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miércoles, 11 de mayo de 2022

LA PROCESIONARIA DEL PINO

Se trata de un lepidóptero, es decir, de un insecto que de adulto dispone de una boca chupadora con una trompa arrollada en espiral y de cuatro alas cubiertas de escamas imbricadas; además, sufre una metamorfosis completa (huevo, larva u oruga, pupa o crisálida, y adulto o mariposa), al igual que el resto de las mariposas, las polillas, etc. La podemos encontrar en toda la península Ibérica y en las islas Baleares, y se considera una plaga de los pinos, tanto autóctonos como exóticos, y de los cedros y abetos; es más difícil que pueda vivir en los lugares en los que las temperaturas invernales son muy frías, por debajo de los -10ºC, y allí donde la pluviosidad es elevada.

Su nombre hace referencia a una de las fases de su ciclo vital, aquélla en la que “procesiona”: los individuos, larvas u orugas, se desplazan en fila india, primero por las ramas y el tronco para descender del árbol, y después por el suelo para enterrarse. Es en este periodo cuando es más fácilmente visible, pues las mariposas, por ser de hábitos nocturnos y de colores apagados, son difíciles de ver/reconocer, y en otras fases los ejemplares están ocultos.

Es a partir de las fechas en las que nos encontramos (entre mayo y julio, dependiendo de las condiciones), cuando aparecen las mariposas (o polillas), que viven solo uno o dos días; tras la correspondiente fase de apareamiento, las hembras ponen los huevos, normalmente a lo largo de las acículas o agujas del pino. Unos 30-40 días después nacen las orugas, que pasan por cinco estadios, que se diferencian entre sí por su tamaño y por su aspecto exterior; son las orugas las que construyen los típicos nidos o bolsones de color blanco que podemos ver en los pinos (no se trata del lugar en el que las mariposas hembras ponen los huevos, en contra de lo que a veces se cree), y que les sirven para protegerse del frío, razón por la que los hacen en las partes más soleadas del árbol; es a partir del tercer estadio cuando ya disponen de pelos urticantes, unos 30 días después de nacer.


Bolsón y orugas en un pino
 

Una vez que las orugas están en su quinto estadio, es cuando bajan del árbol a enterrarse, algo que ocurre a finales del invierno o principios de la primavera, para dar lugar a las pupas o crisálidas, de las que emergerán las mariposas ese mismo año (o los años siguientes si, por determinadas condiciones ambientales –temperaturas extremas, sequía, escasez de alimento, etc.-, se realiza la diapausa –estado de baja actividad metabólica-). 


Orugas atravesando un camino


Orugas a punto de enterrarse

Los pelos urticantes de las orugas contienen una toxina que puede ocasionar serios problemas de salud, incluso la muerte, si se entra en contacto con los mismos: se ha de prestar especial atención a los niños y a los perros si salimos con ellos al campo durante el periodo procesional, pues su curiosidad innata les pone en un riesgo más elevado que a los adultos o que a otras mascotas.

 

Orugas con sus pelos urticantes bien visibles

Aunque se suele recurrir a tratamientos físicos, químicos y biológicos para combatir la procesionaria del pino, ésta dispone de depredadores naturales: murciélagos, pájaros, avispas, hormigas rojas y hongos.

 

Fotos: Paco Mas y J. A. Cobo

Texto: J. A. Cobo

 

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