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jueves, 16 de julio de 2020

RUTA DE SENDERISMO POR VIVER, RV-9: BARRANCOS DE LA MOZA Y HURÓN

RUTA DE SENDERISMO POR VIVER. RV-9

BARRANCOS DE LA MOZA Y HURÓN


DESCRIPCIÓN BÁSICA:

Ruta corta pero bien interesante y que se puede alargar visitando otros puntos a elección propia, que recorre varios parajes de interés y rincones poco conocidos.

Parte por la Vía Verde de Ojos Negros, sube por el Barranco de la Moza hasta los Montes de Ragudo, para bajar a buscar el Barranco de Garramanchel, por el cual se llega al Barranco Hurón, junto al cual se llega de nuevo al punto de partida.


DATOS:

- Punto de partida: Caseta de Masadas Blancas, Viver.
- Distancia: sobre 5 kilómetros.
- Tiempo previsto: de 2 a 3 horas.
- Dificultad: ruta media, pues tiene un poco de desnivel y tramos de senda, así como otros sin senda propiamente dicha aunque con paso factible por el pinar.


DESCRIPCIÓN DESARROLLADA.

Esta descripción solo pretende dar una idea general del recorrido así como de los principales elementos del patrimonio rural que encontraremos durante el mismo; se puede encontrar información complementaria en el plano que se adjunta al final e información más detallada en el track para GPS cuyo enlace se facilita más abajo.

Partimos de la caseta de Masadas Blancas, que se utilizaba para el control de guardagujas en el antiguo cruce con la carretera N-234. Hoy en día es una pequeña área recreativa, con sitio para aparcar. Tomamos la Vía Verde en dirección Sur, hacia Bejís, cruzamos bajo la carretera y al poco pasamos un primer túnel. Nos desviamos a la derecha, siguiendo una senda que sube suavemente siguiendo todo el Barranco de la Moza por lo que es la vía pecuaria llamada Vereda del Contador. El camino es pedregoso pero la senda es clara y el desnivel suave; además la zona es muy tranquila. Podremos ver restos de casetas militares y alguna calera.

Llegamos a una zona alta y plana, el Alto Gavilán, donde nos encontramos cerca de un aerogenerador, al cual nos dirigimos. La línea de molinos de luz se extiende siguiendo los Montes de Ragudo (ruta nº 10), pero nosotros debemos tomar una estrecha senda marcada por un hito de piedras, en la misma plataforma del molino, en dirección Norte. La senda avanza un poco cerrada por la coscoja, y pronto empieza a bajar por una vaguada entre algunos pinos. Mientras bajamos se entrevén unos peñascos arriba a la derecha de nuestra senda. A sus pies y en la umbría hay un reducto de pequeños tejos; son los únicos que sepamos en Viver, y son siempre escasos por nuestras tierras, por lo que merece la pena acercarse a verlos. No hay senda, y hay que subir campo a través entre el incómodo matorral.

Volvemos a la senda, que seguimos bajando hasta llegar a la carretera vieja de las Revueltas de Ragudo, junto a las ruinas de la Masía del Colacero. Será poco probable que alguien transite esa solitaria carretera de montaña. Seguimos por la senda que hay que buscar enfrente, junto  al borde del parapeto de protección. El trazado serpentea entre pinos, pasando junto a la Fuente del Colacero o Colajero, una estrecha clocha de piedras bajo el cartel indicador, generalmente seca. Estamos en la cuenca del Barranco de Garramanchel, un conjunto de pequeño barrancos que acaban juntándose para afluir al Barranco Hurón. Nuestra senda pasa a ser un estrecho carril, por el que llegaremos a la estrecha carretera vieja que va de Ragudo a Pina. Al fondo podemos ver la autovía A-23 bajo los montes de la Peña del Águila.

Ahora tenemos dos opciones. Una es volver siguiendo esta carretera, por nuestra derecha, que nos lleva a Masadas Blancas. La otra, que evidentemente recomendamos, es bajar hacia el cauce e ir siguiendo su curso cerca del mismo, por donde se nos antoje, pues siempre es posible encontrar trazas y pasos entre los pinos, pudiendo cambiar de margen si nos parece oportuno.

También podemos remontar la carretera o el cauce hasta llegar bajo del viaducto de la A-23, donde nace en ocasiones (como en mayo de 2020) el manantial de la Peña del Águila, ya dentro del término de Pina. Este manantial es muy irregular, pero cuando nace lo hace de modo intenso. Volviendo sobre nuestros pasos, estamos en el Barranco Hurón o Valdehurón, que baja de la cercana Sierra de Cerdaña. Esta zona, pese al murmullo de la autovía, es muy apacible y agradable de pasear por sus pinares, donde es fácil cruzarse con algún corzo. A lo largo de su recorrido (que en mayo de 2020 y de modo excepcional llevaba un buen caudal de agua), podremos ver los restos de un antiguo puente construido en la pasada Guerra Civil, los restos de una calera, y un punto donde se extrajeron ruejos (piedras para molino) en el mismo cauce, además de restos de casetas de guarnición militar. El cauce sirve de linde de términos entre Benafer y Viver.

Por último, pasamos junto a una zona con muchos juncos, donde aflora el manantial de los Ruejos, más constante, pero que sólo era aprovechado para el riego tradicional de los Juncares, ahora ya casi totalmente perdido. Bordeamos un sembrado por nuestra derecha, subiendo un poco, hasta llegar a un cruce de carreteras, cerca de una rotonda, y ya junto a nuestro inicio en la caseta de Masadas Blancas, a donde nos dirigimos y finaliza nuestra ruta.


Archivo GPX:  RV9 Barranco de la Moza y Barranco Hurón
https://drive.google.com/file/d/1FW5v9QnSkLJmoq2Khe2ksSVWyKMIA7Rn/view?usp=sharing

 
Barranco de la Moza, senda y también
    paso de ganados de la Vereda del Contador
Fuente del Colacero
 Tramo del Barranco Hurón (zona de los Ruejos), en general seco,
pero que en mayo de 2020 llevaba agua tras la lluviosa primavera




      

Autor: Paco Mas.
Fecha: junio de 2020.


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