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domingo, 28 de noviembre de 2021

PLANTAS Y ANIMALES DE VIVER (y alrededores), 2ª entrega (5ª parte de 5)

 

 9. LIBÉLULAS Y CABALLITOS


Nombres comunes: libélulas, caballitos.
Orden científico: Odonata.
Grupo: Clase Hexapoda (Insectos). Filo Arthropoda (Artrópodos).

 

Ejemplar hembra de Calopteryx haemorrhoidalis,
caballito muy abundante en medios de aguas corrientes de Viver

Referencias y curiosidades:

Las libélulas y los caballitos, técnicamente conocidos como “odonatos”, son un grupo de insectos alados, bastante familiares por su fácil observación, pero de los que la gente apenas sabe nada. En general, se clasifica a los odonatos en dos subórdenes o grupos: por un lado los caballitos o caballitos del diablo o de agua (zigópteros), que pliegan las alas cuando están en reposo y tienen los ojos en los laterales de la cabeza que le dan aspecto de martillo, y por otro lado las libélulas (anisópteros), que extienden las alas cuando están en reposo, tienen los ojos grandes que dan forma globosa a la cabeza, y que en general son de mayor tamaño y vuelo más potente. Además tienen otras diferencias más específicas entre los dos grupos. Comparados con otros grupos de insectos, los odonatos tienen un limitado número de especies, cerca de 80 para la Península Ibérica.

Son insectos con una metamorfosis simple (hemimetábolos), puesto que no pasan por una fase de pupa como, por ejemplo, los escarabajos o las mariposas. La fase de ninfa o larva es, en general, acuática en aguas dulces, bien sean corrientes o estancadas. En esta fase es difícil poder observarlas. Tras un cambio de forma (metamorfosis) surge el insecto adulto, con alas, el que todos conocemos y que ahora sí se puede observar fácilmente volando o posado sobre vegetación, cerca del agua.

Los caballitos no suelen alejarse del agua, debido a su menor capacidad de vuelo, mientras que las libélulas, con su vuelo potente, sí pueden hacerlo. Son insectos predadores, alimentándose durante toda su vida de otros seres vivos, principalmente de insectos. Generalmente cazan en vuelo, para después devorar las presas en reposo sobre alguna percha.

Además de su particular belleza, tienen otras características muy relevantes como sus grandes ojos, la mandíbula dentada, o cuatro alas repletas de venas. Son de cuerpo muy alargado y dividido en diez segmentos. Dentro de cada especie los machos suelen tener colores más llamativos, y la curiosa particularidad de poseer dos “genitalias”, algo único entre los insectos. En la cópula los odonatos suelen adoptar una llamativa postura, arqueando sus cuerpos en forma de corazón.

 

Pareja de caballitos copulando (Calopteryx haemorrhoidalis), en la típica forma de corazón

Tras la cópula, la hembra hace la puesta de huevos en el agua, aunque algunas especies pueden hacerla en terreno seco o ligeramente húmedo. Las ninfas nacerán y desarrollarán su vida en el agua, pasando por varios estadios de crecimiento. Finalmente el insecto emerge del agua, y tras una última muda sale el insecto adulto, ya alado. Es relativamente fácil ver los restos que quedan del caparazón externo, conocido como “exuvia”, sujeto en alguna rama o tallo o roca, cerca del agua.

Además de lo dicho, es interesante añadir que son insectos totalmente inofensivos para nosotros; es más, son beneficiosos en el sentido de que consumen especies como los mosquitos. Son relativamente confiados, y muy fáciles de observar y fotografiar, por lo que podemos disfrutar cómodamente de su belleza mientras paseamos o nos relajamos junto al agua. Con un poco de suerte incluso pueden posarse en nuestro cuerpo. A poco que nos fijemos podremos ver potentes libélulas con colores verdes o azules, o caballitos de azul pálido. También podremos ver libélulas medianas de color rojo, u otros caballitos pequeños blanquecinos, aunque uno de los grupos que más abunda en Viver son unos caballitos de color marrón-negruzco, de la especie Calopteryx haemorrhoidalis. En general la presencia de odonatos denota una cierta calidad del ambiente y de las aguas.

 

Libélula hembra (Aeshna cyanea) haciendo la puesto en el barro, junto al agua

Ámbito: podremos observar fácilmente libélulas y caballitos en cualquier zona del río Palancia, así como en las fuentes, balsas, acequias y charcas de Viver, desde la primavera hasta el otoño,  principalmente durante el verano.

Exuvia resultante tras la metamorfosis

Primer plano de la cara de una libélula macho (Gomphus simillimus)

 
Caballito de color azul (Ischnura pumilio, macho)

 

Caballito de color rojo (Pyrrhosoma nymphula, macho)

 

Libélula reposando en el suelo (Gomphus simillimus, macho)   

 

Libélula de colores morado y escarlata (Trithemis annulata, macho)

                                                

10. HONGOS DESCOMPONEDORES DE MADERA (XILÓFAGOS)


Nombres comunes: yesqueros, setas (diversas).
Grupo científico: divisiones de Basidiomicetos y Ascomicetos.
Reino: Fungi.

Yesqueros sobre el tronco de un pino muerto por los efectos de las tormentas

 

Referencias y curiosidades:

Los hongos son un grupo especial de seres vivos, diferentes a las plantas y a los animales. Forman su propio reino, el fúngico o Fungi. Con una amplia diversidad entre ellos, tanto en estructuras propias como en funciones ecológicas, y un número elevado de especies (se han catalogado unas 100.000, pero se considera que puede haber más de un millón), están presentes en casi todas las zonas del planeta, en especial en los ambientes terrestres, y son parte fundamental de los ecosistemas.

Hay un amplio número de especies que son unicelulares, como las levaduras y diversos mohos. Otros son pluricelulares, dentro de los cuales encontramos a los que forman setas, y por tanto los más conocidos, aunque en realidad son tan sólo un pequeño grupo de todos los hongos. Es importante aclarar que la seta es, tan sólo, el cuerpo fructífero de los hongos que las generan. En ellas se producen las esporas, que serían el equivalente a las semillas del reino vegetal; en consecuencia, y a grandes rasgos, podemos asimilar las setas de los hongos a las frutas de los vegetales. El verdadero cuerpo vegetativo de un hongo pluricelular lo constituye el micelio, que es una compleja red de filamentos, con frecuencia bajo tierra o dentro de otros seres, y por tanto difícil de observar. Se han puesto un par de fotografías de hongos, realizadas dentro de cavidades, en las cuales se puede observar el micelio. El micelio está compuesto por hifas, estructuras microscópicas compuestas por un conjunto de células.

Los hongos pueden realizar distintas funciones, como la de descomponer los restos de otros organismos (hongos saprófitos), vivir a beneficio de otros seres, a los cuales se les perjudica (parásitos), o  estableciendo relaciones de mutuo beneficio con otros seres (simbióticos). Entre estas últimas las más conocidas son las micorrízicas, en las que colaboran plantas con hongos asociados a sus raíces (como es el caso de las carrascas y las trufas). Otro tipo de hongos producen interesantes asociaciones, como los líquenes, conformadas por un hongo y una o varias poblaciones fotosintéticas de algas o cianobacterias, e incluso más seres. Las relaciones de simbiosis que establecen los hongos con otros seres vivos son muy importantes, y apenas empezamos a conocerlas, pero se puede afirmar que sin ellas no funcionarían muchos de los ecosistemas actuales.


 
Fotografías de hongos dentro de cavidades, en los que se puede observar bien la red del micelio, la parte principal de un hongo. La foto superior está tomada en una cavidad de
Vall de  Almonacid. La foto inferior pertenece a una cavidad de Marruecos,
y es de un hongo que descompone restos de madera arrastrada al interior de la cavidad.

Además de las relaciones en los ecosistemas naturales, los hongos tienen una gran importancia económica y sanitaria para los humanos. Por ejemplo tenemos la relevancia de las levaduras, sin las cuales no tendríamos productos como el pan, el vino y la cerveza, resultantes de fermentaciones debidas a ellas. Otro caso sería la obtención de sustancias antibióticas como la penicilina, en este caso obtenida de un moho del género Penicillium (son los mohos que vemos crecer, por ejemplo, en los limones). Algo más conocido es todo el mundo de las setas comestibles. Si bien tampoco hemos de olvidar los hongos que parasitan a los animales o que afectan a las plantas y sus productos, bien directamente o a través de las toxinas que generan.

Los que comúnmente llamamos yesqueros son los más vistosos y conocidos hongos descomponedores de madera, bien muerta o de árboles en general enfermos. En realidad y como ya hemos dicho, los yesqueros son las setas o cuerpos fructíferos de los hongos, cuyos micelios se extienden por dentro de la madera. El nombre de yesquero deriva de su antigua utilización, previo manejo, a fin de obtener una materia de fácil inflamación para facilitar el encendido del fuego. No son, desde luego, los únicos hongos que descomponen madera, pues hay muchos otros cuyas setas podemos ver que crecen, en general, sobre tocones y leños, algunas de las cuales son comestibles. También otros hongos descomponen materia similar, como las piñas, como se puede observar en una de las fotografías adjuntas.

 


Diferentes setas que crecen en tocones y leños, tomadas en diferentes lugares de Viver


Se considera que los hongos son los principales descomponedores de la materia muerta de plantas y de animales, y como tales desempeñan un papel ecológico muy relevante. Es incorrecto decir que la materia orgánica “se pudre”, cuando lo que sucede en realidad es que numerosos organismos, entre ellos los hongos, son los causantes de la pudrición o transformación. Sin embargo no los consideramos o les damos la importancia que merecen, en nuestra visión negativa o despectiva de ese proceso, sin el cual nada funcionaría en la naturaleza.

Por último cabe decir que los hongos, al igual que otros organismos, como las arañas por ejemplo, realizan una digestión externa de sus alimentos secretando enzimas, para luego absorber las moléculas disueltas resultantes de esa digestión.

Vistoso conjunto de setas creciendo sobre un tocón
 
Micena de las setas (Mycena seynii), hongo especializado en descomponer piñas

Ámbito: podemos encontrar hongos descomponedores de madera en cualquier punto de Viver, basta con que busquemos los yesqueros y otras setas sobre restos de madera o árboles muertos. Será en otoño o en primaveras lluviosas cuando sea más fácil verlos.


Nota final: el documento íntegro correspondiente a esta segunda entrega, es decir, a la suma de las cinco partes en las que se ha dividido, puede encontrarse en

 https://drive.google.com/file/d/1A6oi3hwODAA7hR8iijMdfg78LMO9jOY6/view?usp=sharing



domingo, 21 de noviembre de 2021

PLANTAS Y ANIMALES DE VIVER (y alrededores), 2ª entrega (4ª parte de 5)

 

 7. ESCARABAJOS


Nombre común: Escarabajos.
Grupo: Orden Coleoptera. Clase Hexapoda (Insectos). Filo Arthropoda.

 Ejemplar hembra de Anthaxia hungarica, escarabajo bupréstido de preciosos colores

 

Referencias y curiosidades:

Los escarabajos (Orden Coleoptera) son el grupo más numeroso de los insectos, los cuales ya de por sí son el más extenso grupo de animales que habita la Tierra. Actualmente las especies conocidas rondan las 400.000 en el mundo, catalogadas en cerca de 200 familias, pero se estima que puede haber muchísimas más especies todavía no conocidas. Ya se trataron dos grupos de este orden en el primer cuaderno, concretamente los picudos (dentro de los gorgojos) y las mariquitas. Ahora comentaremos el Orden de los escarabajos en general.

La característica principal de los escarabajos es que dos de sus alas se han endurecido, formando los élitros, que en condiciones de reposo quedan plegadas sobre el cuerpo. Este detalle, junto al resto de la morfología general de los escarabajos, los convierte en pequeños cuerpos acorazados, hecho que seguramente ha influido en su supervivencia y expansión. Además de los élitros, tienen dos alas más, escondidas bajo los mismos, que les sirven para volar, si bien su vuelo es pesado. Aunque un buen número de escarabajos pueden volar, algunos han perdido esta capacidad, y en determinados grupos los élitros se han reducido.

Como en los demás insectos, su cuerpo se halla separado en tres partes: cabeza, tórax y abdomen. Asimismo tienen seis patas articuladas (otro detalle típico de los insectos, que son la clase Hexapoda), dos antenas (en ocasiones muy largas), dos ojos compuestos, y un aparato bucal robusto de tipo masticador, que en algunos grupos se ha transformado para poder succionar jugos. Otro detalle de los coleópteros es que tienen una metamorfosis completa, pasando por cuatro estadios: huevo, larva, pupa y adulto. Suele haber una gran diferencia entre las formas de las larvas y las formas de los adultos, de hecho, a veces no parecen la misma especie. En general, la vida como larva suele ser mucho más longeva que la de adulto. Por ejemplo en los que comen madera muerta, como el caso del conocido escarabajo rinoceronte, la larva vive varios años alimentándose de esa madera, mientras que los adultos apenas viven unos pocos días, lo suficiente para copular y poner nuevos huevos.

Por otra parte, los escarabajos constituyen un grupo muy diverso en cuanto a formas (tanto de los adultos como de las larvas), así como respecto a sus hábitos alimenticios. En general son habitantes del suelo y de la vegetación, estando presentes en prácticamente todos los tipos de hábitats del planeta.

 

Pareja de escarabajos copulando, de la especie Psilothrix viridicoerulea,
con sus llamativos colores verdes

Como enorme grupo que son y sus múltiples especialidades tróficas, tienen gran importancia dentro de los ecosistemas. Por ejemplo un buen número de especies reciclan la materia orgánica, como los coprófagos, cuyas especies más conocidas son los escarabajos peloteros, que transforman los excrementos de animales en nueva materia fértil para la tierra. También los hay carroñeros, alimentándose de animales muertos. Otro grupo de recicladores son los que transforman la madera muerta, función que realizan en sus fases larvarias. Esta labor la realizan muchos escarabajos de varias familias, como por ejemplo los cetónidos, bupréstidos, cerambícidos, escarabeidos, etc. Un ejemplo concreto de estos últimos es el del antes citado escarabajo rinoceronte, cuyas larvas se alimentan de madera muerta, y que durante el mes de junio es fácil encontrar los cadáveres de sus ejemplares adultos bajo las farolas, visibles por su gran tamaño, muertos prematuramente ya que han sido atraídos por la excesiva contaminación lumínica de los alumbrados.

 

Larvas y pupas de escarabajos coprófagos sobre excrementos animales           

Otra importante función que realizan es la de polinizar plantas, aunque lejos de otros grupos como las abejas. Dicha función viene derivada de los hábitos de ciertas especies que visitan las flores para alimentarse de ellas o cazar. De hecho es sobre las flores donde resulta más fácil observar escarabajos, como podemos ver en las fotografías.

Asimismo es vital la función depredadora, principalmente sobre otros insectos, pero también sobre otros grupos, como por ejemplo los caracoles. De esta manera contribuyen a mantener estables las poblaciones de animales que fácilmente pueden convertirse en plagas. Hay familias casi enteras de coleópteros depredadores, como los carábidos, los ditíscidos o los lampíridos. Dentro de esta última familia se encuentran las conocidas luciérnagas, cuyas larvas son voraces predadoras de caracoles y babosas. Antes muy comunes, ahora apenas se observan ya las luciérnagas, visibles por su destello de luz en las noches de verano; la causa casi segura de su disminución es el uso desmedido de venenos en la agricultura, que tanto afecta a la diversidad animal, incluidos los humanos.

Tampoco hay que olvidar la función que tienen como presas para la alimentación de otros animales (aves, mamíferos, reptiles, anfibios y también otros insectos), completando las cadenas tróficas dentro de la naturaleza. 

 Escarabajo tenebriónido, de la especie Heliotaurus ruficollis, cuyas larvas viven en el suelo
 y se alimentan de detritos. Los adultos se alimentan de las flores, lo que hace de él un insecto beneficioso que contribuye a la polinización, a pesar del daño que ocasiona a veces en las flores.
En la foto se aprecia otro escarabajo más pequeño en la misma flor, no identificado

 
En sentido contrario algunas especies son consideradas como plagas o dañinas, principalmente para la agricultura, siendo un caso bien conocido el escarabajo de la patata, dentro de la familia Chrysomelidae, que se alimentan de las hojas de las plantas. También sucede con algunos gorgojos (familia Curculionidae), fitófagos en ocasiones muy voraces, que pueden devorar el grano almacenado, o el caso de los picudos que acaban con las palmeras y las piteras. No obstante, otras especies de gorgojos son usadas como controladores biológicos de malezas invasoras. Otro grupo que produce plagas es el de los escolitinos (Scolytinae), en este caso para los árboles, ya que las larvas se desarrollan bajo la corteza de los mismos ocasionándoles graves daños e incluso la muerte. De todos modos no debemos olvidar que muchas plagas son consecuencia de actuaciones como los monocultivos, o transportadas de otras zonas precisamente por nosotros.

Por último es de destacar la belleza de muchas especies, tanto por sus curiosas y extrañas formas, como por los colores e irisaciones que presentan, a veces realmente espectaculares, teniendo buenos ejemplos en la familia de los bupréstidos, como puede verse en alguna foto.
Ámbito: podremos encontrar múltiples especies de escarabajos por Viver y alrededores, siendo más fáciles de observar sobre las flores desde la primavera hasta principios del otoño. También los encontraremos por el suelo, en especial las especies que no vuelan, con los que debemos tener cuidado de no pisarlos.

 

Ejemplar macho de la especie Oedemera nobilis


Escarabajo avispa, Clytus arietis, llamado asi por su imitación del colorido de éstas

Ejemplar macho de escarabajo rinoceronte Oryctes nasicornis

Larva del grupo de las luciérnagas


Escarabajos peloteros preparando una bolita de excrementos, donde pondrán sus huevos, cuyas larvas transformarán el material en nueva materia orgánica    

Ejemplares de la especie Oxythyrea funesta, muy frecuentes en las flores, a las que suelen producir daños, aún con su función polinizadora

     

8. ARAÑAS TEJEDORAS DE GRANDES TELAS GEOMÉTRICAS


Nombres comunes de las especies de arañas referidas: araña de la cruz o de jardín, araña tigre o avispa, araña lobulada.
Familia científica: Araneidae. Géneros comentados: Argiope y Araneus.
Grupo: Orden Araneae (Arañas). Clase Arachnida. Filo Arthropoda (Artrópodos).

 

 Ejemplar de araña tigre, succionando una presa

 Referencias y curiosidades:

¿Quién no ha visto o se ha tropezado alguna vez caminando por el campo con una gran telaraña, de hilos fuertes y con una gran araña en general en el centro de la misma?
Estas grandes arañas, algunas de ellas entre las de mayor tamaño que podemos encontrar por la Península Ibérica, tienen como característica principal su capacidad para elaborar espectaculares telarañas con formas geométricas circulares. Hay otras muchas arañas, más pequeñas, que construyen también telarañas geométricas, evidentemente más reducidas, pero aquí nos centraremos en las más grandes, y por tanto más fáciles de observar.

Las arañas de esta familia tienen, al igual que el resto de arañas, un cuerpo dividido en dos partes (denominados “prosoma” y “opistosoma”), ocho patas, dos pedipalpos (a modo de dos pequeños brazos sensoriales), dos quelíceros (a modo de colmillos) terminados en uña y comunicados con una glándula venenosa, y ocho ojos. Otra característica es la presencia en el opistosoma (parte trasera) de unos órganos denominados “hileras” por los que emiten los diferentes hilos de seda. Aunque tengan ocho ojos, no todas las arañas tienen una buena visión. En algunos grupos la visión es excelente, como el caso de las arañas cangrejo que se trataron en el cuaderno nº1. En el caso que nos ocupa su visión se puede considerar que es mediocre, y su principal sentido sería el “tacto” a través de la red.

En cuanto a la seda, primero decir que se trata de una sustancia formada por una proteína (la “queratina”, presente también en el pelo, uñas, cuernos y plumas), estructurada de una forma especial que hace de la seda un material especial en cuanto a propiedades mecánicas como la resistencia y la elasticidad (tiene estas características mejores que el acero y el kevlar,  los materiales más resistentes inventados por los humanos). Además, una misma araña puede producir diferentes tipos de seda, según su finalidad, como por ejemplo los hilos tensores principales, los hilos de los radios, los hilos concéntricos con pegamento, o los hilos para envolver presas. Por ejemplo, la araña de jardín utiliza hasta siete tipos de hilo, con características físico-mecánicas diferentes. En el caso que nos ocupa, estas arañas utilizan la seda para formar las telarañas, eficaces redes de captura de presas, y también para envolver e inmovilizar a las presas aún vivas. Cada especie tiene unos parámetros propios para la forma de la telaraña, que son seguidos con bastante exactitud. Algunas de estas especies reelaboran la telaraña cada cierto tiempo (a veces cada día), absorbiendo la anterior, ya que la proteína base es de costosa elaboración para la araña.

En general la araña suele estar al acecho en el mismo centro de la telaraña, esperando notar vibraciones de una presa enganchada en la misma, tras lo cual saldrá rápido hacia la presa, bien para capturarla con sus quelíceros, o bien para envolverla en seda con una rapidez asombrosa y digna de ver. Esto segundo lo hará tal vez porque no tiene hambre en ese momento, o porque juzga peligrosa la presa, y es mejor primero inmovilizarla, para esperar a que muera y no constituya un peligro para la propia araña cazadora. Si molestamos a la araña, o las condiciones climáticas no son apropiadas, la araña se desplaza a un extremo de la telaraña, camuflándose o protegiéndose entre las hojas y tallos. También a veces se agita al sentirse agredida.

Las presas de estas arañas suelen ser diversos insectos, pero también pueden ser otras arañas. La digestión de las arañas es externa. Una vez inoculado el veneno en la presa, el mismo no sólo la mata, sino que disuelve sus tejidos, que son posteriormente sorbidos por la araña. Pueden capturar presas de igual o incluso mayor tamaño que ellas.

 

  Ejemplar de araña lobulada

Las hembras de las arañas son más grandes que los machos, y si éstos no tienen cuidado, pueden ser devorados por ellas en el intento de copulación. Para evitar este fin, puede realizar una especie de cortejo, a menudo llevando una presa de regalo a la hembra, aunque puede ser devorado igualmente, antes o después del apareamiento.

Una vez la hembra ha sido fecundada, al tiempo hará una o más bolas llenas de huevos, de la cual en su momento eclosionarán multitud de minúsculas arañas, de las cuales las que sobrevivan darán paso a la siguiente generación.

Las especies más fáciles de observar por nuestra zona son, por un lado las Argiope bruennichi y Argiope trifasciata, ambas similares y conocidas como arañas avispa o arañas tigre debido a sus rayas negras y amarillas. También es frecuente la Argiope lobata, característica por su tórax ampliamente lobulado. Otra araña fácil de observar es la Araneus diadematus, conocida como araña de jardín o de la cruz, bastante variable en su color y dibujo, pero que suele presentar una forma de cruz en su tórax. Con cierta similitud están la Araneus marmoreus y Araneus quadratus (araña de cuatro puntos). También es posible que veamos otras algo más pequeñas, con una disposición en forma estirada o alargada, y menos colorido.

 

Araña de la cruz, con su peculiar dibujo

 

Parte ventral de una Argiope lobata

Respecto a la peligrosidad de la picadura de estas arañas hacia las personas, cabe decir que no tienen ningún interés en picarnos, y que es muy raro que se den casos. Su picadura no pasa de ser más que la de una abeja, salvo para personas con alergias. En el caso de engancharse con una telaraña y que la araña se nos suba por el cuerpo, basta con darle un manotazo para quitarla de nuestro cuerpo.

Ya se sabe la negativa imagen que tienen la mayoría de las personas de las arañas, y aunque no lo sepamos con certeza, es de imaginar que lo mismo sucede al revés. Aparte de los estigmas ancestrales, reforzados por el cine y la literatura, insistimos en que las arañas (salvo unas pocas excepciones con las que hay que llevar cuidado), no son peligrosas para nosotros, y que como devoradoras de insectos, constituyen una formidable alianza en el control de especies dañinas. Y añadir que es un deleite para los sentidos observar sus colores, su forma de cazar, y en el presente caso, la belleza de las telarañas que son capaces de tejer.

Arañitas recién eclosionadas

 
Telaraña empapada de agua tras la lluvia

Ámbito: podremos encontrar diversas especies de estas grandes arañas por muchas zonas de Viver y alrededores, siendo siempre más fácil observar las telarañas entre los arbustos, a lo largo de todo el verano.



domingo, 14 de noviembre de 2021

PLANTAS Y ANIMALES DE VIVER (y alrededores), 2ª entrega (3ª parte de 5)

 

 5. CARRASCA Y COSCOJA


Nombres comunes: carrasca, encina / coscoja, carrasquilla.
Nombres científicos: Quercus ilex / Quercus coccifera.
Familia botánica: Fagáceas.

Gran ejemplar de carrasca, conocido en Viver como la Carrasca de Gusana,
en el “Prao”; en realidad se trata de varios brazos que salen de la misma raíz

  
Referencias y curiosidades:

Las fagáceas son una importante familia de plantas leñosas, en general arbóreas, donde se encuentran incluidos árboles como el castaño, el haya, los diferentes robles (conocidos por nuestra zona como rebollos), la encina o carrasca, la coscoja, el alcornoque y algunos otros. En esta ocasión vamos a hablar de la carrasca y de la coscoja, plantas bien abundantes, en general conocidas, y muy importantes dentro del ecosistema mediterráneo.

Tal vez la carrasca pueda considerarse el árbol fundamental del Mediterráneo, si bien, por las actuaciones humanas actualmente haya más pinos, y queden pocos encinares bien conservados. No obstante, antaño debieron ser los bosques principales, en general combinados con otras especies. Para un aficionado una carrasca es lo mismo que una encina, aunque los biólogos no parecen ponerse de acuerdo en si son especies iguales, diferentes o subespecies. En algunas zonas se les llama encinas a las de porte más arbóreo, y carrascas a las más bajas, con porte arbustivo (se suele considerar arbustos a las plantas leñosas que se ramifican desde el suelo). En realidad, dependiendo de las condiciones, muchas carrascas crecen de forma arbustiva, y algunas, por competencia entre ellas o con otros árboles, o por la acción humana, llegan a tener un porte arbóreo, a veces realmente espectacular. Las hojas de la carrasca son verdes mate por la parte de arriba (haz), y blanquecinas por la parte de abajo (envés), debido a la presencia de pilosidad. Algunas, sobre todo las cercanas al suelo, pueden tener el borde espinoso. Sus flores son muy poco vistosas, pero forman densos ramilletes que cuelgan en la primavera. Su fruto es una bellota, que madura en verano, de gran valor nutricional para el ganado, y también para las personas cuando había hambre.

La coscoja es uno de los arbustos principales del matorral mediterráneo. Forma matas espesas y duras, en ocasiones cubriendo densamente laderas enteras. Puede confundirse fácilmente con una carrasca arbustiva, pero a poco que nos fijemos apreciaremos las diferencias. Las hojas de la coscoja son verde brillante tanto por el haz como por el envés, y casi siempre su borde es muy espinoso. Al igual que en la carrasca sus flores son poco vistosas, formando asimismo densos ramilletes, también en la primavera. Y al igual que la carrasca, su fruto es también una bellota, de gran valor nutricional para el ganado, y menos para las personas, debido a que suelen amargar.

En ambas plantas, además de su uso alimenticio, otro uso fundamental es la madera, tanto para fabricar herramientas y otros elementos, como para su uso energético, bien directamente como leña, o bien en su transformación previa como carbón vegetal. Estos usos como leña y carbón fueron muy importantes durante siglos, y como consecuencia de ello muchos encinares eran talados cada cierto tiempo, por lo que en muchas zonas veremos pocos ejemplares de gran porte. Más bien es fácil observar, en el caso de las carrascas, extensiones con casi todos los ejemplares de un porte similar y mediano, resultado de un crecimiento homogéneo tras las últimas grandes talas para producir carbón, realizadas hace pocas décadas. Respecto al uso alimenticio del ganado, en otras zonas de España son típicas las dehesas de encinas y alcornoques, con grandes ejemplares que alimentan con sus bellotas a diversos animales, entre ellos al cerdo ibérico.


 
Racimos de flores en la carrasca (arriba) y en la coscoja (abajo)

Hojas por el haz y el envés del rebollo, la carrasca y la coscoja


Comentaremos dos especies más, con cierta similitud y de la misma familia botánica. Una es el alcornoque o “surera” (Quercus suber), de porte similar a la carrasca, que no tenemos por Viver, pero sí en las Sierras de Espadán y Calderona. Su principal diferencia es su espesa corteza, de la que se extrae el corcho.

La otra especie es el rebollo (Quercus faginea), un tipo de roble, y por tanto caducifolio, cuyas hojas se secan en el invierno, aunque se mantienen en el árbol hasta la primavera. Es poco productor de bellotas, pero sí suele tener muchas agallas, que son bolas producidas por la picadura de un insecto (ver cuaderno 1 de esta colección). Sus hojas se parecen a las de la carrasca, pero son más blandas, su haz es verde brillante y su envés es verde mate. En Viver sí que podemos encontrar ejemplares de rebollos por varias zonas, especialmente en las laderas de Santa Cruz y hacia el Pinarico, en lo que antiguamente fue la partida del Rebollar.

 

 Bellotas ya casi maduras de carrasca
 
 Bellota aún por madurar de coscoja

Ámbito: en Viver y los pueblos colindantes se encuentran abundantes carrascas y coscojas, pero todavía pocas comparadas con las que debieron haber en otras épocas. En Viver un ejemplo de coscojar cerrado, entre otros muchos, lo tenemos en el Alto de los Domingos; y de zona con bastantes carrascas podemos señalar el Alto del Carrascal, en Monleón. 



6. GOLONDRINAS, AVIONES Y VENCEJOS

Nombres comunes: golondrina, avión, vencejo.
Familias científicas: Apodidae y Hirundinidae.
Clase: Aves.


Referencias y curiosidades:

Vamos a hablar de tres pequeñas aves, muy abundantes en nuestro pueblo, que nos visitan en el verano para proceder a su reproducción, y que no siempre la gente sabe distinguir unas de otras. Son la golondrina común, el avión común y el vencejo común. La tres especies migran a África para pasar el invierno. 

 Pareja de golondrinas, la hembra a la izquierda y el macho a la derecha

 
 
La golondrina común (Hirundo rustica) es la más conocida de las tres especies. Es un ave paseriforme de la familia Hirundinidae. Es la especie de golondrina con la mayor distribución del mundo. Habita por lo general en los pueblos, utilizando estructuras hechas por el hombre para construir sus nidos. Se alimentan de insectos que capturan mientras vuelan, siendo consideradas, por tanto, muy beneficiosas para los humanos. Aunque sigue siendo abundante, está constatándose un retroceso en sus poblaciones.

Su color predominante es el negro, con algunos reflejos azules en su dorso, pero su cara es rojiza y el pecho es de color crema. Tal vez su detalle más característico es su cola larga y ahorquillada, algo más larga en los machos. Tiene las patas cortas, pero aún así puede posarse en el suelo (por ejemplo para coger barro) y volver a volar sin mayor problema.

Es muy ágil en su vuelo, y es frecuente verla volando por las calles de los pueblos, a menudo haciendo vuelos rasantes con giros rápidos. También hace esos vuelos a ras del agua por las balsas, bien para beber agua o bien para capturar insectos.

Llegan por marzo a nuestras tierras, y pronto se ponen a construir o reparar el nido (suelen ocupar el mismo nido a lo largo de los años). Su nido es en forma de taza, hecho con bolitas de barro, y su parte superior no toca el techo. En Viver anidan de forma bastante distribuida por diferentes zonas del pueblo, poniendo los huevos (de 3 a 5) en mayo o junio, los cuales incuban durante unos 15 días. Nacidos los pollos, éstos serán alimentados en el nido de 15 a 20 días, tras los cuales ya vuelan, aunque los primeros días todavía serán alimentados por los padres. Ponen una o dos (o hasta tres alguna vez) nidadas cada año. Las crías tienen un color rosado o naranja en la cara, y su cola carece de horquilla. Por septiembre comienzan a agruparse, y llegado el día se van hacia África, dejando los pueblos un poco más vacíos.

Otro detalle bastante conocido de las golondrinas es su canto, pues es un ave muy cantarina. Emite un característico gorjeo, muy habitual al amanecer.

Puesta de huevos de golondrina

Pollos de golondrina recién eclosionados

 
Pollos de golondrina en el nido reclamando comida

Ejemplares jóvenes de golondrina

El avión común (Delichon urbicum) es también una conocida ave, aunque con frecuencia es confundida con la golondrina. Como ésta, es un ave paseriforme de la familia Hirundinidae, y asimismo habita por lo general en los pueblos, utilizando también estructuras hechas por el hombre para construir sus nidos. Del mismo modo, se alimentan de insectos que capturan mientras vuelan, siendo consideradas por tanto beneficiosas para los humanos.

Tiene las partes superiores del cuerpo y la cabeza de color negro, con el obispillo y las partes inferiores del cuerpo blancos. Su cola es corta, con una pequeña horquilla, en forma de “V”.  Ambos sexos son iguales. Los jóvenes tienen colores menos contrastados. Como las golondrinas, también pueden posarse en el suelo. Su vuelo es rápido y ágil, aunque algo menos que en la golondrina común, y a menudo se produce a mayor altura que en ésta. Suele observarse en vuelo de forma agrupada.

Al igual que la golondrina, es una ave migratoria, llegando y yéndose en fechas similares. Su ciclo es muy parecido al de las golondrinas. Pero una diferencia fundamental es la forma del nido, que en este caso tiene forma de cuenco cerrado, habitualmente bajo los aleros de los edificios, adosados a la parte alta de los mismos. También es de carácter más gregario, formando grandes colonias, a menudo con los nidos unos junto a otros, por lo que a veces puede ocasionar problemas de suciedad debajo de los nidos. Todos conocemos la gran colonia de aviones que hay en la Plaza Mayor de Viver; la suciedad que ocasionan es el precio a pagar por su labor predadora de insectos y su alegre presencia.

También es un ave cantarina, si bien su canto es menos melodioso, consistiendo en una secuencia algo monótona de gorjeos encadenados.

Avión común: nidos en el edificio del Ayuntamiento

 
Avión común: adulto alimentando a los pollos

El vencejo común (Apus apus) es un ave de la familia Apodidae, no estando emparentada con las golondrinas y los aviones. Pero también habita por lo general en los pueblos, y tiene unas costumbres y formas con cierta similitud a las golondrinas, por lo que algunas personas  confunden estas aves. Utiliza los huecos de edificios o de paredes rocosas para poner su nido, y asimismo se alimentan de insectos que capturan mientras vuelan, siendo igualmente consideradas beneficiosas para los humanos.

Su color es oscuro en general, no teniendo detalles que se puedan apreciar, menos aún con la velocidad a la que vuelan. El detalle más característico son sus alas en forma de guadaña o dalla. Son un poco más grandes que las golondrinas y aviones, y su cola tiene una pequeña horquilla, similar a la de los aviones. Sus patas son muy cortas, y tiene mucha dificultad para despegar desde el suelo; más bien, si está en el suelo y quiere volar, trepa por las paredes hasta alcanzar cierta altura, para luego dejarse caer y volar de inmediato.

Es tremendamente rápido y ágil en el vuelo. Sus alas perfectamente diseñadas para el vuelo le permiten volar con suma eficacia. De hecho los vencejos viven casi permanentemente en el aire, sin posarse durante meses, donde se alimentan y duermen (lo hacen alcanzando cotas muy altas y realizando breves y frecuentes sueños). Solo se posan en el periodo de nidificación. Es una gozada observar su hábil vuelo, sus rápidos giros, y la velocidad que logran tan sólo con cambiar la posición de las alas.

Llegan por abril o mayo a nuestras tierras, y ocupan el escaso nido, más bien un hueco sin más. En Viver anidan por varias zonas del pueblo, pero es la Plaza del Ángel o Repla donde los hay en más abundancia, con diversos nidos en los huecos de la Torre y de la Iglesia. Ponen una sola nidada, de 2 o 3 huevos, que incuban durante unos 20 días. Los pollos estarán sobre unos 40 días o algo más en el nido, siendo alimentados por sus padres. Cuando se echan a volar, no volverán al nido, y serán ya totalmente independientes. En ocasiones, en el primer vuelo caen al suelo, teniendo serias dificultades en despegar; si nos encontramos uno de ellos por el suelo, solo tenemos que cogerlo y lanzarlo al aire con fuerza, casi seguro que volará de inmediato. Estas crías son resistentes, y pueden estar días sin comer. En general los vencejos son aves fuertes, basta con ver los golpes que se dan en ocasiones al llegar al nido, sin que les pase nada. Aunque son los últimos en llegar (de las aves comentadas), son las primeras en marchar hacia África, hacia finales de agosto.

El vencejo tiene una característica voz, consistente en unos chillidos breves y agudos, algo estridentes. Es habitual escucharlos, en las mañanas o tardes del verano, mientras no paran de revolotear en bandos, como persiguiéndose unos a otros.

Vencejo común, volando por la Iglesia
  
   Cría de vencejo, caída al suelo, volará en cuanto se le tire al aire

Para diferenciar las tres aves comentadas, además de los detalles explicados, aportamos unas siluetas en vuelo, muy características. Otro detalle es la altura a la que vuelan. En general las golondrinas vuelan bajo, a veces con vuelos rasantes por el suelo, mientras que los aviones ocupan pisos intermedios. Son los vencejos los que habitualmente vuelan más alto, salvo cuando lo hacen en grupos, virando por las calles del pueblo.

 


Además de las tres especies comentadas, por la comarca también pueden observarse especies similares, como la golondrina dáurica, con cierta similitud a la común, más escasa, y de ambiente campestre. O el avión roquero, un poco más grande y sin partes blancas, que no migra y suele pasar el invierno por la zona, pero su hábitat son los roquedos naturales. Más similar al común es el avión zapador, el cual hace los nidos en taludes. Y por último tenemos al vencejo real, más grande que el común, y que prefiere roquedos y paredes naturales.

Ámbito: podremos encontrar las tres especies principales por el pueblo de Viver (y en cualquier otro pueblo de la comarca), por diversas partes del pueblo, y especialmente en las indicadas, entre marzo y septiembre.





lunes, 8 de noviembre de 2021

PLANTAS Y ANIMALES DE VIVER (y alrededores), 2ª entrega (2ª parte de 5)


3. CERRAJAS


Nombres comunes: Cerraja, lechugilla, llitsó (y variantes fonéticas).
Nombres científicos: Sonchus sp., principalmente Sonchus oleraceus y Sonchus tenerrimus.
Familia botánica: Compuestas o Asteráceas.

 

 Ejemplar de cerraja fina, Sonchus tenerrimus

Referencias y curiosidades:

La familia de las Compuestas o Asteráceas constituye un extenso grupo de plantas, entre las que se encuentran los cardos, las manzanillas, las margaritas, las artemisas, el girasol, la alcachofa y un buen montón más de géneros, casi todas plantas pequeñas y no leñosas. Sus flores son unas características cabezuelas, cada una formada en realidad por múltiples flores, de ahí el nombre general de la familia. Por ejemplo, la alcachofa que nos comemos no es en realidad la flor de la alcachofera, sino una cabezuela de flores por abrir, y lo comestible de ellas son las bases carnosas y blandas de un tipo de hojas denominadas brácteas.

En el caso que nos ocupa, las cerrajas son unas plantas muy abundantes, típicas de los bordes de los caminos y ribazos, con una flor amarilla (en realidad una cabezuela floral amarilla). Este tipo de flor es muy semejante en varios géneros de la familia, y con frecuencia otras plantas que no son propiamente cerrajas son confundidas con éstas. Son hierbas anuales, que pueden llegar a medir un metro de altura, con unas hojas divididas en gajos y abrazadas al tallo (Sonchus oleraceus, cerraja o cerrajón), o con las hojas muy lobuladas e irregulares (Sonchus tenerrimus, cerraja fina). Las flores son de un amarillo intenso, rodeadas de una especie de “pétalos” conocidos como lígulas, con tonos púrpuras por debajo. En general las flores de varios géneros son en apariencia similares, y lo que nos servirá para identificar la planta será la forma de las hojas. Los tallos al romperse generan algo de látex. El fruto, conocido como vilano, es esa conocida “bola de pelos” que se dispersa flotando en el aire.

Las cerrajas, especialmente la fina, han sido frecuentemente utilizadas en las ensaladas y hervidos, incluso en tortilla, y mucha gente mayor todavía recuerda haberlas comido. También tuvieron uso medicinal en caldos obtenidos de mezclas de varias plantas. Asimismo eran muy valoradas como comida para animales caseros como conejos y gallinas y pájaros enjaulados.

Dentro de este grupo hay otras plantas conocidas y consumidas como el “diente de león”, con una flor con apariencia similar, si bien su estructura, hojas y tamaño son bastante diferentes, estando sus hojas sólo en la base, y tiene un tallo floral largo.

 

 Flor de una cerraja, en este caso Sonchus oleraceus

 Parte inferior de la flor de una cerraja, donde se aprecian las brácteas (verdes)
y las coloraciones púrpuras de las lígulas (amarillas)

Ámbito: en Viver se las encuentra copiosamente por muchos lugares, y sobre todo por los bordes de caminos y ribazos. Son frecuentes las dos especies comentadas, así como otras similares. Las podemos encontrar todo el año, si bien abundan en primavera y verano.

 

 Hojas de Sonchus oleraceus

 

 Hojas de Sonchus tenerrimus

 Fruto de Sonchus tenerrimus



4. ESPANTALOBOS


Nombre común: espantalobos.
Nombre científico: Colutea arborescens.
Familia botánica: Leguminosas (o fabáceas).

 

 Planta de espantalobos, con sus peculiares frutos y algunas flores

 
Referencias y curiosidades:

El espantalobos es una curiosa planta, presente en diversas zonas de Viver, de modo algo disperso, y en general muy poco conocida. Pertenece a la extensa familia botánica de las leguminosas, y como tal su fruto es una legumbre muy voluminosa y visible, aunque hueca. Es un arbusto (planta leñosa de porte bajo) que viene a medir entre uno y dos metros, con las hojas compuestas, es decir, cada hoja está formada por el conjunto de varias hojuelas o foliolos, en este caso de tres a siete pares). Florece entre mayo y junio, con una flor intensamente amarilla, de unos dos centímetros de longitud, y que tiene una curiosa vena rojiza. Es de la forma típica papilonácea, habitual en la mayoría de las leguminosas (por ejemplo las aliagas), con su gran estandarte, sus dos alas y su quilla.

Pero lo más destacable es su fruto, hinchado y hueco, de color marrón-rojizo, con un tamaño de unos cinco centímetros; cuando se seca quedan sus semillas dentro, sueltas, y al agitarlo suena como un sonajero. De ahí el nombre popular, porque el ruido asustaba a los lobos.

Fue usado en medicina tradicional, pero no es recomendable, dada la intensidad de sus compuestos. La especie no tiene mayor interés salvo la curiosidad de conocer esta característica planta con su llamativa legumbre, dentro de las tantas leguminosas silvestres que existen.

Hay otras plantas con flores similares que podrían confundirse con el espantalobos, y que podemos encontrar por Viver. Una es la retama de olor, Spartium junceum, planta abundante en los setos de las carreteras, con una flor amarilla y grande, muy olorosa, que presenta una floración intensa. Sus tallos verdes apenas presentan unas hojas pequeñas. Y otra, sin nombre común, es la Genista patens o Teline patens, planta leñosa frecuente en umbrías, que alcanza un porte de dos a tres metros, con una hoja compuesta de tan sólo tres hojuelas, y que también tiene una fragancia agradable, pero no tan fuerte como la retama de olor.

 

Flor del espantalobos, con su forma habitual de papilonácea, y su curiosa venita rojiza

 

 Peculiar fruto del espantalobos, ya casi maduro

Ámbito: en Viver y pueblos colindantes se encuentran ejemplares aislados en zonas de pinares, carrascas y matorrales, no siendo muy abundante. Una de las zonas en las que más hay es Benabal, en las partidas del Molar y de la Molinera.

 Comparación de flores y hojas: a la izquierda la Genista patens, con sus hojas de tres
foliolos, y a la derecha el espantalobos, con sus hojas compuestas de varios pares de foliolos
 Partes de una flor papilonácea, forma más habitual de las leguminosas, de tres especies diferentes
A: estandarte,   B: alas,   C: quilla
En algunas especies las alas o la quilla apenas se aprecian, ya que quedan ocultas bajo otras partes