sufrieron dos incendios muy cercanos en el tiempo, en 2012 y en 2022. A lo que hay que añadir suelos muy pedregosos (como en estas fotos), o de materiales arcillosos y yesíferos (pobres en materia orgánica). 

El resultado es una regeneración natural muy escasa, con rebrotes aislados de enebros y carrascas, junto a otros matorrales. Algunas de estas zonas fueron repobladas con pinar tras el incendio de 2012, pero ya se ve que no sirvió para nada, tal vez incluso favoreció el desarrollo del segundo incendio. Dada la dificultad de repoblar directamente con frondosas, cabe la duda de si tal vez valga la pena dejar que su regeneración sea lenta (pero casi segura), y no añadir de nuevo más zonas con alta densidad de coníferas, ni desperdiciar recursos que pueden ser empleados en otras zonas sin quemar.

No obstante, otra opción sería reforestar algunos rodales aislados que sirvieran de propagación y generaran cierta diversidad. Que por cierto, y aunque no nos lo parezca, las zonas de estepas, páramos y paisajes semidesérticos tienen un alto valor ambiental, con una buena representación de flora y fauna propias.


Paco Mas. 
Colabora: José Ángel Cobo.
Octubre de 2026.


viernes, 25 de septiembre de 2026

REFUGIOS DEL GARRIGAL, VIVER.


Reseña actualizada en septiembre de 2026.


Nota: en 2025 se publicó un dosier completo de todos los refugios bélicos encontrados en Viver dentro del conjunto del Catálogo de Patrimonio de Viver.
Recientemente, y buscando una cavidad reseñada en los años 70 en la zona del Baladrar (contigua a la partida del Garrigal), la cual no hemos conseguido localizar por la ambigüedad y escasez de datos, hemos encontrado más trincheras y otro refugio de cierto interés, por lo que ahora procedemos a actualizar la reseña de los refugios de la partida del Garrigal.


Situación general: 

El Garrigal es una partida situada en la zona sureste del término de Viver, en la margen derecha del río Palancia, y que linda con el término de Jérica, separando ambos términos el barranco del Baladrar. Por encima de esta partida se levanta la zona del Collao Blanco, en general zona de monte con abundante pinar, mientras que el Garrigal mantiene una parte cultivada de regadío en la llanada junto al río y en el ascenso hasta el Canal, más o menos a mitad de ladera, y en su ascenso se convierte también en monte lleno de pinos y matorral.

En esta zona, bastante aislada de los otros conjuntos bélicos, hemos localizado los restos de varias trincheras y tres refugios, repartidos por una pequeña loma. Enfrente de estos elementos, en las laderas de la Muela de Jérica, se levantan varias líneas de trincheras y otros elementos, que constituían una segunda y fuerte defensa tras el pueblo de Viver. Así pues, pensamos que estos elementos del Garrigal formaban parte de esta segunda línea, para defender una posible incursión por el barranco del Baladrar. Todos esos elementos (Garrigal, Muela de Jérica, y los conjuntos alrededor del pueblo de Viver) son también parte de la conocida Linea XYZ del bando republicano.



Como se puede observar en el plano anterior, hemos localizado 4 fragmentos de trincheras, en general en mal estado de conservación, y tres refugios, uno de ellos casi colmatado y pequeño, que une una trinchera con un socavón o puesto de tiro; además, hay otros dos grandes socavones, que debían ser amplios puestos de tiro, situados en los extremos de las trincheras.


Descripción del Refugio 1 (ya documentado en 2017): 

Está situado en una línea de trincheras, siendo su forma la típica de “U” con dos bocas. Se accede a éstas por dos largas entradas que bajan de la misma trinchera. La parte cerrada del refugio son dos brazos de 5 y 1 metros de largos, por 0,5 de ancho. La parte interior mide unos 7 metros de larga por 1 metro de ancha, y en un lado hay una salita de 2 x 1,5 metros. La altura interior oscila entre 0,5 y 1 metros.

Coordenadas B1: 30 S 705338 4419644   521 msnm   N39.90202 W0.59799
Coordenadas B2: 30 S 705352 4419662   523 msnm   N39.90217 W0.59782


Descripción del Refugio 2 (documentado en septiembre de 2026): 

Está situado en otra línea de trincheras, siendo su forma algo atípica, pero también con dos bocas. Se accede a una de ellas por una larga e inclinada entrada y, tras una galería sinusoidal  y dos laterales, se llega a la segunda boca, en la misma trinchera y actualmente complicada de acceder por los árboles caídos. El recorrido total llega casi a los 20 metros, el ancho oscila entre 1 a 1,5 metros según zonas, y la altura es de 1 a 1,5 metros. 

Coordenadas B3: 30 S 705281 4419679   533 msnm   N39.90235 W0.59865
Coordenadas B4: 30 S 705274 4419687   533 msnm   N39.90242 W0.59873

Topografía del refugio 1 del Garrigal

 

Topografía del refugio 2 del Garrigal

Una de las bocas del refugio 1 del Garrigal

Interior del refugio 1 del Garrigal

Boca principal del refugio 2 del Garrigal

Interior del refugio 2 del Garrigal

Interior y vista de la segunda boca del refugio 2 del Garrigal

                              
Primera exploración del refugio en septiembre de 2017.
Documentado por Pepe Juesas y Paco Mas, con la colaboración de Guillermo Mateu.



martes, 2 de junio de 2026

CASTELLÓ MIL-LENARI, PATRIMONI DE LA HUMANITAT

Os informamos de un proyecto de conocimiento del patrimonio de la provincia de Castellón, impulsado por miembros del Centre Excursionista de Castelló (CEC), denominado “Castelló Mil-lenari, Patrimoni de la Humanitat”.


Se puede acceder a la información del mismo en el siguiente enlace, que lleva a una página del CEC, donde hay que pinchar en la pestaña correspondiente:


https://cecs.es/enllacos/



El objetivo del proyecto es la edición y difusión de diferentes aspectos del patrimonio cultural que podemos encontrar en la provincia de Castellón, como por ejemplo el arte rupestre, los olivos milenarios, el patrimonio hidráulico, la piedra en seco, los yacimientos íbero-romanos, la memoria histórica, el paisaje y la biodiversidad, etc.


Los diferentes documentos de edición propia se irán colgando en el apartado del enlace indicado, aunque existe la intención de publicar posteriormente un libro con todo del material tratado. Además, se dará difusión a otros trabajos relacionados con los objetivos. También hay una memoria de las actividades realizadas hasta el momento, en la que figuran, entre otros, Jérica y Caudiel, Viver y Segorbe.


De momento se ha colgado, además de los documentos de presentación e índices, un documento sobre el patrimonio hidráulico del río Mijares. Por otra parte, han remitido otros documentos de diverso interés, como por ejemplo la “Unitat didàctica: Art rupestre llevantí de les comarques de Castelló”, escrito por Antoni Pitarch Font y editado por la Generalitat Valenciana en 2017.


Decir también que se ha creado un grupo de Whatsapp para las personas interesadas en colaborar con el proyecto y mantener un intercambio respecto de los temas y agendas culturales. Si alguien está interesado/a en ingresar en el mismo, debe entrar en contacto con alguna de las personas administradoras:


- Pilar Vidal 615682181

- José María Rambla 654511377

- José Villanueva 685339596

- Pep Beltrán 630127991











lunes, 18 de mayo de 2026

SIMA DEL BARRANCO DE ÁRGUINAS, ALGAR DE PALANCIA – ALFARA DE LA BARONÍA


Actividad realizada el 2-5-2026 por miembros del GESAP-CEAP: José Nieto, Carol Mateu, Paco Muñoz, Guillermo Mateu y Paco Mas.


Coordenadas y acceso:  N39.76695 W0.36680  183 msnm

La zona tiene varios ramales de caminos, algunos sin salida. Nosotros hemos accedido desde el municipio de Algar de Palancia, tomando la carretera que lleva a Alfara de la Baronía. Tras cruzar el barranco de Árguinas, tomar un desvío asfaltado a la derecha (N39.76429 W0.36193), y tras cruzar por encima de las vías del tren, tomar otro desvío, también asfaltado y de nuevo a la derecha. Unos 150 metros después, en una curva a la izquierda tomar un estrecho camino asfaltado, sin salida, pero con espacio para aparcar varios vehículos junto a unos pinos (N39.76556 W0.36736). Desde aquí volveremos ya caminando al camino anterior, cruzaremos las vías del tren, y bajaremos al barranco dando un pequeño rodeo por la derecha, ya que por ahí hay pasos con menos vegetación. En la rambla nos dirigiremos hacia el puente de las vías del tren; junto a un pino y cerca de una pilastra del puente está la estrecha boca de la sima (la tapamos con un poco de vegetación, para evitar una posible caída de animales).

La sima se halla junto al mismo cauce del barranco de Árguinas, en su margen derecho. El barranco constituye la linde de los dos municipios, por lo que técnicamente estaría situada dentro del término del municipio de Alfara de la Baronía, si bien también podemos considerarla dentro del término de Algar de Palancia. Este barranco es denominado principalmente como de Árguinas, aunque también es denominado en algunas cartografías como barranco de Soma y conocido en parte como tal. 

 


Referencias generales de la zona:

Toda la zona del barranco de Árguinas, situado entre los términos de Segorbe, Algar de Palancia y Alfara de la Baronía (municipio con los derechos de riego sobre las aguas tomadas más arriba), tiene un indudable valor histórico y patrimonial. La existencia del antiguo Convento de la Orden de la Merced (siglo XIII), junto con su hospital (de hospitalidad), que siglos después se convertiría en la Masía de Árguinas, todo ello situado cerca del Camino Real (y tal vez también camino romano en su época), nos da a entender la importancia del lugar. Hoy lamentablemente todo el conjunto está en ruinas. Además, la zona tuvo un desarrollo agrario notable, y entre finales del siglo XIX y principios del XX se construyeron dos túneles para canalizar el agua a cargo de la Comunidad de Regantes de Alfara. Todavía están los dos túneles con sus pozos de extracción, uno en desuso y parcialmente derrumbado, y otro todavía en uso. La zona propiamente de campos está bastante abandonada, pero sí se usa el agua para el riego de otras zonas a menor altitud. El barranco es cruzado por varios puentes: de carreteras, de la vía del tren y de la vía verde (antiguo tren minero de Ojos Negros), del acueducto, y otro puente en la zona de la masía, en este caso de hierro.

Sobre los túneles se puede consultar la siguiente referencia:
http://www.cuevascastellon.uji.es/ES6D01.php?id=4608

Asimismo, hay un libro sobre la zona y el riego, titulado “Alfara y la fuente de Árguinas” de los autores R. Blanes Andrés y J. Mª. Marco Soler. Y también hay otro libro, que versa sobre las masías de Segorbe, y donde se habla de la masía de Árguinas, escrito por Plácido Benet Muñoz.

 

Fotos de la masía de Árguinas y de la iglesia del antiguo convento, tal vez por los años 60 del siglo XX

 
Dos imágenes del estado actual de la masía de Árguinas y otros elementos antiguos

Puente de hierro en la partida de Árguinas

Puente del canal de riego, cerca de Alfara

            
Referencias generales sobre la cavidad:

La cavidad era conocida por José Nieto, que entró de joven con unos amigos. No sabemos si tiene otro nombre ni si está documentada en algún sitio, ya que no hemos encontrado más referencias. Sin embargo sí fue explorada en algún momento por gente más experimentada, ya que cerca de la boca hay un viejo espit. El nombre referenciado es el que le hemos puesto nosotros.
Las rocas dominantes de la cavidad son conglomerados y calizas, sobre los que hay depositados densas capas de barro.


Descripción:

En la losa adjunta a la boca hay un casquillo de un viejo espit, que no hemos utilizado.

Un estrecho agujero de unos 40 centímetros de ancho conduce a un conducto en descenso de unos 3 metros, con un paso estrecho (bastante incómodo al subir). Sigue un resalte de unos 4 metros que se puede destrepar, aunque es aconsejable poner una cuerda que nos ayude en la subida, la cual se puede instalar en una punta natural. Llegamos a una primera sala en la que se puede destrepar sin problemas hasta el fondo. A la izquierda se abren un par de pasos que nos llevan a otra pequeña sala donde hay un goteo de agua, y en su punto de acceso hay unas raíces blanquecinas. En la base de la primera sala hay un par de puntos con agua embalsada, el más visible alimentado por dos goteos, uno el que viene de la pequeña sala antes comentada, y otro en la pared de enfrente; este pequeño remanente de agua hace de sifón o sumidero. Podemos seguir el conducto principal, ya con bastante barro y en general de poca altura, que nos lleva a la cabecera de un estrecho pozo por el que solo hemos podido bajar un poco, dado que el siguiente paso es muy estrecho. Por un lateral, dos rampas de subida y muy embarradas nos permiten acceder a la siguiente zona de la cavidad.

La última zona de la cavidad es una segunda sala, cuyo acceso es una complicada rampa de barro de unos 5 metros en la que es mejor poner una cuerda de ayuda (en un bloque natural). En un lateral se abre una chimenea que no parece llevar a ningún punto interesante (pero no lo sabemos), y en la base de la sala hay otro agujero muy estrecho, para nosotros impenetrable, pero en el que se escucha ruido de agua al fondo.

El desarrollo de la cavidad es de unos 50 metros, y la profundidad máxima es de unos 14 metros.

Adjuntamos un croquis aproximado, ya que por problemas técnicos no hemos podido hacer una topografía más precisa.

 




Estrecha entrada a la cavidad


Raíces en un punto del techo de la cavidad

Interior de la cavidad

Sala primera de la cavidad

Interior de la cavidad

Rampas de barro



miércoles, 6 de mayo de 2026

SITUACIÓN TRAS UN INCENDIO FORESTAL: ORGANISMOS REGENERADORES


Fecha: abril de 2026.
Autor: Paco Mas.
Colabora: José Ángel Cobo.


Las personas consideramos que los incendios forestales son grandes catástrofes que afectan gravemente a la naturaleza y también a la población humana, con enormes daños medioambientales y económicos. Y esto es bien cierto, sobre todo cuando los incendios son de gran extensión y reiterados en reducidos ciclos de tiempo.

Pero también es cierto que los incendios forestales son parte de un proceso natural, y de alguna manera contribuyen a la regeneración de los bosques. Aunque eso sí, el periodo de tiempo que podría considerarse “normal” para darse un incendio en un bosque es más largo que los tiempos en que se están produciendo actualmente. Las causas, aparte de las posibles intencionadas, son básicamente el estado de los montes, con grandes masas de coníferas y matorral, cuando no otras especies de repoblación como por ejemplo los eucaliptos, consecuencia por una parte del abandono del medio rural, y por otra de las inadecuadas gestiones de las repoblaciones durante varias décadas de nuestros montes (excesivo abuso de coníferas y abandono posterior de las repoblaciones). Todo ello sin contar con los efectos añadidos del cambio climático (mayores periodos de calor y procesos meteorológicos intensos).

Muestra de que los incendios son parte de un proceso natural es toda la secuencia de flora y fauna que se da tras ellos, y que crea sus ecosistemas temporales dentro de una evolución desde un entorno degradado hacia un bosque maduro (si hay la suerte de llegar a él), variado y con alta diversidad de especies, así como árboles con distinta velocidad de crecimiento (y no uniformes en edad).

Vamos a ver unos ejemplos de varios organismos que participan activamente en la regeneración de la naturaleza, bien tras un incendio, bien tras una degradación por diversas causas (como por ejemplo actividades agropecuarias intensivas), o bien en el mismo proceso de transformación y evolución de un entorno natural.

En la agricultura se sabe bien que algunas plantas, como por ejemplo las leguminosas, contribuyen en parte a la mejora de los suelos, por sus interacciones con seres microscópicos que fijan nitrógeno atmosférico en el suelo. Pues bien, lo mismo sucede en el medio natural. Unos ejemplos son tres plantas bien conocidas de la familia de las leguminosas: la aliaga, la aliaga parda y la albada. Las tres crecen mayoritariamente en zonas degradadas, sea por un uso intensivo del suelo o por cualquier otro factor, como puede ser un incendio, y aunque a corto plazo puedan suponer un riesgo añadido de otro incendio, a medio y largo plazo contribuyen seriamente a la mejora de los suelos, permitiendo el crecimiento posterior de otras especies, por lo que son consideradas como vegetación de regeneración. Otra cuestión es que a las personas nos “molesten” las aliagas por sus pinchos y por su excesiva cantidad en ocasiones; bueno, en general a las personas nos molestan muchas cosas, cuando en realidad nosotras somos la verdadera molestia para este planeta que nos acoge.

Aliaga, Ulex parviflorus. Viver, noviembre/2025

 
Aliaga parda, Genista scorpius. Bejís (Las Ventas), abril/2026

Albada, Anthyllis cytisoides. Viver (La Chana), abril/2026

Por otra parte vamos a hablar de otros seres vivos relacionados con la descomposición de la madera muerta o enferma, independientemente de si el motivo de la muerte de un árbol es por causas naturales (por ejemplo rayos o temporales), por enfermedades causadas por microbios, artrópodos u hongos (parásitos propiamente dichos y que en general no son los mismos que  los descomponedores finales), o bien por los incendios forestales.

Como ya se ha dicho, en general los parásitos son unos organismos y los descomponedores son otros. Bajo nuestra moral humana sobrarían los parásitos (salvo nosotros, claro), dilema que no cabe o no se puede entender en la naturaleza y sus leyes de la evolución. Pero sea para el equilibrio de la naturaleza o para nuestra lógica (no necesariamente sensata), lo que sí es imprescindible es todo el conjunto de seres vivos que se dedican al “reciclaje” de los restos orgánicos: bien los que transforman los excrementos, bien los que transforman los cadáveres, bien los que transforman los restos vegetales. Sería inimaginable un bosque donde nada transformase la leña, las piñas, las hojas y demás partes, donde se acumulasen todos esos restos. Por otra parte también sucede que algunas personas piensan que los restos “se pudren” ellos solos; pues no es así, siempre es necesaria la labor de determinados seres vivos, algunos macroscópicos, y muchos más microscópicos, trabajando en común, para reincorporar los nutrientes a las cadenas tróficas.

Veamos dos seres vivos involucrados en estos procesos.

Por un lado tenemos a un buen montón de hongos xilófagos o descomponedores de la madera, (los parásitos suelen ser otros grupos de hongos), entre los cuales los más visibles son los que vulgarmente llamamos yesqueros. Estos hongos actúan sobre árboles muertos o ya moribundos. Las setas (siempre bien bonitas y en ocasiones enormes) son el órgano reproductor; el hongo propiamente dicho es una red de fibras (micelio). Todos estos hongos son fundamentales en los procesos de los ecosistemas, aunque sean organismos apenas visibles, y desde luego apenas valorados por las personas, que en general prestamos escasa atención y aprecio a multitud de ellos, especialmente los pequeños, que no por ello menos importantes. Es curioso que muchas personas sólo entienden que la madera puede desaparecer si la quemas, y no que es un material que sirve como alimento a otros seres vivos y que acaba siendo reconvertido en nuevos nutrientes. Por cierto, los tejidos de las plantas se componen de lignina y celulosa, moléculas complejas de digerir; solo los hongos y algunas bacterias pueden hacerlo, bien por su propia cuenta, o bien alojados en los intestinos de animales como algunos mamíferos o escarabajos.

Setas de un hongo xilófago descomponiendo tocones de pinos tras un incendio. Viver (La Chana), noviembre/2025

 
Micelio de un hongo descomponiendo restos de madera dentro de una cavidad. Marruecos, 2019

Ahora hablaremos de un insecto en general conocido por su gran porte, pero del que se suele desconocer su biología. Se trata del escarabajo rinoceronte, Oryctes nasicornis, cuya etapa adulta podemos observar allá por principios del verano, en general bajo farolas de luz y ya muertos o moribundos. El macho tiene un característico cuerno mientras que la hembra carece del mismo. Esta etapa adulta, la última de su ciclo vital, dura pocos días, en los cuales no se alimentan y su única función es encontrar pareja, copular y poner nuevos huevos. Su vida larvaria, cuya forma es un gusano blanquecino, es bastante más larga (unos pocos años), y se alimenta descomponiendo madera (con la ayuda de determinados microorganismos en sus intestinos). Junto a otros escarabajos se les considera pues como saproxilófagos. Puede alimentarse de cualquier árbol muerto o moribundo (aunque esta especie parece ser que no se alimenta de coníferas), o de cualquier montón de restos de madera. Así pues estamos hablando de un insecto descomponedor de madera muerta, y que por tanto contribuye a los procesos de regeneración de la naturaleza; ya podríamos aprender algo los humanos, que parece que sólo sabemos degenerarla, y si no somos capaces de regenerar, al menos podríamos aprender a valorar el esfuerzo o función de muchos otros organismos vivos.

 

Ejemplar de macho adulto, Oryctes nasicornis. Viver


Por último hablaremos de otro insecto, en este caso no es un descomponedor sino un parásito, término que en general nos ocasiona rechazo. No obstante, el parasitismo es una de las formas de relacionarse los organismos en la naturaleza, y no deberíamos juzgarlas bajo nuestra moral. Se trata de una avispa, la avispa de mayor tamaño de las autóctonas de Europa (hasta 4 centímetros de envergadura), conocida vulgarmente como avispa mamut, y cuyo nombre científico es Megascolia maculata. En estado adulto, el que podemos ver en condiciones normales, se alimenta del néctar y polen de las flores, siendo por tanto uno más de los múltiples insectos polinizadores, mientras que en su estado larvario se alimenta de las larvas del escarabajo rinoceronte y de otros de esa familia (Dynastinae). Por ello es fácil encontrar a las avispas cerca de árboles muertos u otros restos de madera, donde las hembras buscan oquedades por donde entrar en busca de las larvas de los escarabajos. Una vez que encuentran una larva, la paralizan y ponen sobre ella un solo huevo. Por tanto, de alguna manera podemos considerar a la avispa mamut como parte del ecosistema natural de la regeneración de la madera.

Estas avispas son solitarias, no construyen panales, y son bastante inofensivas para el ser humano, pero pueden picar o morder si son molestadas. Aunque claro, los escarabajos no están de acuerdo en considerarlas como inofensivas.

 


Ejemplares adultos de avispa mamut, Megascolia maculata. Viver, junio/2024

 

 

lunes, 23 de marzo de 2026

RUTA: TRAVESÍA POR EL ALTO MIJARES, TERRITORIO DESPOBLADO: ARAÑUEL – SANTA ANA – LA BENACHERA – LUDIENTE – POZO NEGRO - LOS MORES – CIRAT – ARAÑUEL


Nota previa: le presente entrada recoge informaciones generales referentes a la travesía pero no la travesía como tal puesto que las etapas que la conforman ya han sido publicadas en otras entradas recientes de este mismo blog (ver los correspondientes enlaces al final del texto; el último enlace remite al documento completo).


DATOS DE LA RUTA:

Tramo                                                      Distancia    Desnivel + aprox.    Tiempo estimado
Arañuel – Santa Ana                                   10 km              520 m                     4 horas
Santa Ana – La Benachera - Ludiente          17 km              400 m                     6 horas
Ludiente – Los Mores - Cirat - Arañuel         20 km              500 m                    6 horas
TOTAL de la travesía                                  47 km           1.420 m              2 jornadas y media



REFERENCIAS GENERALES:

Planteamos una nueva travesía, de trazo circular, esta vez por la zona del Alto Mijares, para ser realizada a priori en dos jornadas y media (un fin de semana al completo), si bien según las capacidades y gustos de cada cual, conviene adaptar los tramos del recorrido y las pernoctas correspondientes.

Nos moveremos entre las cuencas del río Mijares, la rambla de Santa Ana y el río Villahermosa, que forman profundos valles entre zonas más suaves y relativamente planas en su cotas más altas. Esta zona es poco frecuentada por los senderistas, a lo que hay que añadir el despoblamiento de las numerosas masías, por lo que es muy posible que veamos poca gente en nuestro recorrido. Todo este territorio mantiene densas manchas de pinar, combinado con carrascas y rebollos, así como espeso matorral (principalmente coscojas, romeros y aliagas), creando un tupido monte aunque no muy rico en diversidad y, eso sí, muy peligroso respecto a incendios forestales.

La ruta comienza en la población de Arañuel, junto al río Mijares, y tras pasar por algunas masías despobladas y la fuente del Manzano, acaba su primera etapa en el ermitorio de Santa Ana, bonito y apacible lugar. La segunda etapa se inicia en el ermitorio de Santa Ana (Zucaina), y siguiendo el viejo camino a Zucaina pasa por el yacimiento de los Cabañiles, para luego, sin llegar a Zucaina, ir a buscar la zona de las Umbrías y sus dos masías, pasando antes por Peñablanca. Sigue a la masía de la Loma Benachera y después a la masía de la Benachera y su cercana ermita de Santa Rosa. Por último baja a Ludiente por uno de los viejos caminos, pasando antes por la Masía del Cabezo. La tercera etapa comienza en Ludiente, y siguiendo la rambla de Santa Ana nos lleva en primer lugar al Pozo Negro. Atravesando por caminos y sendas volveremos a la rambla más arriba, y seguiremos de nuevo por ella pasando junto a varias masías, la mayoría en ruinas. Dejaremos la rambla para subir hacia la Masía de los Mores, enorme despoblado de casas, todas en ruinas. Tras pasar un collado comenzaremos a bajar en dirección a la aldea de El Tormo, a la cual no llegaremos, pues tomaremos el camino viejo que va a Cirat. Desde esta población y siguiendo el curso del Río Mijares, llegaremos a Arañuel, fin de la ruta.

La ruta transita en buena parte por sendas, que eran los viejos caminos que unían las masías y pueblos, pero también por pistas y algún breve tramo de carretera. Además hay algunos tramos en que se camina por la propia rambla, sin sendas y tramos asilvestrados, pero que se pueden recorrer buscando los pasos adecuados.

Aviso: dado que la ruta transita tramos de rambla, NO se debe realizar la misma con riesgo de lluvias o tras crecidas recientes.

Los recorridos en global se pueden considerar de nivel medio, pues en general se ha buscado el tránsito por antiguos caminos vecinales, los cuales suelen gozar de buenos trazados y desniveles suaves, aunque algunos pequeños tramos son de peor traza y más dificultad, además de que hay algunos trechos por el cauce de la rambla.


NOTAS SOBRE LA LOGÍSTICA DE LA TRAVESÍA:

La ruta se ha planteado con inicio y fin en Arañuel, pero también podría iniciarse en otros puntos, como Cirat o Ludiente, o Santa Ana, incluso desde la población de Zucaina.

Respecto a los alojamientos y hostelería, en Santa Ana no hay nada al respecto, si bien el sitio cuenta con fuente y con varios soportales donde se puede pernoctar. En Ludiente actualmente no hay apenas oferta de hostelería ni otros servicios.

En nuestro planteamiento será necesario llevar nuestra propia comida y equipo de vivac para la travesía.

 

ENLACES:

Enlaces a descargas de los tracks (Wikiloc):

Enlace a descarga del track (Wikiloc), etapa 1, Arañuel – Santa Ana:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/ruta-aranuel-fuente-manzano-santa-ana-239775274

Enlace a descarga del track (Wikiloc), etapa 2, Santa Ana – Ludiente:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/ruta-santa-ana-cabaniles-umbrias-benachera-ludiente-252131616

Enlace a descarga del track (Wikiloc), etapa 3, Ludiente - Arañuel:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/ruta-ludiente-pozo-negro-rambla-mores-cirat-aranuel-252767089

Enlace a descarga del track (Wikiloc), travesía completa, Arañuel - Santa Ana – Benachera – Ludiente – Pozo Negro – Mores – Cirat – Arañuel:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/travesia-alto-mijares-aranuel-santa-ana-ludiente-cirat-aranuel-253662714

Enlaces a las publicaciones de las etapas en el blog:

Ruta Arañuel – Santa Ana, primera etapa:
https://ceapaltopalancia.blogspot.com/2026/03/ruta-aranuel-fuente-del-manzano-santa.html

Ruta Santa Ana – Ludiente, segunda etapa:
https://ceapaltopalancia.blogspot.com/2026/03/ruta-santa-ana-los-cabaniles-penablanca.html

Ruta Ludiente – Arañuel, tercera etapa:
https://ceapaltopalancia.blogspot.com/2026/03/ruta-ludiente-pozo-negro-rambla-los.html


Enlace a la descarga del documento íntegro: 

https://drive.google.com/file/d/19ct28H8Ngdpq5aFUI17Pl5zESgNxjL6E/view?usp=sharing

 

Autor: Paco Mas 
Colaboran: Mariam Mateu, José Ángel Cobo
CEAP 
Marzo de 2026

lunes, 9 de marzo de 2026

RUTA: SANTA ANA – LOS CABAÑILES – PEÑABLANCA - LAS UMBRÍAS – LOMA BENACHERA – LA BENACHERA – ERMITA DE SANTA ROSA – MASÍA DEL CABEZO - LUDIENTE

 
DATOS:

Distancia: 17 km
Tiempo estimado: 6 horas
Nivel: medio
Desnivel: + 400 m


Ruta lineal (ya que está pensada para englobarse en una travesía de tres días por la zona), que se inicia en el ermitorio de Santa Ana (Zucaina), y que siguiendo el viejo camino a Zucaina pasa por el yacimiento de Los Cabañiles para luego, sin llegar a Zucaina, ir a buscar la zona de Las Umbrías y sus dos masías, pasando antes por Peñablanca. Sigue a la masía de la Loma Benachera y después a la masía de la Benachera y su cercana ermita de Santa Rosa. Por último baja a Ludiente por uno de los viejos caminos, pasando antes por la Masía del Cabezo. Toda la etapa atraviesa extensas zonas de monte (mayoritariamente pinar) y diferentes núcleos de masías, todas ya despobladas y la mayoría en ruinas. Recorreremos tramos de antiguos caminos que unían tantos conjuntos de casas, así como un interesante yacimiento arqueológico y dos buenos miradores.


DESCRIPCIÓN DE LA RUTA.

La ruta se inicia en la ermita de Santa Ana, lugar con gran encanto, con buenas instalaciones  y una fuente, siendo en general un rincón muy tranquilo, salvo el día primero de mayo, que es el día de la peregrinación. Partiendo de la fuente cruzaremos la rambla y seguiremos hasta pasar junto a una balsa, para luego bajar por una senda a la rambla que cruzaremos buscando un paso entre las charcas. Seguiremos la senda por el otro margen que pasa entre unas lastras (bancales estrechos y alargados) y cruza de nuevo la rambla por una zona seca. Al poco llegaremos a unos sembrados abandonados, al final de los cuales hay un carril que seguiremos en subida hasta un desvío señalizado (marca azul), para tomar una senda que forma parte del antiguo camino que llevaba de Zucaina a Santa Ana. La senda transita en paralelo a la carretera, estando en bastante buen estado en general.

 

Ermitorio de Santa Ana

Yacimiento de Los Cabañiles

En una zona plana y junto a una caseta nos desviaremos para ir a visitar el cercano e interesante yacimiento arqueológico de Los Cabañiles, un complejo tumular de gran importancia por la concentración de rituales de índole funerario.

Volveremos a la senda principal, la cual nos lleva a un cruce en la carretera. Nosotros tomaremos una pista que sale a la derecha (hacia el sur) y que se dirige hacia un antiguo vertedero. Estad atentos al track, pues ahora iremos tomando trazas de sendas en  buen estado de tránsito y en dirección este, que nos llevarán a otra pista más ancha, la cual tomaremos a la derecha (sur) unos 100 metros, para dejarla por un carril a la izquierda. La localidad de Zucaina no queda lejos (poco más de 1 kilómetro), pero en esta ruta no la visitaremos; no obstante, es fácil llegar a la misma para quienes tengan interés en ello. Unos 500 metros después veremos un poste indicado como “Los Picayos”, donde tomaremos la senda a nuestra derecha. Al poco un nuevo cruce de sendas. Nos iremos por la de la izquierda para acercarnos a Peñablanca, un cerro con buenas vistas del entorno y de los pueblos (Zucaina y Castillo de Villamalefa), así como del Peñagolosa. Esta senda es algo más estrecha, y debemos estar atentos al track, pues el desvío al mirador es poco evidente. De vuelta a la senda principal, la seguiremos, pasando por una zona con resaltes rocosos y agujas, conocida como Los Picayos.

Masía de las Umbrías de Abajo

 
Masía de la Loma Benachera

La senda nos irá bajando hacia el profundo barranco de Aguilar, en un entorno de denso pinar, y tras cruzarlo, una ligera subida nos dejará en una pista, donde hay un poste con señales de la Senda de las Umbrías. Siguiendo la pista hacia la izquierda, y atravesando la partida de Las Umbrías, llegaremos al ruinoso despoblado de Las Umbrías de Abajo. Por una senda que sale tras las casas alcanzaremos en poco tiempo otro despoblado, el de Las Umbrías de Arriba. Buscaremos una senda poco evidente al principio, que en constante subida nos llevará a una zona plana y alta, la Loma Benachera, donde hay un gran conjunto de casas, casi todas en ruinas. Para buscar nuestro siguiente punto, el vértice geodésico de la Loma Benachera, estaremos atentos al track, pues iremos por trazas de sendas poco evidentes. El vértice está junto a un estrecho carril, y en su día debía haber buenas vistas, pero ahora el pinar apenas deja entrever algunos puntos. Siguiendo el carril tomaremos luego otro a nuestra izquierda que desemboca en unos sembrados. A la derecha buscaremos una senda que en dirección sur nos llevará a otro carril, ya muy cerca de otro gran conjunto de casas, la Masía de la Benachera, que aunque sin habitar de modo permanente, sí tiene muchas casas mantenidas y restauradas, así como abundantes cultivos, favorecidos por su llana orografía.

Desde Santa Ana a La Benachera habremos empleado de unas 3,5 a 4 horas de caminar, a las que habrá que sumar las paradas. Ha una posibilidad de acortar la ruta, menos interesante, que consiste en seguir la pista principal antes de Los Picayos. Esta pista es el camino que unía Zucaina y Ludiente, pasando por el Mas de Royo, la Loma Benachera y La Benachera. Esta última masía, La Benachera, perteneciente ya al municipio de Ludiente, constituye un importante punto de referencia de toda esta zona.

En La Benachera recomendamos recorrer un poco la aldea, así como ir a ver la cercana fuente de Lazaroyo, que está en buen estado. Este pequeño punto de agua es el que abastece al conjunto de casas, así como a lo que fue la cercana Masía del Cabezo Royo, hoy en completa ruina. Posiblemente uno de los motivos del despoblamiento, además del cambio de uso del territorio y la pobreza de recursos, pudo ser la escasez de agua. Para llegar a esta fuente hay que ir a la parte baja de la aldea, y entre las últimas casas veremos un cartel indicativo. Volviendo a la masía iremos a su parte alta, y junto al pequeño frontón tomaremos una senda (marcada como PR) en dirección sur, que nos dejará en una pista, la cual seguiremos hacia el este, y que en breve nos llevará a la ermita de Santa Rosa de Lima, pequeña construcción muy bien conservada. Esta zona de la ermita es una zona muy alta, y desde varios puntos podremos observar las sierras de Espadán y Espina, así como el omnipresente Peñagolosa.

 

Masía de la Benachera

Fuente de Lazaroyo

  
Desde La Benachera nos dirigiremos a Ludiente por uno de los viejos caminos, el que pasa cerca del Cabezo. Hay otra ruta, también interesante, que va (o viene) a Ludiente pasando por la Masía del Cabezo Royo y por la fuente de la Cuba. Al final, en el apartado de los enlaces, se puede consultar otra ruta que recorre esa otra opción.

 

Ermita de Santa Rosa de Lima

Vista de Ludiente desde la Masía del Cabezo

       
Desde la ermita tomaremos un carril en dirección este, y a unos 200 metros una senda a la derecha, que sigue la parte alta del monte. En un punto dado, justo cuando la senda comienza a descender, tomaremos otra senda, de ida y vuelta, que nos llevará a los restos de la Masía del Cabezo (Can Mingo), situada muy cerca del cerro conocido en Ludiente como El Cabezo. Como se puede observar, el topónimo Cabezo, con sus extensiones, es muy redundante por toda esta comarca; viene a significar un cerro o cumbre destacado. Debajo de la masía, junto a una era, hay un excelente mirador de Ludiente y las dos abruptas depresiones del río Villahermosa y de la rambla de Santa Ana. En la Masía del Cabezo se pueden observar interesantes restos de construcciones de piedra en seco.

Volviendo a la senda principal, comenzaremos a bajar ya sin parar hasta el pueblo, primero junto al barranco del Milano, y luego ya flanqueando la ladera, para seguir por una zona con mucha pendiente que el camino suaviza con numerosas revueltas. No mucho después de haber tocado por escasos metros una pista, llegaremos a un desvío de sendas: la de la derecha nos baja a una pista que nos llevará a Ludiente; la de enfrente, que es la que recomendamos seguir, es un poco más estrecha, pero evita un tramo de la pista. La senda nos dejará cerca de una casa, y por el entradero de la misma bajaremos a la pista, ya muy cerca de un estrecho puente que cruza el río Villahermosa. Al otro lado del puente está ya Ludiente, fin de nuestra ruta. No obstante, en la parte izquierda del puente hay una agradable zona de baños, que podemos aprovechar para descansar un rato.


Enlace para la descarga del track (Wikiloc):
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/ruta-santa-ana-cabaniles-umbrias-benachera-ludiente-252131616


Enlace a la ruta circular por Ludiente, el Cabezo Royo, la Benachera y el Pozo Negro:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/ruta-benachera-a-ludiente-por-fuente-la-cuba-250729511


Autor: Paco Mas 
Febrero de 2026