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martes, 5 de enero de 2021

PLANTAS Y ANIMALES DE VIVER (y alrededores), 1ª entrega (2ª parte de 5)

PLANTAS Y ANIMALES DE VIVER (y alrededores), 1ª entrega (2ª parte de 5)  


3. REBOLLO

Nombres comunes: rebollo, quejigo, roble.
Nombre científico: Quercus faginea (Quercus faginea ssp valentina).
Familia botánica: Fagáceas.

 Gran ejemplar de rebollo, en Viver

 

Referencias y curiosidades:

Árbol en general de mediano tamaño, aunque a veces, puede lucir un enorme porte, si ha llegado a alcanzar una gran edad. Pocos ejemplares han sido respetados, ya que en general eran talados para la obtención de leña y carbón. Suele aparecer a partir de los 500 metros de altitud, y son muy abundantes sobre los 1000 metros, donde forman bosques mixtos con las carrascas o las llegan a sustituir totalmente.

De la familia botánica de las fagáceas, está emparentado con las carrascas, con otros robles, con la coscoja, con el alcornoque, y un poco más de lejos con el castaño y el haya. En estas zonas se le designa como rebollo, nombre que agrupa también al otro roble que se puede encontrar en la Comunidad Valenciana (Quercus pyrenaica). Hay abundantes topónimos por muchos pueblos derivados de la presencia de este árbol.

En otoño adquiere tonos amarillentos y rojizos, pero no muy intensos, y sus hojas no llegan a caer durante el invierno, sino cuando en primavera nacen las nuevas, propiedad por la que se dice que es marcescente. Es curioso verlos en invierno con todas las hojas secas, dando la apariencia de que estén muertos.

Su fruto es una bellota, si bien no son grandes productores de las mismas, comparados con la coscoja o la carrasca. Como ya se ha dicho, su madera es muy apreciada para leña, y antiguamente para carbón. De ahí que sus bosques estén muy alterados, y la mayoría de sus pies tengan una edad limitada. Pero el hecho más curioso es la presencia de agallas, “pelotitas” que las plantas producen como defensa ante la picadura de insectos, que en este caso son avispas minúsculas (técnicamente son avispas, si bien no se parecen en nada a las habituales avispas que todos conocemos). Hay por lo menos dos especies de avispas por estas zonas que incitan al rebollo a producir agallas, las cuales son fáciles de distinguir, unas más pequeñas y redondas, y otras más grandes y con una especie de puntas o agujas. Algunos ejemplares están verdaderamente plagados de agallas. Mucha gente confunde estas agallas con los frutos del árbol.

 Detalle de las hojas y de las flores del rebollo

 Ejemplar de rebollo repleto de agallas

Sería deseable ver más actuaciones de repoblación con esta especie, sobre todo en umbrías, y siempre combinada con las carrascas.

Agalla abierta, donde puede verse la larva de la avispita
 Agallas, en una de ellas puede verse el orificio de salida
por donde ha emergido la pequeña avispa una vez que ya es adulta

Hojas del rebollo en otoño, con algunas ya casi secas

Ámbito: en Viver hay algunas zonas con la presencia de este árbol, donde llega a formar pequeños bosquetes, pero en realidad no es muy abundante. En los pueblos que lindan con Teruel es muy abundante, por ejemplo en Pina y en El Toro, donde ya forma buenas manchas. Y en la cercana población de San Agustín (Teruel) forma extensiones muy amplias.



4. ALIAGA

Nombres comunes: aliaga, archilaga.
Nombre científico: Ulex parviflorus.
Familia botánica: Leguminosas (o fabáceas).

 Ejemplar de aliaga (Ulex parviflorus) repleto de flores


 Referencias y curiosidades:

La aliaga es una planta bien conocida por su abundancia, pero sobre todo por las molestias que nos causan con sus espinas o pinchos. Dichas espinas son en realidad las puntas de los tallos, que en estas plantas, como en tantas otras, asumen la función de las hojas al disponer del color verde propio de la clorofila. Con ello evitan por una parte la pérdida de agua en las hojas por transpiración (un problema en zonas cálidas como las nuestras), y por otro lado no son tan apetecibles para el ganado y la fauna silvestre.

Pertenece a la extensa familia de las leguminosas (o fabáceas), grupo que abarca plantas tan conocidas como el algarrobo, los garbanzos, las judías, las habas, las vezas y muchas más  plantas cultivadas que producen legumbres comestibles para los humanos y el ganado, así como también acacias, albadas, genistas y otras tantas plantas silvestres (que también producen legumbres, aunque no comestibles por las personas o animales domésticos).

La flor de casi todas las leguminosas tiene una característica forma, llamada papilonácea, cuya estructura puede verse bien en las fotos de primer plano de la aliaga parda (siguiente planta, epígrafe 5). Esta forma es similar, aunque cambie el tamaño y color, en plantas tan conocidas como las habas, los guisantes, las acacias, etc. En el caso que nos ocupa, su color es totalmente amarillo intenso, que es por cierto, el color más frecuente de las genistas (nombre que en algunas zonas reciben también las aliagas). Esta planta produce una floración muy elevada, y en ocasiones algunas laderas de montaña presentan en invierno una coloración amarilla debido a la alta presencia de aliagas repletas de flores. La Ulex parviflorus florece desde el otoño hasta la primavera, principalmente en el invierno.

Su fruto, como corresponde a una leguminosa, es una legumbre, aunque en este caso es más bien pequeña pero muy abundante, como resultado de la extensa floración. Se puede observar en la foto la cantidad de legumbres, algunas ya abiertas. Y es que estos pequeños frutos se abren en los días calurosos del verano, estallando con pequeños crujidos, y dispersando sus semillas en todas direcciones. Basta con estar un poco atentos para escuchar los sutiles estallidos. Poca gente se para a observar que esta planta tan abundante produce numerosas legumbres, y por tanto es pariente de tantas plantas que cultivamos.

 Habitual gran conjunto floral de Ulex parviflorus

 Legumbres de Ulex parviflorus

Ámbito: esta planta se encuentra en Viver y en los pueblos de alrededor por todos lados. Se la puede encontrar desde las costas hasta los 1000 metros de altitud, donde ya empieza a escasear, siendo reemplazada por otras plantas de su familia. Puede alcanzar un gran porte, e invade los antiguos campos ya abandonados, aunque tolera cualquier suelo.




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