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sábado, 9 de marzo de 2019

INFORME DE ACTUALIZACIÓN DEL CATÁLOGO DE CAVIDADES DE LOS TÉRMINOS DE PINA Y BENAFER





INFORME DE ACTUALIZACIÓN DEL CATÁLOGO DE CAVIDADES DE LOS TÉRMINOS DE PINA Y BENAFER


Fecha: Febrero de 2019.
Autor: Paco Mas.
Grupo de Exploraciones subterráneas del Alto Palancia (GESAP).


Se ha procedido a publicar una actualización del Catálogo de Cavidades de los términos de Pina y Benafer, que básicamente son las de la Sierra de Cerdaña, y alguna más.

En esta entrada del blog sólo se publican algunas partes concretas del documento completo, el cual se puede descargar en el enlace:

https://drive.google.com/open?id=1SP6Yub9HlAjg2Y0YePNBcNoNnaJm3ire


Toda la información completa se puede consultar en la base de datos del SICE, del Espeleo Club Castelló (ECC), donde se van a volcar todos los datos, y a la cual se puede acceder en:

http://www.cuevascastellon.uji.es/


Este documento se complementa con otro, recién publicado, y denominado Geografía y Geología de la Sierra de Cerdaña, que constituye el núcleo principal de las cavidades de los dos pueblos tratados, el cual se puede descargar en el enlace:

https://drive.google.com/open?id=1JJ3JXVmi8joRE6iHwAhHqmNGArCCZCU-



Añadir que a día de hoy todavía queda trabajo de revisión de ciertas zonas más complicadas de explorar, que se irá elaborando poco a poco, y cuyos resultados serán añadidos en una futura actualización.


En el presente trabajo han colaborado en el trabajo de campo miembros del GESAP, entre los que cabe mencionar especialmente a Francisco Muñoz, Miguel Oury, Daniel Oury, José Vicente Bolumar y José Ángel Cobo.
Por supuesto agradecer especialmente la aportación de información del Espeleo Club de Castelló y de su base de datos SICE, a través de Joaquín Arenós.
Y también agradecer la aportación de información, que aunque escasa, siempre es interesante, por parte de personas locales.


En cuanto a las coordenadas que se adjuntan en este informe, por supuesto todas están actualizadas al Datum WGS-84 (o equivalente ETRS-89). Respecto a la notación se ha elegido poner la notación geográfica en grados decimales, primero porque solo las notaciones geográficas son reconocidas por sistemas como Google Maps, hoy en día ampliamente utilizado por multitud de usuarios que usan solamente el terminal móvil para orientarse, y porque dentro de ellas, la notación en grados decimales lleva menos caracteres y símbolos que otras, lo que puede disminuir errores al copiarlas.



RESUMEN LISTA REVISADA CAVIDADES PINA Y BENAFER. Febrero de 2019.

Agrupada por sectores.

SECTOR PEÑA DEL ÁGUILA.
Abrigo de la Peña del Águila = Abrigo de la Solana de la Olivera (SICE) = ¿Lacoba?
Abrigo Peña del Águila 2.
Abrigo Peña del Águila 3.
Agujero Peña del Águila 1.
Agujero Peña del Águila 2.

SECTOR CUEVA AHUMADA.
Cueva Ahumada = Cueva del Alemán = Alto del Agujero.
Abrigo del Barranco Carlos.
Abrigo del Barranco Poyatos.

SECTOR DEL PICAYO.
Cueva Corderina = El Cuvarcho.
Cueva Llatón.

SECTOR CUEVA DE CERDAÑA.
Cueva de Cerdaña.
Cueva de Cerdaña 2.
Cueva de Cerdaña 3.
Sima de Cerdaña 4.
Covacha de Cerdaña 5.
Covacha de Cerdaña 6.
Agujero de Cerdaña 7.
Covacha de Cerdaña 8.
Sima de Cerdaña 9.

SECTOR CÁRCAMAS DE CERDAÑA.
Cárcamas de Cerdaña (zona).
Gran Grieta.
Cueva de las Cárcamas 3.
Sima de las Cárcamas 1.
Sima de las Cárcamas 2.
Sima Cachimba.
Sima de la Quebrantada 1.
Sima de la Quebrantada 2.
Sima de la Quebrantada 3 = Sima Las Rozas = Sima del Pozo Ciego.
Sima del Acebo = Sima del Cura.

SIMAS DEL PARQUE EÓLICO.
Sima del Pozo de Cerdaña.
Sima Zapata 11.
Sima Zapata 4.

OTRAS CAVIDADES DISPERSAS.
Cueva de Pantorrilla.
Cueva del Baladrar.
Sima de la Peña de la Hiedra.
Covacha de la Peña de la Hiedra.
Sima de Peña Roya.
Refugio de la Vía Minera.
Simas del Camino de Bielsa.
Covacha del Barranco de las Clochas.

Total 40 referencias.
De toda esta lista de referencias, 22 pertenecen a Pina, 15 a Benafer, y 3 se pueden considerar en la misma linde, o en todo caso atribuibles también a Benafer.

Se adjunta un plano con la localización general de las principales cavidades o sectores de la zona trabajada.

Como se puede apreciar, prácticamente todas las cavidades, o al menos las más relevantes, se dan en el conjunto montañoso conocido como la Sierra de Cerdaña, que se desarrolla en una parte del término de Pina y en una esquina del de Benafer. Los materiales que forman esta  sierra son calizas del periodo Jurásico, litologías que favorecen la presencia de cavidades. Otras zonas como la del Picayo, donde está la Cueva Corderina, o la zona donde está la Sima de la Peña de la Hiedra, también están constituidas por materiales calcáreos, pero en este caso son calizas y dolomías del Triásico.




SECTOR PEÑA DEL ÁGUILA.

Primero haré algunas aportaciones respecto a los topónimos de esta zona. En opinión de la gente consultada, de diferentes pueblos (Pina, Benafer, Viver), la Peña del Águila es el conjunto de peñascos que se levantan sobre el Barranco Hurón, junto al viaducto de la A-23. En algunas cartografías este topónimo es situado en esa zona, pero en otras cartografías sitúa como Peña del Águila a todo el conjunto de cerros sobre esos peñascos y que se extiende hacia el Sureste. En adelante, y por criterio personal, yo consideraré como válida la opinión de la gente, es decir que la Peña del Águila es el conjunto de peñascos cerca del viaducto, y en todo caso por extensión, el monte que se eleva sobre ellos. Los cerros situados al Sureste los llamaré Alto de Cueva Ahumada (ver las referencias de esta cavidad). En esos peñascos hay varios abrigos o covachas, así como otros agujeros con menor relevancia, y otras diversas oquedades.




Abrigo de la Peña del Águila.



Coordenadas: N39.98381 W0.64791  (Pina).

Confortable abrigo, bien visible desde lejos, de casi 10 metros de anchura por 5 metros de profundidad y 3'50 metros de altura en visera. La zona central del abrigo presenta una altura media de 2 metros. El suelo es liso y cómodo, las paredes compactas y el techo se encuentra ennegrecido por fuego realizado en su interior. En la pared situada al fondo del abrigo se observa un hueco, que parece artificial, para recoger un goteo de agua.

Respecto al nombre Abrigo de la Peña del Águila, he elegido este nombre frente al del SICE porque la Solana de la Olivera (o Las Solanas) es la zona situada un poco más al Oeste. En cuanto al topónimo “Lacoba”, aporto unas referencias más adelante.

Me consta que en la guerra civil de 1936-1939 una persona que aun vive, nació en esta misma cavidad, donde su familia estaba refugiada en los primeros días de los intensos combates de julio de 1938, donde el frente se estacionó contra la llamada línea XYZ, junto a la cercana población de Viver.






En textos antiguos se menciona con frecuencia un importante topónimo, con diferentes grafías, como Lacoba, Lácoba, Lacova, La Cova. Este nombre no aparece en ninguna cartografía, y tampoco es reconocido por ninguna persona actualmente. Por las descripciones, es un punto situado por el Barranco Hurón, entre las sierras de Ragudo y Cerdaña, y por el cual pasaba el antiguo Camino Real, que discurría, según los textos, junto al Barranco Hurón. No puedo asegurar de ningún modo la etimología del nombre, pero se me ocurre la posibilidad de que fuese debido a la presencia de este cómoda covacha. En aquella época cualquier abrigo suponía un  buen punto de protección en caso de inclemencias meteorológicas, o para pernoctar en los lentos desplazamientos. Ya he mencionado que hace menos de 100 años fue el refugio de una familia, con nacimiento incluido. Hoy en día, con el cambio de usos del territorio y la forma de desplazarse, esa covacha no tiene nombre propio ni ningún valor.

Aporto algunas transcripciones, que me parecen curiosas.

Concordias entre Viver, Jérica y San Miguel de los Reyes, 1568:
“Asimismo, considerando que desde el puente de la acequia del Ponton, donde empieza el termino o limite de la dicha villa de Viver, es camino real, y desde la otra parte de la villa hasta la ermita de Nuestra Señora del Orito, donde se parten dos caminos, el uno que va de la dicha ermita a las Barracas por la Cova, ...”.

Amojonamiento de la divisoria de El Toro y Jérica, 1577, donde los de El Toro manifiestan:
“Desde el mojón de el Collado de el Adornillo, viniendo a dicha Torre del Ragudo, las aguas vertientes a mano derecha recayentes al término de Xérica, y las aguas vertientes a mano izquierda hazia la villa de El Toro recaen en el término propio e indubitado de la villa de El Toro, y por tal mojón divisorio de los términos de Toro y Xérica la dicha Torre de Ragudo de tiempo inmemorial a esta parte ha estado tenida y reputada por los convezinos y otras personas, y para mayor conservación de los derechos de su parte suplica se hiziesse visura, anotación y designación de dicha torre. Y también dixo en dicho nombre que la mojonera designada de dicha villa de El Toro discorre y va de la dicha Torre de Ragudo hasta de enzima de la bajada de la Lacova, y de allí va por el Camino Real por el que se va desde dicha Lacova de el reyno de Valencia al reyno de Aragón, pasando por medio de el lugar de las Barracas hasta el mojón que Vilacampa tiene designado ... divisiorio de los términos de las dichas villas de El Toro, y Xérica y Albentosa”.

Concesión de término a Pina, acuerdos entre Pina y el Duque de Liria y Jérica, 1726:
“... término particular, y distinto y separado de la villa de Xérica y el general de ésta, el qual deva confrontar y entenderse con el camino real que suve de la ciudad de Valencia a la de Zaragoza desde la Lacoba hasta la Masada del Barruezo con la partida nombrada de la Contienda, que se nombra de la Comunidad de Teruel; desde los mojones que dividen el reyno de Aragon asta el Barranco Majano del Pinar; desde este barranco al collado de los Arenachos y Cueva Cerdaña y tierras intituladas del Sequestro del lugar de Caudiel; y desde dicha Cueva Cerdaña hasta la Lacoba, ...”.

Documento del ARV, Bailia letra E, Apéndice, exp. 785, de 1828, referente a un conflicto sobre excavación en la Fuente de Ragudo:
“... D. Miguel de Casteloi, sucesor de D. Joaquín Manuel de Casteloi y Figuera, de las tierras de la falda del monte de Erragudo, estando en ella cogió yerbas, arrancó ramas y esparció puñados de tierra a los cuatro aires, en señal de la posesión que tomaba de los ocho quiñones de Erragudo confinantes con la torre de la Lacoba de la Atalaya o de Erragudo, con vertientes de la Oya Redonda, Camino Real de Teruel, y tierras de otro, vestigios de un mojón grande sobre la partida de los Ruejos, camino que guía a San Agustín y Pina, vestigio de casa o barraca al pie de la Lacoba, y vertientes hasta las Casas …”.

Estos textos han sido extraídos de diferentes documentos históricos, encontrados en los Ayuntamientos de Pina y Viver, en el Archivo del Reino de Valencia, y en la tesis de Françesc Torres Faus (Biblioteca de la UV).






SECTOR CUEVA AHUMADA.

Para empezar diremos que en el punto marcado en el mapa del ICV como Cueva Ahumada no existe ninguna cavidad. En algunas cartografías indica como Cueva Ahumada puntos por esa zona, alrededor del Barranco Carlos. También en alguna cartografía antigua se indican los topónimos de “Alto de Cueva Ahumada” o de “Peñas del Agujero” refiriéndose al monte que cierra el conjunto de la Peña del Águila, en la linde de términos entre Pina y Benafer, y que divide los barrancos de Carlos y del Hurón (o Valdehurón).

Respecto al barranco que mencionamos como Carlos, he elegido este nombre porque es el que más aparece en diferentes cartografías, si bien aparece también con otros nombres (Machero, Reguero, Guijarrosa). La gente consultada no reconoce el topónimo “Carlos”, ni ninguno de los otros; a lo sumo un par de personas creen que se llama Barranco de los Cerezos, pero no lo afirman. Sin embargo, el Barranco de los Cerezos está situado más al oriente en las cartografías. Esta cuestión estaría pendiente de resolver mejor, aunque francamente parece difícil poder aclararse.

En cuanto al topónimo “Cueva Ahumada”, este nombre no es identificado por nadie a día de hoy, aunque a algunas personas les suena, pero no aciertan a situarlo concretamente. A mi criterio personal, consideraré que Cueva Ahumada es la covacha situada en el alto que tendría el mismo nombre. Es una covacha no grande, pero cómoda, aunque situada muy lejana de puntos de paso, y por tanto de poco uso.

No muy lejos, tanto en el Barranco Carlos como en el cercano Barranco Poyatos, hay un abrigo en cada uno de ellos que por sus características pueden ser utilizados. El del Barranco Poyatos queda lejos de los caminos, y por tanto su uso podría ser muy ocasional. En cuanto al situado en el Barranco Carlos podría considerarse como Cueva Ahumada por la cercanía del punto indicado por el mapa del ICV, y porque a pesar de ser más pequeño e inapropiado para el uso, queda cerca de un antiguo camino (el del Cierzo o el de Ragudo, según lo miren los habitantes que se desplazan desde Ragudo o desde de Pina).

En base a todo ello, y a riesgo de equivocarme, con la escasa información que dispongo a día de hoy, opto por considerar como Cueva Ahumada el abrigo que está en el alto del cerro, el cual es bastante visible desde la antigua carretera de Ragudo.

Las referencias aportadas por el SICE para los topónimos Cueva del Alemán y Alto del Agujero coinciden con el punto elegido para Cueva Ahumada; estos dos primero topónimos tampoco han sido reconocidos por ningún informador. Yo voy a dar por supuesto que se refieren al mismo punto. Más al interior del Barranco Poyatos hay unas oquedades que parecen ser algo más desde lejos, pero que no pasan de ser unos resaltes sin posibilidades de uso como protección.


Cueva Ahumada (Cueva del Alemán, Alto del Agujero).

Coordenadas: N39.98106 W0.63881  (Pina).

Abrigo o covacha muy cómoda para su uso como protección, pero muy lejos de cualquier camino o acceso. Situada en la ladera oriental de un cerro nombrado en algunos mapas como Alto de Cueva Ahumada, y en otros como Peña del Águila. Ya se han aportado referencias en cuanto a su posible ubicación, toponimia y consideración, que no repito.

Se trata de una covacha con el suelo plano, de unos 6 metros de ancha, unos 3 metros de profunda y una altura de 2 a 3 metros. Hay signos de haber sido usada ocasionalmente.

Aporto una imagen de una planimetría del antiguo IGE, en la que se refleja esta zona y el nombre. La planimetría es de principios del siglo XX.









SECTOR CUEVA DE CERDAÑA.


Cueva de Cerdaña.

Coordenadas: N40.00001 W0.61216  (Pina).

La Cueva de Cerdaña es una importante cavidad, sin dudas la más grande, importante y conocida de la zona. Según una leyenda incluso daría nombre a toda la Sierra. Está muy cerca de la linde de términos entre Benafer y Pina, por escasos metros dentro del del Pina. Ha sido citada con frecuencia históricamente, y siempre dentro del término de Pina.

Presenta 2 bocas separadas entre sí unos 7 metros, la mayor de 6 x 2 metros da acceso a través de un descenso de 6 metros a una sala descendente de 60 x 35 x 15 metros en la que abundan los bloques y formaciones estalagmíticas. En su extremo NW a través de una fractura se accede entre bloques a una serie de pequeñas estáncias y simas, alcanzando una profundidad máxima de 85 metros. En el extremo N de la sala, y tras descender un estrecho pozo de 3 metros aparece una sala irregular muy caótica de unos 50 x 15 x 5 metros. Es notable la afluencia de columnas estalagtíticas situadas en la sala superior, que en algunos casos llegan a tener una altitud de unos 15 metros.

Dice la leyenda que hace muchos, muchos años, un soldado natural de Pina de Montalgrao se enamoró en la isla de Cerdeña de una hermosa chica la cual llevó a su pueblo. La familia del joven soldado que tenía reservados otros planes para él, no vio con buenos ojos aquella relación y no aceptó a la hermosa muchacha de la que se decía que era una bruja. El desolado joven se fugó con su amada refugiándose en una cueva cercana al pueblo, a él le gustaba salir a cazar mientras ella permanecía en la cueva. Un día la muchacha se puso a explorar las cavidades más profundas de la cueva, cuando su amado regresó no la encontró por más que buscó en los lugares recónditos y escondidos de la gruta, se dice que la joven se perdió para siempre y que su cuerpo inerte todavía reposa en su interior. Desde entonces a esa cavidad se la denomina la Cueva de Cerdaña. Según otras leyendas, desde su interior se oyen cantar los gallos de Pina.


Fue visitada por Cavanilles en el siglo XVIII. Pascual Madoz en su magna obra de 1850 también cita tanto la Cueva como la Sierra. Asimismo fue visitada a finales del siglo XIX por el histólogo Ramón y Cajal, y a principios del siglo XX por Sarthou Carreres y por los biólogos Jeannel y Racovitza. Por otra parte la Cueva es citada como referencia en las particiones de término de Pina de 1726 y de Caudiel de 1779.

Las primeras exploraciones arqueológicas en la cavidad se deben a Inocencio Sarrión Montañana, quien en compañía de José Soler Carnicer la exploró en 1966, fruto de esta visita y de otras posteriores son una serie de artículos en los que Sarrión estudia los numerosos restos de fauna y materiales arqueológicos obtenidos.

Debido a la amplitud de la cavidad, su iluminación y sus condiciones físicas, esta cueva ha sido
utilizada como lugar de habitat prolongado y estable desde la Edad del Bronce hasta la época ibérica, momento en que adquiriría la condición de cueva-santuario tal y como reflejan los numerosos vasitos caliciformes ibéricos recuperados de su interior.


Carlos Sarthou Carreres, además de geografo y fotógrafo, entre otras aficiones se le puede considerar también un espeleólogo pionero. Cita la Cueva de Cerdaña en su obra "Geografía General de Reino de Valencia" de 1913. Además, en el número 227 del año 1918 del seminario "La Esfera" publicó el relato de una visita a la Cueva de Cerdaña, que reproducimos a continuación, por su curiosidad.

"LA ESFERA, en un número del pasado año 1917, dio á conocer á los lectores las maravillas inenarrables de las grutas de Artá, lo más notable de la espeleología patria y de lo más célebre del mundo. Pero sin salir de la Península, y sin necesidad de traspasar el mar latino, puede visitarse, en Levante, otra oquedad, que, sin atesorar las galas naturales de los antros mallorquinos, es también gigantesca y maravillosa cueva. Nos referimos á la renombrada Cueva de Cerdaña, la mayor de las que se ocultan entre las rugosidades del laberinto montañoso que se eleva por el sudoeste de la provincia de Castellón.
Apeado el turista en la estación que el ferrocarril central de Aragón tiene en Caudiel, ha de tomar cabalgadura para ascender á la solitaria montaña de Cerdaña, que confina con los términos de Pina y de Montán.
A la hora y media de marcha por camino de herradura, cambia de aspecto el paisaje, desapareciendo los viñedos, olivares y bancales de verde sembradura. Y se emprende la ascensión lenta á la inculta Sierra, pedregosa y árida, cubierta, ora de maleza y punzantes aliagas, ora de olorosos romeros y manzanillas floridas. A lo lejos se ve descollar el picacho elevadísimo del Peñagolosa, dominando todas las cordilleras de la región valenciana—y que en invierno se cubre con un sudario de albura—. Al llegar á la cumbre del primer estribo montañoso, muéstrase al paso del caminante el arruinado y trágico corral de «las siete muertes». Los guías suelen referir la historia del atroz asesinato cometido en el solitario rincón. En aciaga noche, un matrimonio y sus cinco hijos sucumbieron bajo el cuchillo criminal de unos desalmados para satisfacer una venganza de familia. Saltando una tapia, pudo huir el padre, aprovechando la obscuridad, ocultándose bajo las zarzas del barranco; mas los ladridos de un can le descubrieron, y fue apuñalado. El relato, á la vista del lugar solitario de la ocurrencia, resulta espeluznante. Pero apartemos de allí los ojos y elevémoslos á la cumbre para ver en una cortadura del monte la entrada de la cueva.
Al salir del macabro barranco, en cuyo fondo se perdió todo rastro de camino, hay que emprender una tortuosa senda de difícil acceso para las caballerías, por lo quebrada y pendiente, y que, entre malezas y roquizales, serpentea las cuestas de las orográficas cresterías de dientes de rodeno. Impone ver trepar á los cuadrúpedos, á peligro de despeñarse rodando á un abismo al menor tropiezo. Los jinetes más prudentes se apean, conduciéndolos de las riendas. Un último esfuerzo, y se llega al término de la excursión.
Al asomarse por la ancha boca de entrada, que amenaza tragarse al atrevido explorador, la impresión es de sorpresa ante la fantástica oquedad. Una anchurosa claraboya, tragaluz ó ventanal que, naturalmente, se abre en el monte junto á la bóveda rocosa de la cueva, alumbra en su interior gigantescas estalactitas y estalacmitas de muchos metros de elevación, remedando caprichosas columnas góticas y churrigueras que unen el desnivelado piso con la alta y majestuosa peña de la techumbre. ¿A qué comparar la cueva? ¿A una rústica catedral, ó á una visión dantesca? Esparcidos los hombres por entre el laberinto de columnas, semejan figuritas animadas de fantástico juguete. Es, en fin, aquello un maravilloso capricho del Supremo Artista.
Los pequeños detalles que obraban al alcance del hombre aparecen destrozados por los turistas que no renunciaron á llevarse un recuerdo de su visita. La humedad es grande en el recinto. De lo alto se desprende el agua filtrada gota á gota, ¡y gota á gola se fueron agrandando esas magníficas estalactitas con lenta petrificación, á fuerza de sumar siglo sobre siglo y más siglos!... Obra, encarnación de la constancia, que nos da idea de la inmensidad del tiempo, al igual que las estrellas celestes la dan de la inmensidad del espacio.
Traspuesto el grandioso atrio de entrada, semejante á una artística escenografía de grande ópera, hay que rebuscar en el fondo el paso á otros departamentos. A mano derecha, en una rinconada honda y obscura, aparece en el suelo un orificio de un metro escaso de diámetro y de mojadas paredes, el cual, casi perpendicularmente y en forma de escalera de caracol sin peldaños, comunica con un subterráneo de la gruta. Para descender al fondo es forzoso atarse con cuerdas y proveerse de luz artificial. Después de haber sufrido no pocas incomodidades y peligros, puede admirarse otra caverna de menores proporciones y semejante factura que la anterior, y cuyo resbaladizo y oblicuo piso ofrece el peligro de resbalar á un fondo desconocido.
También existe, en la parte alta, otra cavidad que nace en la grieta de un desprendimiento de las peñas, y cuya boca de entrada, en forma de pozo, aparece algo obstruida, por los arrastres de las filtraciones y derrumbes. Su fondo ó término es incalculable con sondeos y luces de magnesio.
Se cuenta de esta gruta que no tiene fin o, por lo menos, que está á muchos kilómetros de profundidad. Lo primero lo inventó la ignorancia; lo segundo, el miedo. Esta cueva, como todas, tiene su fin, y no lejos de la entrada. Lo que ocurre y engaña al inexperto visitante es que medio kilómetro de marcha subterránea, salvando los continuos obstáculos que se oponen al paso, cuesta, á veces, muchas horas de avanzar, haciendo equivocar todo cálculo.
Después de impresionar—con fogonazos de magnesio—unos clichés fotográficos para LA ESFERA, salí á respirar el «plein air» de la montaña, aromatizado de tomillo y de romero; y, salvado el mal camino del descenso, ya en el barranco de las siete muertes, montado en el manso rucio, apunto en mi cartera estas impresiones, mientras el sol poniente alumbraba las rojizas cumbres dé los montes de Cerdaña, cuyos rodenos amenazan, siniestros, aplastar al viandante".


Información obtenida de la base de datos SICE, y del blog Las Cavernas.








                          Fotografía realizada por Carlos Sarthou alrededor de 1916                                        


Covacha de Cerdaña 8.

Coordenadas: N39.99840 W0.61204  (Benafer).

Covacha algo alejada de zona de paso, escondida detrás de unos resaltes y un pino, por encima de las dos referencias anteriores, es decir, en el margen derecho del barranco nombrado como del Chorrillo, frente a la zona donde se sitúa la Cueva de Cerdaña. Pese a no ser grande, es un excelente abrigo, con signos de uso, con el suelo plano y muy cómodo. Mide unos 4 metros de ancha, y unos 5 metros de honda, por una media de 1,70 metros de alta. Cerca hay otras oquedades sin importancia. Localizada en febrero de 2019 por José Ángel Cobo y Paco Mas.







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