CEAP - GESAP

Las actividades del grupo se convocan en las reuniones mensuales o por el grupo de Whatsapp. Contactad con gente socia, por el email (info.ceap@gmail.com) o por el portal de Facebook del CEAP.

viernes, 9 de enero de 2026

RUTA: TRANSESPADÁN S-N, DEL PALANCIA AL MIJARES: SEGORBE – VALL DE ALMONACID – ALGIMIA DE ALMONACID – VILLAMALUR - AYÓDAR – FANZARA

 


DATOS DE LA RUTA:

Tramo                                         Distancia    Desnivel + aprox.    Tiempo estimado
Segorbe – Vall de Almonacid           9 km              300 m                     3 horas
Vall de Almonacid - Villamalur      18 km              900 m                     6 horas
Villamalur - Ayódar                        7 km              200 m                     2 horas
Ayódar - Fanzara                          11 km              300 m                     4 horas
TOTAL de la travesía                     45 km            1700 m               2 jornadas y media

En mayo de 2025 presentamos una primera propuesta de travesía de la Sierra de Espadán en sentido transversal norte-sur, del río Mijares al río Palancia, que son los dos ríos o valles que delimitan la Sierra. En esa propuesta salíamos de Espadilla, pasando por Ayódar, Torralba del Pinar, Pavías, Gaibiel y Navajas, finalizando en Segorbe (al final adjuntamos enlaces con información de esta propuesta).

Proponemos ahora (enero de 2026) una segunda alternativa, similar a la anterior, pero esta vez atravesando la Sierra de sur a norte, partiendo del río Palancia y acabando en el río Mijares,  comenzando en Segorbe, pasando por Vall de Almonacid, Algimia de Almonacid, Villamalur y Ayódar, y finalizando en Fanzara.

Nuestra propuesta está pensada para ser recorrida en dos jornadas y media (desde la tarde del viernes hasta el domingo), si bien según las capacidades y gustos de cada cual, conviene adaptar los tramos del recorrido y las pernoctas correspondientes.
Dado que en general se transita por antiguos caminos vecinales, con buenos trazados y desniveles suaves, el recorrido se puede calificar de nivel medio. 
La ruta completa es de carácter lineal, y es necesaria la combinación de vehículos o usar medios de transporte públicos, muy escasos para acceder a Fanzara. Otra posibilidad es recurrir a un taxi.


DESCRIPCIÓN DE LA RUTA:

Proponemos iniciar la ruta en la Fuente de los 50 Caños, junto al río Palancia. A esta fuente se accede fácilmente desde el casco urbano de Segorbe. Cruzaremos el río por un vado junto a un área de recreo, y seguiremos entre casas de campo. Tras bordear el Club de Tenis tomaremos una senda a la izquierda. Toda esta zona está repleta de sendas y trazas, por lo que es conveniente estar atentos al track. En un pequeño collado tenemos cerca y a nuestra izquierda el Pico Nabo, buen mirador sobre el valle, al cual recomendamos subir.

 

Vista de Segorbe y el valle del Palancia

Pico Nabo

Seguiremos por sendas y pistas, atravesando la partida de Rascaña, con buenos miradores sobre el valle, Segorbe y Navajas. Tras el punto conocido como Collado del Martinete nuestro camino alternará tramos de sendas y pistas, con muchos cruces y desvíos, por lo que seguiremos atentos al track. Pasaremos junto a dos mojones blancos, el primero de grandes dimensiones, y junto al Pino Tirador. Tras un pequeño tramo con una senda mala de bajada (la única en mal estado de esta etapa), alcanzaremos las casas de Zagalorca. Al poco de pasar estas casas tomaremos una bonita senda paralela a la carretera, pero más alta, con buenas vistas sobre el valle de Almonacid, y que nos dejará en la Fuente del Lentisco, ya en la población de Vall de Almonacid.

Vista de Navajas y el Salto del Brazal

Mojón (enorme) de términos, restaurado en el año 2025, en el contexto de un interesante trabajo realizado con ocasión del centenario de la ampliación del término municipal de Navajas

Atravesaremos el pueblo y bajaremos al río Chico, que cruzaremos junto al restaurante de la Palanca. Al poco encontraremos la Fuente Larga (hay otra con el mismo nombre en Ayódar), y poco después el desvío para subir al Castillo de Almonecir, muy recomendable por sus excelentes vistas (podemos seguir rectos hacia Algimia y obviar el castillo, pero es mejor la visita del mismo). Tras bajar del castillo seguiremos por carriles hasta la población de Algimia de Almonacid, que también cruzaremos, para salir al área de la Fuente Donace.

Vista de Vall de Almonacid y, al fondo, La Rápita

Navajo o balsón, en Vall de Almonacid

De la Fuente Donace tomaremos la pista que se dirige al valle del Cañar, y que luego se hace senda para subir al Collado de los Refugios, punto situado en la divisoria de aguas; a partir de ahora los valles discurren hacia la cuenca del Mijares. Desde este punto recomendamos la ascensión al cercano pico de la Rápita (1106 msnm), que es la cumbre más alta de la Sierra.

Collado de los Refugios

 

Ejemplar de roble (o rebollo) de la especie Quercus Pyrenaica, que conserva algunos ejemplares en las umbrías de La Rápita

Tras volver al Collado de los Refugios, bajaremos algo más para alcanzar ahora el Collado de Cuatro Caminos, donde convergen los caminos hacia Matet, Algimia, Alcudia y Villamalur. Desde el collado una pista nos llevará a la formidable Nevera de Cuatro Caminos, uno de los escasos pozos que había para la producción y comercio del hielo, actividad que tuvo gran importancia en los siglos XVIII y XIX.

Seguiremos nuestra ruta por un cordal, caminando por sendas entre bosques de alcornoques y pinos. En un suave collado ya no lejos de Villamalur podemos seguir recto por una senda cómoda, pero mejor tomar una variante que nos llevará a una primera zona de trincheras, muy bien conservadas y restauradas. Tras pasar junto a una calera señalizada seguiremos hacia el puntal del Cabezo para visitar una segunda zona de trincheras, aún más interesante. Volviendo a la calera bajaremos a la senda principal, por la que llegaremos a una pista, que pasa bajo el Castillo de Villamalur, al cual también recomendamos subir para disfrutar de sus vistas. Poco después de bajar del castillo llegaremos a la población de Villamalur.

Nevera de Cuatro Caminos, Villamalur

 

Vista de Villamalur y su castillo

De Villamalur saldremos por su zona norte para buscar el antiguo camino vecinal que unía esta población con Ayódar. El camino desciende para cruzar la rambla de Villamalur (atentos a los desvíos en el tramo de pista) y luego sube a buscar el collado de Ayódar (o de Villamalur, según a dónde nos dirijamos). Nuestra ruta continua alternando tramos de sendas y de pistas, hasta cruzar el barranco de Reca. Desde aquí seguiremos por pistas, pero no tomaremos el camino indicado en los postes para llegar a Ayódar, si no que seguiremos otro camino que nos llevará en paralelo a la rambla hasta la Fuente Larga, muy cerca de la población.

Fuente Larga, en Ayódar

 

Vista de Ayódar entre el denso pinar


Tras visitar la población de Ayódar volveremos a la Fuente Larga, o buscaremos directamente la continuidad de nuestra ruta en la zona de la carretera, que dejaremos para tomar una pista. Al poco hay un cartel indicativo de una senda (marca azul) a la Cueva de la Muela, pero que desestimaremos por su mal estado, y daremos un rodeo siguiendo la pista. También desestimaremos un desvío señalizado como PR-398. La pista sube dando rodeos, que atajaremos en un par de ocasiones por la senda (atentos, pues en otoño de 2025 talaron pinos por la zona y todo estaba hecho un desastre). Junto a las ruinas de un corral tomaremos un nuevo desvío de la senda, que en constante subida nos dejará en una pista, por la que seguiremos subiendo suavemente hasta un nuevo desvío por otra senda, señalizado con un cartel. Esta senda es el antiguo camino entre Ayódar y Fanzara, que mantiene bonitos tramos.
  

Boca de la Cueva de la Muela, Fanzara, que da paso a una enorme sala 

Vista del valle del río Mijares con la población de Fanzara al fondo

La senda atraviesa un pequeño collado y baja un poco, hasta encontrar una pista que seguiremos, pasando un par de desvíos por una zona llana, hasta que finalmente se convierte de nuevo en senda. En la zona más alta y plana, conocida como la Muela, está el desvío señalizado que nos lleva a la Cueva de la Muela, que es recomendable visitar, con fácil acceso a su enorme sala inicial.

Tras visitar la cavidad volveremos al desvío en la Muela, y tomaremos una bonita senda que en permanente bajada por un denso pinar nos llevará a cruzar la carretera CV-20. Seguiremos un tramo por un carril, y de nuevo alcanzaremos la variante de la carretera, por la que andaremos unos 250 metros (¡cuidado!).

En un punto (marcado como waypoint) tendremos dos opciones. La primera, y que recomendamos, es tomar un camino a la izquierda que nos baja al río Mijares, el cual deberemos vadear (el río en esta zona en general no tiene mucho caudal y el agua apenas llega por encima de los tobillos; sería aconsejable disponer de unas sandalias o changlas).  Luego seguiremos por un camino hormigonado hasta Fanzara, donde se entra por la escultura de unos coches aplastados, perteneciente al conjunto artístico del MIAU (Museo Inacabado de Arte Úrbano); recomendable visitar las obras paseando por el municipio.
La segunda opción, si no queremos mojarnos o si hubiera lluvias o crecidas, sería seguir por la carretera durante 1 kilómetro aproximadamente hasta el pueblo de Fanzara.


Enlace a descarga del track (Wikiloc):
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/ruta-transespadan-s-n-del-palancia-al-mijares-246230744

Publicación de la ruta Espadilla - Segorbe
https://ceapaltopalancia.blogspot.com/2025/05/ruta-transespadan-n-s-del-mijares-al.html

Enlace para descarga del track (Wikiloc):
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/transespadan-mijares-palancia-espadilla-segorbe-211209389


C.E.A.P. 
Autor: Paco Mas. 
Colaboran: Pilar Ipa, José Ángel Cobo.

Enero de 2026. 

 

lunes, 22 de diciembre de 2025

VEGETACIÓN OTOÑAL, PARARSE A CONTEMPLARLA



Nota previa: debido al gran número de fotografías, más de cuarenta, que ilustran el documento, en esta entrada solo se incluye una pequeña selección de las mismas junto con sus correspondientes pies de foto, así como la introducción; el documento completo puede consultarse en el siguiente enlace

https://drive.google.com/file/d/16_7IaHyloO2d11phIv-WV84j-TtR433p/view?usp=sharing

 

VEGETACIÓN OTOÑAL, PARARSE A CONTEMPLARLA

El paisaje que tenemos en la Comunidad Valenciana, y en nuestra comarca del Alto Palancia, es en general muy verde. No es el verde del bosque atlántico o cantábrico, que es el verde que tenemos como referencia o estereotipo, pero es muy verde, pues debido a nuestra posición geográfica tenemos un clima templado, y en consecuencia la vegetación arbórea dominante es perenne, en la que dominan los pinos y las carrascas. Lo mismo ocurre con la vegetación arbustiva, donde predominan el romero, la aliaga, el lentisco y la coscoja. Otras plantas perennes menos abundantes son por ejemplo el madroño, el aladierno, el durillo, la sabina, el enebro, la hiedra y los zarzales. Si pensamos en los cultivos, sucede lo mismo, pues tenemos muchas plantaciones de naranjos y olivos, por poner dos ejemplos bien abundantes.

Pero también tenemos, sobre todo más al interior y en especial a partir de cotas de 500 metros de altitud, vegetación de hoja caduca. Árboles como los chopos y los álamos, los rebollos (robles) y los espinos albares son de hoja caduca, también los escasos serbales o azarolleros y los arces. Entre los arbustos de hoja caduca podemos mencionar los endrinos, las cornicabras, los sauces, los escaramujos y los guillomos. Si pensamos en los cultivos, muchos frutales son de hoja caduca: almendros, nogales, manzanos, cerezos, kakis, perales, higueras, vides, … Otros árboles de hoja caduca y relativamente frecuentes son los plátanos, tan abundantes en los jardines, los llatoneros o almeces, frecuentes en los bordes de los caminos, y las moreras, antaño bien extendidas y hoy reducidas a jardines.

Y son varios de estos árboles y arbustos de hojas caducas los que nos proporcionan preciosos paisajes otoñales, lejos de los grandes paisajes del oeste y norte de la Península, pero suficientes para deleitar la vista. Por ello sugerimos que en nuestras caminatas por el monte nos detengamos a contemplar y disfrutar los colores del otoño.

A estos paisajes con mucho verde, pero también con colores amarillos y rojizos, hay que añadir  las flores de tres arbustos relativamente dominantes que florecen en otoño e invierno: el romero (que florece todo el año, con más abundancia en otras estaciones), la aliaga y el brezo de invierno.

Os ofrecemos una colección de fotos de diversas plantas, hechas entre la mitad de octubre y primeros de diciembre por diversos pueblos de la comarca del Alto Palancia. Primero de tres arbustos con flor, luego las especies de hoja perenne, y por último las de hoja caduca. Las fotografías son las que he podido hacer con mis medios, pero no me importa tanto la calidad como el mensaje siguiente.

Disfrutad de las fotos, pero si es posible, salid al campo y buscadlas por vuestra cuenta, fijaos en los detalles y los colores, aprended a conocerlas, y sobre todo, deleitad vuestros sentidos.

Paco Mas.
(Colabora: José Ángel Cobo).
Diciembre de 2025.


El brezo de invierno (Erica multiflora) gusta de suelos calizos, a diferencia de otras especies de brezos. Florece en otoño e invierno.


El durillo (Viburnum tinus) es un arbusto que puede alcanzar buen porte, propio de zonas húmedas y umbrías. De brillante hoja perenne, ofrece sus frutos a finales de otoño.

 

Los chopos (Populus nigra), naturales o cultivados, forman preciosos paisajes en otoño cuando sus hojas se ponen amarillas, que además crean extensos y coloridos tapices en el suelo. 

 

El espino albar o majuelo (Crataegus monogyna) es un pequeño árbol espinoso, que se encuentra de forma dispersa por nuestros montes. De hoja caduca, las pierde pronto cuando comienzan a amarillear, pero sus abundantes frutos rojos (comestibles, aunque algo insípidos) son bien visibles hasta entrado el invierno.

 

La vid (Vitis vinifera) es una planta trepadora, cultivada como tal (parra) o con porte propio (viña), productora de la uva, que a su vez puede producir bebidas como el vino y el orujo. Sus hojas caducas toman variados colores en el otoño, alcanzando a veces intensos tonos rojos.



jueves, 4 de diciembre de 2025

EXPLORACIÓN COMPLETA Y TOPOGRAFIADO DE LA SIMA DE LA ESTACIÓN, TORÁS

El día 7 de noviembre de 2025, Miguel Oury, Paco Muñoz y Paco Mas, socios del GESAP, llevaron a cabo la exploración completa (se tiene noticia de al menos dos exploraciones parciales previas el mismo año) y el topografiado de una sima existente en el extremo noreste del término de Torás, no muy lejos de su confluencia con los términos de Barracas al norte y Viver al este.

Como aún se desconoce si a la sima se le da algún nombre en los términos citados, provisionalmente se le ha llamado "de la Estación" por su relativa proximidad a la antigua estación de Torás-Begís (así figura el nombre en su fachada), actualmente rehabilitada y transformada en el Museo Ferroviario Minero de Torás.

En los alrededores de la sima hay bastantes restos bélicos de la última guerra civil, si bien todos ellos en bastante mal estado de conservación, estando aquélla en el borde interno de una gran depresión artificial de la que es difícil decir si era un nido de ametralladoras, un puesto de tiradores, un puesto de observación,... 

La sima ha sido incluida en el SICE (Sistema Informático de Catalogación Espeleológica) de Castellón, de forma que quien desee ampliar la información precedente con datos más técnicos (dimensiones, características geológicas,...) y algunas fotos diferentes, puede recurrir al siguiente enlace: 

https://www.cuevascastellon.uji.es/ES6D01.php?id=7255

También hay un corto vídeo de la exploración que puede verse en 

https://www.instagram.com/reel/DRAapRADKkM/?igsh=bXFIOHB0NDFjaGtu 

 

Topografía de la sima

Al fondo, la antigua estación

La boca de la sima en un extremo de la excavación

A punto de iniciar la exploración

Instalando un anclaje

En el interior

Interior de la sima, no muy lejos de la superficie

Otra zona del interior

 
Fotos: Paco Mas, noviembre de 2025
Texto: J. A. Cobo, diciembre de 2025

 

martes, 25 de noviembre de 2025

RUTA: VILLAMALUR – AYÓDAR – VILLAMALUR (DE VILLAMALUR A AYÓDAR POR PR-276 Y VUELTA POR LA RAMBLA)


DATOS:

Distancia: 13,5 km
Tiempo estimado: 4 a 5 horas.
Nivel: medio.
Desnivel: + 400 m

Ruta circular, de nivel moderado, que recorre de ida el camino viejo de Villamalur a Ayódar y vuelve siguiendo en general la rambla de Villamalur.

El camino viejo está actualmente señalizado como PR-276, y en muy buen estado de conservación y señalización. Primero baja para cruzar la rambla, y luego sube hasta superar suavemente el Collado de Ayódar. Después, combinando sendas y pistas, llega hasta la Fuente Larga, junto al pueblo de Ayódar (por supuesto recomendamos visitar el pueblo y consumir algo en el bar).

 

Vista de Villamalur

 

Ayódar, vista entre pinares

La vuelta propuesta sigue en general la rambla de Villamalur, y AVISAMOS que en general se camina mucho por las piedras y gravas de la propia rambla, sin senda definida, pero sin problemas especiales de tránsito, salvo que haya previsión de lluvias o haya llovido recientemente, en cuyo caso RECOMENDAMOS no realizar esta ruta. Primero se sigue un tramo del sendero señalizado como PR-398 (el cual no está muy bien señalizado, y hay un momento en que hay que tomar una senda paralela al barranco, pues éste presenta un salto difícil de superar; dicha senda apenas está marcada, pero si nos la pasamos, pronto nos daremos cuenta y volveremos sobre nuestros pasos a buscarla). Al llegar a una pista, dejaremos dicho PR y seguiremos por un carril que muere en la propia rambla, y por la que de nuevo continuaremos. Al llegar a la carretera, la cruzaremos y ahora seguiremos por el PR-136, que al poco se mete de nuevo en la rambla, para dejarla tras una gran curva, por una senda mal señalizada, que nos sube hasta la Fuente Cafuentes. Seguimos por una pista hasta cruzar de nuevo la carretera, tomar un carril enfrente y luego una senda, que nos lleva de nuevo a la carretera, por la que seguimos un kilómetro hasta Villamalur, pasando previamente por el lavadero (con un área de recreo) y la Fuente Vieja.

 

Poste de señalización en el camino de Villamalur a Ayódar

 

Fuente Larga, Ayódar

Rambla de Villamalur

 
Villamalur, lavadero y fuente Vieja

Enlace para descarga del track (Wikiloc):
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/ruta-villamalur-a-ayodar-por-pr-276-y-vuelta-por-la-rambla-240888178


Autor: Paco Mas. 
Noviembre de 2025.


miércoles, 29 de octubre de 2025

RUTA POR LOS BARRANCOS DE LA MOZA, VALDEHURÓN Y GUIJARROSA



Distancia: 12,5 km.
Desnivel: 400 metros.
Nivel: medio-bajo.


Tanto el texto que sigue como el track de la ruta pueden encontrarse en el siguiente enlace: 

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/ruta-barrancos-moza-valdehuron-y-guijarrosa-237888407

Ruta circular que recorre tres barrancos, de la Moza, Hurón o Valdehurón y la Guijarrosa (o Carlos), entre los términos de Viver, Pina de Montalgrao y Benafer. Parte de las sendas transitadas tienen el valor añadido de haber sido antiguos caminos y vías pecuarias.

La ruta es moderada y en general recorre sendas y pistas en buen estado. Desde algunos de los altos se divisan buenas vistas del entorno.

 


La ruta comienza en Masadas Blancas, en la casilla del paso del antiguo ferrocarril minero de Ojos Negros, hoy reconvertido en una frecuentada Vía Verde. Tomamos la propia Vía Verde hacia el sur, hasta pasado un pequeño túnel, y giramos a la derecha para entrar en el Barranco de la Moza, por donde discurre una senda que era utilizada tanto como paso de ganado (la Vereda del Contador), como camino de herradura para subir el escalón de los Montes de Ragudo. Al otro lado de las vías, no lejos, está la Fuente de Ragudo, que abastece de agua para consumo humano y riego a todo el conjunto de las Masías de Ragudo. La senda, de suave pendiente, pasa junto a dos restos de caleras, y acaba en un alto, conocido como Alto Gavilán, donde ahora hay un parque eólico.

 

Casilla de Masadas Blancas

 

Vía Verde de Ojos Negros y túnel en la misma

Senda por el barranco de la Moza


Calera en el barranco de la Moza

En la plataforma del primer aerogenerador tomamos una senda que nos baja hacia el Barranco de Valdehurón. Al poco hay un desvío donde podemos acercarnos a observar un conjunto de pequeños tejos, poco frecuentes por estos parajes. Tras cruzar la antigua carretera N-234 de las Revueltas de Ragudo podremos ver la curiosa Fuente del Colacero, ya casi siempre seca. Esta parte del recorrido discurre por la partida y barranco de Garramanchel. Al llegar casi al barranco, cruzamos la antigua carretera a Pina, y bajamos junto al cauce, donde podremos observar los restos de un puente realizado en la Guerra Civil de 1936-1939, la cual tuvo su frente estacionado durante 9 meses por este territorio, dejando múltiples vestigios. Seguimos el barranco curso arriba, por sendas y pasos fáciles entre la hierba y los pinos. Poco antes de llegar bajo un gran viaducto, cuando llueve abundantemente mana en las paredes de piedras el manantial de la Peña del Águila. Tras pasar el viaducto la senda está más marcada, pero estaremos atentos al track, para no dejarla tras pasar cerca de la captación de agua para Pina (una casa blanca). La senda discurre por el mismo cauce, pasando por debajo del Puente de la Media Legua. Por este recorrido, o paralelo al mismo, discurría el viejo camino real medieval, así como el camino a Pina, y posiblemente caminos más antiguos, de época íbera, como atestiguan varios yacimientos encontrados por esta zona.

  

Fuente del Colacero

 

Azarollero con colores otoñales en la senda del Colacero

 

Vista sobre Valdehurón

Puente de la Media Legua


Llegados a un segundo puente, conocido como el de Valdehurón, saldremos del barranco y junto al puente tomamos una senda que sube por un barranco secundario. No obstante, si seguimos un pequeño tramo por el barranco principal podremos llegar a la Fuente de Valdehurón, con unos abrevaderos o gamellones, aunque suele estar seca, debido a las menores lluvias y a los numerosos pozos que se abren a fin de captar agua para regadío. Más allá de esta fuente se aprecian vestigios del antiguo camino que recorría estos parajes. Volviendo a nuestra ruta, subimos la senda que atraviesa penosos bancales bien pedregosos, y que nos lleva a una loma, donde damos con una pista que tomamos a izquierda, y que en una corta subida pero con fuerte pendiente nos deja en una zona alta, con otro parque eólico.

Tras el aerogenerador buscamos un carril que nos llevará de bajada hacia el Barranco de la Guijarrosa (en los mapas sale nombrado como Carlos, pero nadie reconoce este nombre). En una de las curvas y algo escondido hay junto al camino un curioso aljibe, ya seco, pero de interesante construcción en piedra en seco, cuyo nombre es Pozo o Navajo del Morco. Al poco llegamos a una explanada donde finaliza el carril, y donde tomamos a la derecha una cómoda senda que nos lleva en suave bajada, la cual es parte del antiguo camino del Cierzo o de Ragudo, que usaban los vecinos para ir andando o con caballería desde Ragudo a Pina o viceversa. En un momento dado la antigua senda se pierde, y bajamos por otra traza al cauce del barranco, por el que seguimos, atravesando una pista (el camino de Bielsa), y más adelante otro camino, punto en el que sin apreciarse se junta otro barranco por nuestra izquierda (el de Poyatos o de los Cerezos). Esta parte del recorrido transcurre por un rincón frondoso y silencioso. Pronto llegaremos al terraplén de la Vía Verde, al que subimos por la zona derecha, y una vez en ella, tomamos a la derecha para llegar en poco tiempo a la casilla de Masadas Blancas, punto de inicio y final de la ruta. No obstante, antes y después de cruzar bajo la autovía podemos visitar un par de nidos de ametralladoras, vestigios de la ya mencionada Guerra Civil.

 

Camino del Cierzo

Para quien desee leer más sobre los caminos históricos que atravesaban estos parajes, pueden consultar la siguiente entrada, donde se puede acceder a la descarga de un completo documento al respecto:

https://ceapaltopalancia.blogspot.com/2025/09/los-caminos-historicos-para-salvar-el.html



lunes, 13 de octubre de 2025

LA TOPONIMIA, PARTE DEL PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL


Fecha: octubre de 2025.
Autor: Paco Mas. 
Colaborador: José Ángel Cobo.


La toponimia es la rama del conocimiento que trata sobre los nombres de los lugares y elementos físicos, como por ejemplo las partidas, los parajes, los núcleos habitados (ciudades, pueblos, aldeas, masías, …), los corrales, los diferentes aljibes (navajos, pozos, etc), las fuentes, las montañas, los ríos y barrancos, los collados, etc.

Las referencias toponímicas que conocemos han llegado a nosotros a través de dos medios. Por un lado las cartografías, libros y estudios; en general esto ha  sucedido con la toponimia a gran escala. Por otro lado, en cuanto a la toponimia a escala más local, nos ha llegado principalmente a través de la transmisión oral. Es por tanto vital reconocer el valor de la toponimia como una parte del patrimonio cultural inmaterial.

Hay un matiz que nos pasa desapercibido en relación con la toponimia, que el escritor Borges resaltó en un ensayo suyo, y que viene a decir que un topónimo es un acto de creación, algo que alguien nombró alguna vez por primera vez. Es un enfoque un tanto poético, pero también un hecho real: en algún momento alguien debió poner nombre a un elemento, y este nombre se extendió y perduró. 

Por otra parte, podemos considerar el valor de los tantos y tantos nombres transmitidos durante generaciones, y reflexionar sobre el hecho de que nunca deberíamos olvidar cómo llamaban a los lugares nuestros ancestros.

Nuestros padres, abuelos y otros antepasados hacían un uso del territorio diferente al actual, lo transitaban principalmente a pie, y su conocimiento del mismo era muy localizado y detallado. Como además no había medios de comunicación como los teléfonos, era necesario nombrar bien y al detalle cada zona, para ubicarse y poder localizarse entre ellos. Curiosamente en la actualidad podemos ubicar países y regiones remotas, pero apenas conocemos nuestro entorno, y con frecuencia ignoramos la toponimia del mismo.

Con la llegada de las cartografías a escala ampliada y otros documentos como los catastros, todo lo relacionado con la toponimia debería haber quedado bien plasmado. Lamentablemente no ha sido así. El esforzado y necesario trabajo de campo al detalle tan solo se dio en los primeros momentos, desde finales del siglo XIX hasta la mitad del siglo XX. Casi todos los trabajos posteriores han sido realizados solamente desde despachos, mejorando mucho los detalles topográficos, pero empeorando mucho la toponimia.

Los primeros documentos de deslindes de términos municipales corresponden a las décadas de 1880 y 1900, las primeras planimetrías de carácter local son también de principios del siglo XX, y el primer avance catastral es casi de mediados del siglo XX. Todos estos trabajos supusieron un enorme esfuerzo, pues se realizaron con medios topográficos muy manuales, y su resultado es muy valioso pese a que contienen numerosos errores y omisiones. Solo si se hubieran seguido realizando trabajos de campo, a la par que mejoras técnicas, tendríamos hoy reflejada en los mismos una toponimia de calidad. Los posteriores trabajos del catastro, los mapas del IGN (Instituto Cartográfico Nacional), los mapas del SGE (Servicio Geográfico del Ejército), y otras cartografías de carácter autonómico (como la del ICV, Instituto Cartográfico Valenciano), pese a sus mejoras técnicas, no han revisado las toponimias, o incluso las han empeorado, desapareciendo topónimos, o apareciendo topónimos “fantasma” (aquellos que nadie sabe de dónde han salido, y que no son reconocidos por los habitantes rurales). Hay pequeñas excepciones, como son los mapas de montaña de editoriales como Alpina o similares, y en nuestra Comunidad Valenciana la editorial El Tossal Cartografíes, que está elaborando verdaderos tesoros en cuanto a recuperación de la toponimia, pese a las dificultades que comentaremos a continuación.

Por cierto, muchos de estos documentos cartográficos antiguos se pueden localizar y descargar en la web del IGN, en el enlace:
https://centrodedescargas.cnig.es/CentroDescargas/documentacion-geografica-cartografia-antigua 

Recuperar la toponimia tradicional supone un gran esfuerzo, pues requiere primero reconocer bien el territorio, luego revisar todas las cartografías existentes, y por último preguntar muchísimo a las personas locales. A día de hoy esto último es el gran problema, porque apenas quedan personas mayores que conozcan bien los topónimos, y parte de ellas no pueden acompañar al campo en el imprescindible reconocimiento, con la complejidad de ubicar, pues además el monte está muy abandonado y modificado.

Tampoco hay mucho interés en todo esto por parte de las instituciones. A la mayoría de los ayuntamientos no les importa este tema, y tampoco parece que les interese a las diputaciones y gobiernos autonómicos. Sí sería función de organismos como el IGN o el ICV, y consta que algo les interesa, pero tal vez no dispongan de los medios necesarios. Otras instituciones vinculadas, como es el caso de la AVL (Academia Valenciana de la Lengua), muestra interés en  la toponimia, pero tampoco dispone de muchos medios, y además tiene un enfoque más hacia la normalización de los topónimos que hacia su correcta ubicación.

Volviendo a las cartografías existentes, actualmente y debido a las nuevas capacidades tecnológicas, disponemos de nuevas herramientas cartográficas. Una de ellas es el visor de Google, muy potente en cuanto a imagen pero muy pobre en su versión topográfica, y muy deficitario en cuanto a toponimia. Otro es el visor de la GVA (Generalitat Valenciana), muy potente en cuanto a prestaciones documentales, con posibilidades de ver la imagen satélite, el mapa topográfico o la imagen del relieve; en estas cartografías se ha intentado mejorar la toponimia, aunque el resultado es parcial en cuanto a zonas, dejando que desear en algunas de ellas. Otra opción son los mapas disponibles en abierto, como el caso de OSM (Open Street Maps), que utilizan determinadas aplicaciones; pese a ser mapas que pueden ser mejorados por la comunidad de usuarios, dejan que desear en cuanto a calidad cartográfica, y son muy pobres en las referencias toponímicas.

Hablaremos ahora de otras dificultades de diversa índole que surgen al trabajar en la mejora de la toponimia reflejada en las cartografías, aparte de los comentados anteriormente. Uno sería la normalización, que hace referencia a la forma correcta de escribir el topónimo, pues aparte de las frecuentes variaciones fonéticas que hacen las distintas personas, habría que aplicar las normas de cada lengua (castellano, valenciano). O también de las variante dialectales, como puede ser el caso del “churro”, variante hablada en varias comarcas de la Comunidad Valenciana (Alto Palancia, Alto Mijares, La Serranía, Rincón de Ademuz), así como en otras comarcas de la provincia de Teruel. Como tantas otras formas de hablar, debido a la escolarización y la televisión, el “churro” está muy perdido en cuanto a forma de hablar, si bien mantiene todavía un vocabulario interesante. Tampoco dispone de normas propias, por lo que es imposible normalizar un topónimo en “churro”, salvo que uno sea muy osado.

Los topónimos de elementos físicos son fáciles de ubicar, más con las herramientas actuales de geolocalización. Pero no ocurre lo mismo con los referentes a partidas, ya que en general no siempre hay límites claros de dónde comienzan y acaban las diferentes partidas, solapándose muchas de ellas. Además existe otro problema, y es que no siempre todas las personas llaman de igual manera a un elemento o una partida. Un caso habitual son los collados que separan términos municipales, que son denominados de diferente forma por cada pueblo. Por ejemplo el collado que separa las poblaciones de Eslida y Chóvar es llamado por cada pueblo por el nombre del otro pueblo, indicando el lugar hacia el que se va al pasar el collado.

Otro dilema a la hora de revisar la toponimia es que determinadas palabras tradicionales no siempre significan lo que actualmente o no recogen los cambios sufridos. Veamos algunos ejemplos. Conozco una partida llamada “El Secano” (Teresa) ubicada en zona de regadío. “Collado” no siempre se refiere a un verdadero collado (punto transitable que separa dos valles), como puede ser el caso de “Collado Blanco” (Viver). “Alto” puede referirse tanto a la cumbre de un cerro, como a una zona alta, o a la zona a la que se llega tras una subida, aunque no sea un lugar precisamente muy alto, o no tan alto como otros del entorno, como por ejemplo “Alto de Benabal” (Viver). “Cima” en la lengua “churra” significa un hundimiento, una dolina o una sima, pero no una cumbre, como parece indicar en principio para otros castellanoparlantes; un caso especial es la partida “La Cima” (Caudiel) situada donde la Sima de la Tejavana, y que los cartógrafos que nunca han hecho trabajo de campo han ido desplazando hasta situarla en una cumbre.

Otra cuestión es qué hacer con los llamados “topónimos fantasma”, que son aquellos que salen reflejados en diferentes cartografías, a veces desde antiguo, y que no son reconocidos por ninguna persona del territorio. Como no sabemos el origen del mismo y al mismo tiempo se han perdido tantos topónimos en la memoria colectiva, es complicado saber qué hacer con los mismos.

Por último está la cuestión técnica de jerarquizar, que se refiere a determinar el grado de importancia de cada topónimo, sea en los elementos o sea en las partidas principales o “suprapartidas”, que pueden aglutinar a otras partidas y parajes. Esto es importante de cara a la escala de un mapa, sea en papel o en sus visiones en el ordenador, pues cada nivel permitirá ver una determinada densidad de topónimos.


EJEMPLOS DE CARTOGRAFÍAS Y DOCUMENTOS TOPOGRÁFICOS:

Panel sobre toponimia de la localidad, algo poco frecuente. Liegos, Valle de Riaño, León.

 
Fragmento de mapa actual del IGN, serie 1:50.000, con buena coloración y buenos datos topográficos, pero una toponimia deficiente, no sólo por ser escasa, sino también por errores

 

Fragmento del mapa del IGC (antiguo IGN) de 1950, un mapa con gran referencia toponímica
y una buena calidad de datos topográficos, pese a que todavía fue realizado manualmente

 
Fragmento de una planimetría de la primera mitad del siglo XX, 
los primeros mapas que tenemos a escala municipal de todo el Estado

Fragmento de un acta de deslindes, de principios del siglo XX. Junto con los cuadernos son 
una importante referencia de toponimia, aunque se limitan a las zonas de deslindes

Fragmento del mapa de la Sierra de Espadán, de El Tossal Cartografíes, 
donde además de los correctos y actualizados datos topográficos, 
se ha realizado un esfuerzo por revisar y ampliar la toponimia 

 

Fragmento del mapa del SGE, hoja “Segorbe” nº 29-25 (640). En la imagen, de la edición del año 1980, se aprecia el topónimo “Rápita”, la cumbre más alta de la Sierra de Espadán. En la siguiente edición, del año 1998, ese importante topónimo ya no aparece en el mapa