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jueves, 31 de diciembre de 2020

PLANTAS Y ANIMALES DE VIVER (y alrededores), 1ª entrega (1ª parte de 5)

PLANTAS Y ANIMALES DE VIVER (y alrededores), 1ª entrega (1ª parte de 5)

Nota previa: a este primer documento (primera entrega), seguirán posiblemente otros (segunda, tercera,... entregas) sobre la misma temática; la presente entrega se ha dividido en cinco partes para facilitar su publicación, correspondiendo esta entrada del blog a la primera de dichas partes. En la entrada correspondiente a la última parte, la quinta, se facilitará un enlace en el que se podrá consultar íntegramente esta primera entrega.


 Diciembre de 2020.

Autor (texto y fotografías): Paco Mas.

Colaboradores: Miguel Carles-Tolra, José Juesas, José Ángel Cobo, José Antonio Martínez.


Viver es un pueblo perteneciente a la comarca del Alto Palancia, en la provincia de Castellón, Comunidad Valenciana, España. Su término oscila entre los 500 a 1000 metros de altitud. Su clima es meso-mediterráneo. Sus cultivos principales lo constituyen los almendros y olivos, mientras que en los árboles y matorrales silvestres son más abundantes los pinos, carrascas, coscojas, romeros, y aliagas.


PRESENTACIÓN:

Se presenta en esta ocasión un documento divulgativo acerca de algunas especies de flora y fauna localizados por el término de Viver y alrededores. En esta primera entrega se aportan cinco especies de plantas y cinco grupos de animales. Más adelante se realizarán otras entregas, a modo de continuidad.

Este trabajo no pretende ser completo ni exhaustivo, sino que más bien tiene un carácter  diverso y aleatorio. Su finalidad es meramente divulgativa, y desea mostrar y dar a conocer varias características generales de algunas de las plantas y animales que forman parte, aunque nunca nos hayamos parado a pensarlo, de la gran diversidad existente en nuestro pueblo. Algunas de estas especies son bien conocidas, mientras que otras apenas son distinguidas. La idea de realizar este documento es la consecuencia de la voluntad de dejar por escrito ciertas curiosidades que tantas veces cuento a la gente en las rutas por el campo, fruto de su curiosidad e interés, y también, ¿por qué no?, de mi propio deleite.

La elección de las especies ha sido, como se ha dicho, un tanto aleatoria, si bien dos factores han contribuido principalmente a aquella: por un lado el conocer determinadas curiosidades que consideramos pueden ser de interés para mucha gente, y por otro lado la disposición de material fotográfico propio del autor.

Para cada especie o grupo se aporta:

    Nombres comunes y científico de la especie o del grupo.
    Varias fotografías.
    Referencias y curiosidades.
    Ámbito, o detalle del lugar de localización.

En esta primera entrega vamos a ocuparnos de las siguientes especies de plantas y animales:

1. Azarollero.
2. Cornicabra.
3. Rebollo.
4. Aliaga.
5. Aliaga parda.

6. Sírfidos.
7. Arañas cangrejo.
8. Mariquitas.
9. Abejas diversas.
10. Picudos.

La información que se aporta es el resultado de diversas lecturas durante años, tanto de libros como de páginas de internet, así como de consultas con personas expertas. En lo referente a internet hay que destacar el portal de Wikipedia, aunque también hay otras webs de herbarios y algunos blogs muy interesantes. No obstante, deseo comentar tres fuentes documentales especialmente relevantes para mí, a lo largo del tiempo:

- “Plantas medicinales, el Dioscórides renovado”, Pío Font Quer. Libro clásico donde los haya, es un extenso trabajo que recoge mucha información sobre plantas de España, tanto de aspectos puramente botánicos como de etnobotánica. La primera edición fue en 1961, pero ha sido reeditado bastantes veces con posterioridad.

- “Guía del Incafo de las plantas útiles y venenosas de la Península Ibérica”, Incafo. Diego Rivera y Concepción Obón. Otro libro clásico, orientado principalmente a la etnobotánica, fruto de la espléndida colección del Incafo en los años 80 y 90 del pasado siglo XX.

- “Cuadernos de El Cárabo”. Conjunto de cuadernos que se empezaron a editar en los años 80 del siglo XX, vinculados a la editorial Quercus, sobre diversos temas de plantas y animales, con un afán ameno y divulgativo. Supuestamente dirigidos a adolescentes, en realidad gustan a cualquier persona aficionada a la naturaleza. Todavía en activo, recientemente se ha editado el nº 90. Es posible suscribirse, e incluso comprar toda la colección o números sueltos anteriores. También es posible “regalar” la suscripción a otras personas, ofreciendo la posibilidad de realizar un bonito y asequible regalo a nuestras amistades amantes de naturaleza.


1. AZAROLLERO

Nombres comunes: azarollero (y otras variantes locales similares), serbal común.
Nombre científico: Sorbus domestica.
Familia botánica: Rosáceas.

Azarollero en otoño

Referencias y curiosidades:

En general es un pequeño árbol, aunque a veces puede llegar a alcanzar un buen porte. Crece tanto cultivado como asilvestrado, por campos y montes de diferentes pueblos del Alto Palancia, preferentemente entre los 500 y los 1000 metros de altitud.

De la familia de las rosáceas, está emparentado con plantas tan conocidas como el rosal, el zarzal, el espino albar, el cerezo, el ciruelo, el almendro, etc. En estas zonas se le llama azarollero (y muchas otras variantes locales), pero su nombre oficial en castellano es el de serbal común. No debe confundirse con el serbal de cazadores, muy conocido por sus ramos de frutos y de la misma familia, pero que no hay por estas tierras, siendo típico de otras zonas más frías.

En el otoño adquiere unas coloraciones amarillas y luego rojizas que embellecen el monte. Además, al estar comúnmente asociado a otras especies también de hoja caduca como cornicabras y rebollos, entre todas ellas forman rincones de gran vistosidad paisajística.

Produce un fruto pequeño, a modo de minúscula pera, muy áspero cuando está verde, pero que es muy dulce cuando ha madurado, aunque parezca que se ha echado a perder por la blandura y el color adquiridos. Antiguamente era muy apreciado por la gente del campo, primero porque no exigía cuidados, pero también porque se recolectaba en verde, y se dejaba madurar poco a poco, colgado o sobre cañizos, hasta volverse modorro (dicho de un fruto, que pierde el color y empieza a fermentar). Aportaba así durante un tiempo golosas frutillas, aunque con un tono de acidez propio. Los frutos se recogen en septiembre y octubre.

Sería deseable repoblar más con esta especie, especialmente en jardines y otros espacios recreativos, por su fácil adaptación y su belleza otoñal.

 Azarollero totalmente silvestre, con las primeras coloraciones otoñales
 
 Azarollas verdes, todavía incomestibles

Ámbito: en Viver y pueblos colindantes se encuentran ejemplares aislados, no siendo muy abundante. Abunda más en los pueblos que tocan con la provincia de Teruel (donde también es más frecuente). Gusta de lugares húmedos, aunque a veces se localiza en solanas.



2. CORNICABRA

Nombres comunes: cornicabra, terebinto.
Nombre científico: Pistacia terebinthus.
Familia botánica: Anacardiáceas.

Hojas de cornicabra en otoño

 Referencias y curiosidades:

Es un pequeño árbol silvestre, o con frecuencia un gran arbusto, distribuido por gran parte de la comarca del Alto Palancia, si bien es más abundante en los pueblos de más altitud.

Emparentado con el lentisco (Pistacia lentiscus), planta también muy abundante a menor altitud, al que viene a sustituir entre las cotas de 400 y 500 metros. En las zonas de menor altura la cornicabra solo se sitúa en las umbrías. Es de hoja caduca (el lentisco es de hoja perenne), y en otoño adquiere coloraciones amarillentas y rojizas muy bonitas. Otras plantas con las que está emparentado es con el anacardo y con el pistacho (ninguna de las dos es silvestre en la Península).  

Produce unos frutos que son como bolitas rojas, en ramilletes, en principio no comestibles para nosotros (aunque sí hay referencias de comerse en otras zonas y épocas). Hay que decir que tiene los pies separados por sexos, unos pies son masculinos y otros femeninos, siendo éstos últimos los que, evidentemente tienen frutos. Pero tal vez el detalle más curioso de esta planta son sus agallas, hinchazones que se producen en las hojas, a modo de enfermedad, y causadas en este caso por pulgones. Estas agallas, cuando engordan, recuerdan a un cuerno de cabra, de ahí uno de los nombres de la planta. Si abrimos estas agallas cuando ya son grandes podremos observar los cientos o miles de pulgones que se crían en su interior, que en su última fase ya son alados.

Otra de las curiosidades es que de su corteza se extrae la trementina. De esta sustancia, que es básicamente una resina, considerada de bastante calidad aunque poco productiva, se extraen otros subproductos (medicinas, aceites, disolventes, ...). Tiene un fuerte olor muy característico, el del aguarrás, que es en sí trementina. Cuando abrimos una agalla o tocamos mucho la planta, se nos quedará este olor en las manos, además del tacto pegajoso (ésto debido a la melaza de los pulgones). De las agallas también se obtenían tintes.

Es otra de las especies con las que sería deseable repoblar más frecuentemente,  especialmente en jardines y otros espacios recreativos.

 Frutos de la cornicabra

Agallas de cornicabra

Ámbito: en Viver y pueblos colindantes se encuentran ejemplares en las laderas de umbría, combinados con carrascas, rebollos, azarolleros, pinos, guillomos, etc. En los pueblos de la franja lindante con Aragón son más abundantes, y a veces forman casi bosquecillos propios.


domingo, 27 de diciembre de 2020

REFUGIOS DEL LLANO DE NAVARZA, JÉRICA.

REFUGIOS DEL LLANO DE NAVARZA, JÉRICA.

Diciembre de 2020. Paco Mas.


La partida del Llano de Navarza está situada al Sur de la población de Jérica, muy cerca, nada más cruzar el río Palancia por el puente de Navarza. Es una zona bastante llana, demarcada al Norte y Este por el curso del río, al Oeste por las elevaciones de la Muela, y al Sur por otras partidas de relieve más irregular como el Rincón de Rana y el Rabosal. Además de cultivos de almendros y olivos, la zona tiene un amplio conjunto de granjas, y también hay algunos corrales viejos aunque todos en ruinas.

En dicha partida se han localizado dos refugios utilizados en la Guerra Civil de 1936-1939, dentro del Frente de Levante, y en concreto de la línea defensiva trazada por el bando republicano conocida como Línea XYZ. En un documento se habla también de un par de nidos de ametralladoras por esa zona, pero éstos no han sido localizados, ni son conocidos por las personas que han sido consultadas. El documento citado se denomina “Jérica y Navajas, estudio del patrimonio y territorio”, y está fechado en 2012.

El primer refugio, que al parecer no tiene nombre, por lo que ha sido simplemente llamado por nosotros Refugio de Navarza, es un refugio excavado junto al camino que sube a la Muela, cerca de unas granjas, y en el conjunto de taludes por encima del margen derecho del río Palancia. Está a unos 300 metros de la población. Se trata de un pequeño refugio, excavado al parecer durante la Guerra Civil de 1936/39, en rocas calizas y conglomerados, bajo una gran losa, tal vez aprovechando algún covacho natural. Después fue posiblemente utilizado como vivienda provisional, pero no parece haber sido usado para guardar el ganado, tal vez por la cercana presencia de corrales y granjas. Mide un máximo de 5 x 5 metros, con una planta que no llega a ser cuadrada, y una entrada de 1 x 1 metro. En un rincón se adentra otros 3 metros, pero con una altura tan baja que no sirve más que para guardar utensilios. Su altura media es de 1,20 metros. En la zona norte tiene unas ventanas pequeñas, que podrían servir también de troneras o aspilleras para disparar.

Coordenadas Refugio de Navarza: 30 S 707823 4420194  475 msnm   N39.90636 W0.56878


El segundo refugio está dentro o forma parte del Corral de los Hojalateros (también Corral de Rivera). Está situado al Sur y bajo un ligero cerro o montículo actualmente lleno de pinos, punto que marcaría el límite de la partida del Llano de Navarza. Es un corral que tiene un cerramiento exterior y el resto se desarrolla excavado dentro de la ladera. El nombre del corral se debe al oficio del propietario del corral en el pasado. Tiene 3 bocas, y su estructura sugiere que tal vez el antiguo corral solo tuviese una o dos partes excavadas, pero que con el uso durante la guerra, fuese ampliado resultando la actual disposición. El material sobre el que está excavado son unas margas muy estratificadas. El estado actual es de ruinas del cerramiento exterior, mientras que la parte interior se mantiene aceptable, aunque con restos de basura y mobiliario abandonado.

El cerramiento exterior del corral viene a medir unos 13 x 3 metros. La boca B1 mide unos 2,5 x 2 metros, y da acceso a una sala de unos 6 x 2 metros, con una altura de casi 2 metros. La boca B2 mide cerca de 3 x 1,5 metros, dando acceso a otra sala de casi 6 metros de larga, con una altura de 1,80 metros. Ambas salas se comunican por un pasillo al fondo, de 1 metro de ancho y una altura de 1,8 metros. La boca B3 es mucho más pequeña, apenas mide 1 x 1 metro, y se comunica con las anteriores salas por un pasillo zizagueante, que apenas mide 1,5 metros de altura y 1 metro de anchura media, teniendo en la mitad un paso estrecho de apenas 0,5 x 0,5 metros.

Coordenadas del Corral-refugio de los Hojalateros: 30 S 707840 4419890  480 msnm  
 N39.90362 W0.56867


Cerca del Corral y en la parte alta del pequeño cerro, entre los pinos, hay restos de lo que tal vez pudo ser un puesto de tiro o de control (tendría buena vista cuando no estuviesen los pinos). Es una especie de socavón o hundimiento excavado, de unos 10 x 10 metros, que otorga protección debido a las paredes. En un lateral hay un pequeño arco, que tal vez fuese utilizado como aspillera. En cualquier caso son vestigios, no identificados por las personas consultadas, y tal vez sean debidos a otra causa.
 
 



Boca del Refugio de Navarza

Interior del Refugio de Navarza

 Refugio de Navarza, ventanas al Norte

 Corral de los Hojalateros, zona exterior

 Corral de los Hojalateros, boca 2

 Corral de los Hojalateros, pasillo interior entre las bocas 1 y 2

 Corral de los Hojalateros, sala de la izquierda

 Corral de los Hojalateros, pasillos interiores de la boca 3

 Corral de los Hojalateros, boca 3

 Corral de los Hojalateros, pasillo interior entre las bocas 2 y 3

 Socavón y pared, cerca del Corral de los Hojalateros



viernes, 25 de diciembre de 2020

CUEVA DE LAS PALOMAS, VALL DE ALMONACID.

CUEVA DE LAS PALOMAS, VALL DE ALMONACID.

Diciembre de 2020. Paco Mas.


La Cueva de las Palomas, perteneciente al municipio de Vall de Almonacid (Alto Palancia, Castellón), está situada en la ladera oriental del monte conocido como Monje de las Balsillas, dentro de la amplia partida de las Balsillas. A lo largo de esa ladera orientada al Este se pueden encontrar zonas con varias cavidades, como las diferentes Simas de las Balsillas y la Cueva de los Ladrones (o de las Balsillas). Dicho monte, con forma alargada en dirección Norte-Sur, está recorrido en toda su cordal por una senda, y tiene algunas zonas de resaltes rocosos a ambos lados. La Cueva de las Palomas está en los resaltes más altos justo por encima del depósito de agua contra incendios, el cual está más o menos por el centro de un pequeño valle por debajo de la Fuente de las Balsillas.

La cavidad ha sido claramente identificada por gente local, con lo que se ha podido solucionar la incertidumbre de cual sería exactamente dicha cueva.

La cueva es en realidad un conjunto de covachas y abrigos, casi todos pequeños, y uno central algo más grande, que llega a medir de ancho unos 6 metros y de hondo unos 4 metros. Su altura alcanza un máximo de 3 metros. Tiene un curioso arco cuyo pilar mide un diámetro aproximado de 2 metros, que permite el paso cómodo por dentro.

Los materiales geológicos de esta zona son calizas del Lías (Jurásico inferior).


Coordenadas:  30 S 718623 4417935  645 msnm   N39.88331 W0.44330
 


 Vista de la Cueva de las Palomas desde el borde de los resaltes

Cueva de las Palomas, covachas laterales

Cueva de las Palomas, zona central

 Arco de la Cueva de las Palomas



lunes, 21 de diciembre de 2020

REFUGIO DE MASADAS BLANCAS, VIVER.

REFUGIO DE MASADAS BLANCAS, VIVER.

Diciembre de 2020. Paco Mas, Lau E. Alvarez.


Masadas Blancas es un conjunto de unas pocas casas, más una estación de tren de la línea de Renfe-Adif (con uso sólo a nivel técnico), y una antigua caseta de guardagujas de la vía minera de Ojos Negros (ahora reconvertida en Vía Verde). Este punto era atravesado por la antigua carretera nacional N-234. Donde está la antigua caseta hay una pequeña zona arreglada como área recreativa o de descanso de la actual Vía Verde.

A lo largo de la Vía Verde se pueden apreciar algunas pequeñas covachas, cuyo uso podría estar relacionado con la propia vía, o tal vez como refugios de la Guerra Civil de 1936-1939; es probable incluso que obedezcan a ambos usos. Asimismo, en algunos puntos relativamente cercanos hay restos de trincheras, pequeños refugios y nidos de ametralladoras, todos ellos relacionados con la contienda, de los cuales hay paneles explicativos en la misma área de descanso.

Recientemente nos percatamos de la existencia de un pequeño agujero justo en la misma cuneta de la vía, muy cerca del paso de la antigua carretera. Tras una pequeña limpieza y agrandamiento del mismo, procedimos a su exploración, resultando ser un refugio de la Guerra, con la típica forma de U. Nadie nos había referenciado dicho refugio, aunque es posible que fuese conocido por gente mayor de la zona. Le hemos llamado simplemente Refugio de Masadas Blancas, por estar situado allí mismo.

Su boca de acceso (la más cercana a la carretera) mide apenas 0,30 x 0,50 metros, con signos de elevada colmatación de materiales. La primera galería mide cerca de 6 metros, la segunda tiene dos curvas y mide en total casi 14 metros, y la tercera mide unos 5 metros, estando también muy colmatada; desde aquí se ve la luz de la otra boca, la cual es muy estrecha. La anchura media del refugio es de 0,80 metros, y su altura interior es de 0,80 a 1 metros, salvo en las entradas, donde es menor (hasta 0,30). Dentro hay restos de frutos, lo cual indica que debe ser utilizado por fauna silvestre. Al finalizar la exploración se ha tapado en parte el agujero, pues aunque no es peligroso entrar en él, debido a su cercanía al área de descanso, podría haber algún incidente con los niños que suelen jugar por allí.


Coordenadas: 30 S 702105 4426816  800 msnm   N39.96736 W0.63356


Boca de entrada al Refugio de Masadas Blancas

                                        

Entrando al refugio

 

Interior del refugio

 

 


domingo, 20 de diciembre de 2020

CUEVA DE LA FLORESTA, REFUGIOS DE LA FLORESTA 4 Y 5, VIVER.

CUEVA DE LA FLORESTA, REFUGIOS DE LA FLORESTA 4 Y 5, VIVER.


Diciembre de 2020. Paco Mas, Lau E. Alvarez.


El paraje de la Floresta, ubicado dentro del núcleo urbano de Viver, es bien conocido debido a  su encanto y a sus diversos elementos de interés. Su eje fundamental es el cauce del Barranco Hurón, por el cual discurre habitualmente el agua, siendo el punto principal la cascada situada al fondo del parque, entre las paredes de “toscas”. Este lugar ha sido descrito con todo detalle en los Dosieres de Catalogación del Patrimonio de Viver, tanto en el de Cavidades, como en el de Topónimos y Territorio. Concretamente en el de Cavidades, publicado en 2017, se describieron otros refugios y covachas situadas en el mismo recinto.

Recientemente, y como resultado de los trabajos de la brigada forestal, se han encontrado nuevas cavidades de interés, en concreto dos refugios (denominados nº 4 y nº 5) y una cueva, las cuales reseñamos a continuación.

Los refugios están situados en un antiguo bancal, situado por encima de la cascada, y debajo de las casas (de hecho, hay accesos desde algunas de ellas). Son dos bocas cercanas entre sí, de poca profundidad, y que por la dirección que llevan parece ser que la intención era comunicarlas. Ambos son excavados artificialmente en las blandas rocas de la zona, constituidas por tobas calcáreas o travertinos, comúnmente conocidos en la zona como “toscas”. El denominado nº 4 tiene forma de L y mide en total unos 6 metros, siendo su entrada de 0,7 x 0,7 metros, y estando un poco colmatado un tramo. El llamado nº 5 tiene una ligera curva y mide apenas unos 4 metros en total, siendo su entrada de 1 x 0,80 metros. Estos refugios, como tantos otros que hay por Viver y pueblos de alrededor, fueron hechos durante la Guerra Civil de 1936-1939.

También ha sido localizada una pequeña cueva, que hemos llamado simplemente Cueva de la Floresta, la cual está situada junto a la misma cascada, a su derecha viendo la misma de frente. Es una única sala, con varias formaciones de “tosca”, que viene a medir unos 7 x 4 metros entre sus extremos más anchos. La altura interior llega en algún punto a 4 metros. Tiene dos bocas, la mayor de forma triangular y unas medidas máximas de 1,5 x 1,5 metros, que es poco visible desde abajo; y otra más pequeña, casi impenetrable. Una parte del agua de la cascada se desvía y cuela por la boca principal, saliendo por la más pequeña. El acceso es un poco peligroso, debido al agua y a la inestabilidad de la propia roca.


 Cascada de la Floresta vista desde arriba (bancal de los refugios)

Coordenadas:

Cueva de la Floresta: 30 S 705363 4422064  565 msnm  N39.92379 W0.59694
Refugios Floresta nº 4 y nº 5: 30 S 705359 4422086  570 msnm   N39.92399 W0.59698


 

 

 Vista de la Cueva de la Floresta junto a la cascada
 

Persona accediendo a la Cueva de la Floresta

Interior de la Cueva de la Floresta, a la derecha la pequeña boca inferior

Bocas de los Refugios de la Floresta nº 4 y nº 5

Interior del Refugio de la Floresta nº 4

Interior del Refugio de la Floresta nº 5

Documentando los refugios


 

 

 

miércoles, 9 de diciembre de 2020

REFUGIO DE COVALAU (O DE LA CHORRERA), VIVER.

REFUGIO DE COVALAU (O DE LA CHORRERA), VIVER.

Diciembre de 2020. Paco Mas.


La zona de la Chorrera está al Norte de la población, dentro de la partida de El Plano, no lejos del pueblo. En este sitio nace el manantial de la Chorrera, antaño llamado Fuente del Pueblo, por ser el primer sitio de donde se tomaba el agua para el núcleo urbano. Actualmente ese manantial está fuera de uso. Otra característica de esta zona es el salto de agua existente y que da nombre al paraje. El salto son los excedentes del Barranco Hurón, que este año excepcionalmente lleva agua permanentemente. Debido a la frondosidad del rincón, suele estar repleto de zarzales impenetrables. Recientemente se ha desbrozado intensamente, lo que permite acceder cómodamente al salto y a los demás puntos de interés.

En el año 2017, cuando se redactó el Dosier de Cavidades de Viver, dentro del proyecto de Catalogación del Patrimonio de Viver, se documentaron en la zona la Cueva-Caseta de la Chorrera, pequeña cavidad reconvertida en caseta, y el Covacho de la Chorrera, un pequeño agujero sin mayor interés.

Con el desbroce intenso que se ha acometido recientemente han aparecido dos refugios que no conocíamos. Uno es muy pequeño, apenas mide dos metros, y está cerca del salto, a la izquierda. El otro es de mayor tamaño, aunque tampoco es muy grande, y es el que se documenta aquí. Ambos refugios son de los tantos que podemos encontrar por Viver, hechos durante la Guerra Civil de 1936-1939. No descartamos que pueda haber alguno más tras las zarzas que todavía se han dejado. Este refugio está casi debajo de la Cueva-caseta de la Chorrera.

Este refugio ha sido denominado como Refugio de Covalau, nombre propuesto por la persona que lo vio y entró en el mismo, aunque también podría nombrarse genéricamente como Refugio de la Chorrera. Tiene tres bocas, todas estrechas (0,5 o 0,60 metros), conectadas en su interior. La altura del refugio se mantiene sobre 1 metro, aunque dos de las bocas tienen algo menos debido a la colmatación. En el interior hay algo de basura y restos de otros materiales, fruto de algún uso no muy antiguo. Es bastante incómodo moverse por su interior, por las estrechas dimensiones y las piedras sueltas en el suelo.

Toda la zona son “toscas” (como se conocen aquí a las tobas calcáreas o travertinos), tan abundantes a lo largo de todo la cuenca del Barranco Hurón.

Coordenadas:  30 S 705104 4422647  600 msnm   N39.92911 W0.59979

 

 Refugio de Covalau, boca visible; las otras dos
quedan un poco tapadas por la vegetación a la izquierda

 Cueva-caseta de la Chorrera, situada justo encima del refugio

 Salto de la Chorrera, con mucha agua, tras episodio de lluvias (noviembre de 2020)



viernes, 4 de diciembre de 2020

REFUGIOS DE AGUAMALA, TORÁS.

REFUGIOS DE AGUAMALA, TORÁS.

Noviembre de 2020. Paco Mas.


INFORME:

La zona de Aguamala es una partida de Torás que abarca un gran cerro, así como un barranco y sus vaguadas, situada a la derecha antes de llegar a Torás desde Viver. Todo el cerro contiene un importante vestigio de largos parapetos y trincheras, en forma de almenaras, que se extiende por toda la parte superior, formando más de un perímetro de cercos. También hay restos de algunas casetas y al menos un par de refugios (puede ser que haya más). Actualmente el cerro está cubierto y rodeado de pinar, aunque todavía mantiene una línea bastante despejada en la parte superior meridional. Durante la contienda de la Guerra Civil toda la zona estaría bastante desforestada, constituyendo un baluarte defensivo de interés. Toda esta zona quedó bajo el bando franquista, dentro del Frente de Levante.

En el alto del Cerro de Aguamala se han encontrado (de momento) dos refugios, que dada la orientación de sus bocas, se pensó en un primer momento fuesen dos entradas del mismo refugio, pero en realidad son independientes (tal vez la intención fuese conectarlos, pero no se llegaría a finalizar ese empeño). Las bocas están separadas tan solo 10 metros, y las galerías parecen querer buscarse.

El nombre, a falta de otra propuesta, se lo he asignado por su ubicación.


Refugio de Aguamala I, Torás:

Coordenadas: 30 S 698510 4422997   880 msnm   N39.93383 W0.67678

La boca está dentro de un gran socavón de 2 metros de profundidad, excavado artificialmente, y mide 1,2 x 1,2 metros. Su entrada está bien protegida por paredes de mampostería. Pero el refugio es pequeño y tan sólo mide 2 metros de hondo. El gran trabajo de la boca sugiere la intención de querer agrandarlo.


Refugio de Aguamala II, Torás:

Coordenadas: 30 S 698513 4422984   879 msnm   N39.93371 W0.67675

La boca está dentro de otro gran socavón de algo más de 2 metros de profundidad, excavado artificialmente. Actualmente la boca está casi colmatada y permite el paso justo arrastrándose.
Su entrada está también protegida por paredes de mampostería, y la bóveda por una gran losa curvada de hormigón, la cual está apoyada en una especie de pilar que estrecha la entrada. El interior del refugio tiene forma de L, midiendo la galería de entrada 4,5 metros, y la lateral final 4 metros. La altura interior mide entre 1,5 a 2 metros. Cuando se visitó en noviembre de 2020 tenía un gran charco de agua al fondo, tal vez fruto de las lluvias de días anteriores (no parece ser un punto de recogida habitual de agua, como sucede en los refugios del Agua de la población cercana de Teresa).
 

Boca del refugio de Aguamala I, Torás

 Boca del refugio de Aguamala II, Torás  

 Interior del refugio de Aguamala II, Torás
 
 Fondo del refugio de Aguamala II, Torás


 

 

REFUGIO DE AGUAMALA, 3. TORÁS

A finales de 2021 se localizó un tercer refugio, del cual se aporta la siguiente reseña, hecha en enero de 2022.


Referencias de localización: Situado en la dorsal del monte de Aguamala, el cual contiene numerosos vestigios de trincheras, además de dos refugios, los cuales ya fueron documentados en noviembre de 2020 (ver esa reseña para mayor información). Posiblemente haya todavía algún otro refugio escondido entre la maleza y los restos de trincheras.

Acceso: Desde la carretera CV-236 tomar el Camino de Aguamala, hasta alcanzar una especie de collado, donde dejaremos el vehículo. Subir campo a través hasta alcanzar el refugio, usando el GPS y las coordenadas.

Coordenadas: 30 S 698706 4423055  870 msnm  N39.93431 W0.67447

Descripción: Se trata de un refugio excavado en la roca, de unos 6 metros de longitud, 1,70 metros de altura y una anchura de unos 2 metros. Su entrada está delimitada por dos muros realizados con piedras. Este punto, como todo el resto de elementos, se engloba dentro del conjunto bélico del Frente de Levante, en la Guerra Civil de 1936-1939.

No hay fotografías.